Volumen 16 - Numero 2 - Indice

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ARTROSCOPÍA

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VOLUMEN 16 - NÚMERO 2

 

 

 

 

EDITORIAL

Dr. Moises Cohen

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Fractura de la espina tibial en pacientes con fisis abierta. Osteosíntesis con pines biodegradables

Dr. Horacio F. Rivarola Etcheto, Dr. Cristian C. Collazo, Dr. Marcos Palanconi, Dr. Carlos M. Autorino
Artículo Original

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Infecciones postoperatorias en artroscopia de hombro en presentación tardía 

Dr. Esteban Suarez, Dr. Hernan L Galan, Dr. Rodrigo Urbaneja, Dra Vanina Ojeda Sulzle, Dr. Matías Seri,Dra. Lucia Lopez, Dr. Joaquin Bermejo, Dr. Daniel Slullitel, Dr. Matías Villalva
Artículo Original

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Lesiones del cartílago de la rodilla: hallazgos artroscópicos con imágenes previas negativas

Dr. Fabián Mamone
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Osteocondritis Disecante Juvenil de Rodilla:Tratamiento artroscópico con perforaciones retrógradas extraarticulares

Dr. Eduardo Baroni , Dr. Norberto Lambert , Dr. Julio Javier Masquijo
Artículo Original

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Ruptura del tendón rotuliano en deportistas. Tratamiento con anclajes óseos

Dr. Horacio F. Rivarola Etcheto, Dr. Cristian C. Collazo, Dr. Marcos Palanconi,Dr. Nicolás Raimondi, Dr. Mariano Codesido, Dr. Diego A. Piazza, Dr. Carlos M. Autorino
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Tratamiento quirúrgico del síndrome de fricción de la fascia lata en la rodilla. Estudio comparativo entre dos técnicas quirúrgicas

Dr. Eduardo D. Abalo, Dr. Miguel A. Ayerza, Dr. Matías Costa Paz, Dr. D. Luis Muscolo
Artículo Original

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Quiste sinovial extraarticular por fístula interna trans tendón rotuliano postraumática. Reporte de caso

Dr. Claudio H. Mingo Saluzzi, Dr. Martin Pombo
Reporte de Caso

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Defecto dorsal patelar presentación de dos casos y revisión de la literatura

Dr. David Figueroa P., Dr. Alex Vaisman B., Dr. Pablo Mocoçain M., Dr. Patricio Meleán Q.,Dr. Gonzalo Espinoza L.
Reporte de Caso

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La revista ARTROSCOPIA es publicada por la Asociación Argentina de Artroscopia en conjunto con la

Sociedad Latinoamericano de Artroscopia, Rodilla y Deporte.
Copyright 2011 - Todos los derechos reservados
ISSN 1853 - 4759

Este contenido está dirigido para profesionales de la salud.

 

 

ARTROSCOPIA | VOL. 16, Nº 2 :110 | 2009

Editorial

Es con inmenso placer que escribo esta editorial para la Revista de la Sociedad Latinoamericana de Artroscopía, Rodilla y Traumatología Deportiva (SLARD) que, a partir de 2006 se asoció a la Revista de la Asociación Argentina de Artroscopía (AAA), que ya venía siendo publicada desde 1994, y que es ahora un proyecto conjunto de publicación científica que representa a ambas Entidades, sobre la plataforma ya existente de la revista de la AAA, bajo la denominación de Artroscopía. He seguido por varios años a la revista, y puedo decir que se destaca por el alto nivel de sus publicaciones.

La creación de la SLARD en 1997, dio a los países latinoamericanos representación y reconocimiento dentro de la International Society of Arthroscopy, Knee Surgery and Orthopaedic Sports Medicine (ISAKOS). El crecimiento se ha producido de forma progresiva, y ocupa un importante espacio en el escenario internacional, contando actualmente con los colegas de México, Portugal y España. La SLARD tiene bases sólidas, y con certeza es motivo de orgullo de nuestros ex presidentes Rodolfo Carpignano, Eduardo Zamúdio, Alberto Pienovi y Fernando Radice, actual presidente, todos responsables de este crecimiento.

Sin duda, la publicación de un trabajo es una ardua tarea, y representa la construcción de una obra pero es, también, la mejor y más reconocida forma de compartir con los colegas de la especialidad la experiencia obtenida de cada uno de nuestros trabajos. Quiero, finalmente, alentar a los colegas a que manden artículos para la publicación, para que podamos mostrar nuestra pujanza, continuar creciendo y llegar más lejos en nuestras aspiraciones y, aunque conscientes de que estamos dando los primeros pasos, tenemos la certeza de estar en el camino cierto.

 

Dr. Moises Cohen

Vicepresidente de ISAKOS

 

ARTROSCOPIA | VOL. 16, Nº 2 : 111-116 | 2009

ARTICULO ORIGINAL

Fractura de la espina tibial en pacientes con fisis abierta - Osteosíntesis con pines biodegradables

Dr. Horacio F. Rivarola Etcheto, Dr. Cristian C. Collazo, Dr. Marcos Palanconi, Dr. Carlos M. Autorino

RESUMEN: Introducción: El tratamiento de la fractura de las espinas tibiales en pacientes con fisis abierta es controversial. Dicha lesión puede evolucionar, en su estado secuelar, con inestabilidad residual y/o limitación funcional. El objetivo del presente trabajo consiste en analizar la experiencia adquirida en el tratamiento artroscópico de la fractura de las espinas tibiales en pacientes con fisis abierta practicando la osteosíntesis con pines biodegradables. Materiales y métodos: En el período comprendido entre junio de 2001 y junio de 2007 fueron tratados consecutivamente 6 pacientes con fisis abierta que presentaban fractura de espinas tibiales tipificadas según la clasificación de Meyers y Mc Keever como Tipos II y III .

Se practicó la osteosíntesis mediante el implante biodegradable SmartNail ® (ConMed, Linvatec), siendo características distintivas del mismo poseer cabeza y trama antideslizante. Se protocolizó la evaluación mediante: a) semiología clínica (maniobras de Lachman y Pívot), b) evaluación funcional mediante escalas de Lysholm e IKDC y, c) valoración artrométrica de la laxitud antero posterior mediante artrómetro KT 1000. Se realizaron controles radiológico y mediante RM. Resultados: Se registró test de Lachman negativo en 5 casos y Lachman I en un caso. El Pivot fue negativo en todos los casos. Empleando el KT 1000 se registró un desplazamiento menor a 5 mm en todos los casos La valoración funcional resultó: a) “excelente” en el 90% de los casos según score de Lysholm y, b) “muy buena” en el 85% de los casos según el IKDC. Se documentó la consolidación fracturaria mediante RX y RMN en todos los casos. Discusión : El procedimien- to descripto se considera original, habiéndose inspirado en la experiencia preliminar satisfactoria adquirida utilizando al Smart-Nail ® para la osteosíntesis de las fracturas osteocondrales de rótula. Conclusión: Se consideran satisfactorios los resultados obtenidos con la técnica descripta en el tratamiento de la fractura de espinas tibiales en pacientes con fisis abierta.

 

ABSTRACT: Background : Tibial eminence fracture treatment in patients with open physis is controversial. This lesion can evolve with residual instability and / or functional limitation. The purpose of the present study is to analyze the experience in the arthroscopic treatment of tibial eminence fractures in patients with open physis using bioabsorbable pins. Materials and methods: In the period between June 2001 and June

2007 six consecutive patients with tibial eminence avulsion with open physis, classified as Types II and III according to Meyers and Mc Keever classification, were treated. Osteosynthesis was performed using SmartNail ® (Conm, Linvatec), bioabsorbable device. It’s distinctive features are the head and slip fabric. Evaluation protocol was made using: a) clinical semiology (Lachman and Pivot maneuvers), b) Lysholm and IKDC functional assessment scales, and c) KT 1000 arthrometer. Radiographic and Magnetic Resonance Images were used as well. Results: Five negative Lachman test were recorded and type I instability in one case. Pivot test was negative in all cases. Less than 5 mm displacement was recorded using KT 1000 arthrometer. Functional assessment was: a) "excellent" in 90% of cases, according to Lysholm score, and b) "very good" in 85% of cases according to IKDC. We documented fracture consolidation by radiographic and MRI in all cases. Discussion: After successful preliminary experience gained using Smart-Nail ® in osteosynthesis of osteochondral patellar fractures, the procedure described is considered original. Conclusion: Tibial eminence avulsion fracture in patients with open physis, using this technique, results are considered satisfactory.

 

Key words: Tibial eminence fracture- open physis- Bioabsorbable device.

 

INTRODUCCION

La primera descripción de una fractura de espina tibial es atribuida a Poncet en 1875(1). La mayo- ría de los autores coincide en que esta fractura es más frecuente en niños y adolescentes en relación a la población adulta (2, 3).

Las principales complicaciones descriptas en el tra- tamiento quirúrgico son la inestabilidad residual y el déficit en el rango de movilidad. (4, 5, 6)

Las fracturas de las espinas tibiales en pacientes con cartílagos abiertos representan un desafío para el tratamiento quirúrgico, existiendo diferentes opciones: tratamiento incruento, la reducción y osteosíntesis ya sea abierta o artroscópica; en relación con la osteosíntesis, se ha propuesto realizarla mediante diversos elementos: suturas, clavijas y tornillos. (7, 8)

El objetivo del presente trabajo consiste en analizar la experiencia adquirida en el tratamiento artroscópico de la fractura de las espinas tibiales en pacientes con fisis abierta practicando la osteosíntesis con pines biodegradables.

 

MATERIALES Y METODOS

En el período comprendido entre junio de 2001 y junio de 2007 se registró en el Hospital Universitario Austral una serie consecutiva de 6 casos de fractura de espinas tibiales en pacientes con cartílagos abiertos. Cuatro pacientes eran de sexo masculino y 2 pacientes de sexo femenino. La edad de los pacientes osciló entre 11 y 13 años con una media de 12 años. Se utilizó la clasificación de Meyers y Mc Keever (9):

Tipo I: Fractura sin desplazamiento

Tipo II: fractura desplazada

Tipo III: fractura desplazada + rotada

Tipo IV: fractura conminuta

 

El Protocolo de diagnóstico por imágenes utilizado fue:

- Rx con incidencias frontal y perfil (Fig. 1)

- Resonancia Magnética Nuclear. Los estudios se realizaron en un resonador General Electric 1.5 T. (Fig. 2)

 

En todos los casos se realizó al año postoperatorio un control mediante radiografía y resonancia magnética nuclear, procurando evaluar fundamentalmente la consolidación y la fisis tibial proximal.


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Figura 1: Rx perfil. Fractura de espina tibial grado 3

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Figura 2: RMN Fractura de espina tibial. Visualización del LCA

 

Procedimiento quirúrgico

Profilaxis ATB. Paciente bajo anestesia general. Isquemia preventiva con manguito neumático en mus- lo (300 mmHg).

El procedimiento fue artroscópico en todos los casos. Evacuación de la hemartrosis y lavado articular. Exploración sistemática para descartar lesiones asociadas. Tipificación de la fractura. (Fig. 3), Se realiza el cruentado del lecho de la fractura (Fig. 4), tratando de profundizar un poco el lecho receptor para lograr una buena reducción. Se utiliza circunstancialmente a la demanda, con el objetivo de facilitar la reducción, la guía para labrado del túnel tibial en reconstrucción de LCA.

El material de fijación utilizado consistió en el implante Smart Nail NR (ConMed, Linvatec), elaborado en material biodegradable 96 L/ 4 D PLA Co- polymer (Acido Poli Láctico), cuyo sistema de manufactura consiste en un proceso registrado por el fabricante denominado “Self Reinforced” ™ . Característica distintiva del diseño del implante consiste en poseer cabeza y trama antideslizante. El calibre empleado fue de 1,5mm de diámetro siendo la longitud de 25 mm.

Se practica la osteosíntesis configurando el montaje utilizando habitualmente 3 Smart Nail. (Fig. 5)

Se evalúan la estabilidad de la síntesis y la tensión del ligamento cruzado anterior. (Fig. 6)

 

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Figura 3: Visión artroscópica de la fractura

 

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Figura 4: Cruentado del lecho

 

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Figura 5: Fiajción con implante biodegradable

 

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Figura 6: Reducción estable y buena tensión del LCA

 

Evaluación clínica postoperatoria

El seguimiento promedio fue de 24 meses (12-36 meses).

En el examen físico se registraron el rango de movi- lidad y la estabilidad con las maniobras de Lachman y Pívot Shift. Se ponderó la laxitud anteroposterior mediante el artrómetro KT 100 (MEDmetric Corporation, San Diego, CA, USA).

Las escalas de evaluación utilizadas fueron los Scores de Lysholm e IKDC.

 

RESULTADOS

En la presente serie 3 casos fueron tipificados como Tipo II y 3 casos como Tipo III según la clasifica- ción de Meyers y Mc Keever.

En el examen físico, el rango de movilidad articular fue similar a la rodilla contralateral en todos los casos.

El test de Lachman fue negativo en 5 casos y de grado 1 en un caso. En todos los casos el Pívot Shift fue negativo.

Mediante valoración artrométrica empleando el KT 1000 se registró un desplazamiento menor a 5 mm en todos los casos. Media 2,66 (rango: 2 a 4 mm). El score de Lysholm fue excelente en todos los casos, promediando 96 puntos (rango 94-100).

El IKDC promedio fue de 85, con rango entre 78-100.

El estudio imagenólogico (Rx y RMN) correspondiente al control alejado al año de postoperatorio permitió documentar la consolidación fracturaria en todos los casos. (Fig. 7)

 

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Figura 7: Rx perfil control postoperatorio


DISCUSION

Las fracturas avulsivas de espina tibial son relativa-mente infrecuentes: la incidencia descripta es de 3 cada 100.000 niños por año (10).

Se considera que pasan fácilmente desapercibidas o subdiagnosticadas por profesionales no entrenados o familiarizados con estas lesiones (11).

Las principales secuelas descriptas son: a) la inestabilidad residual y, b) la limitación funcional, caracterizada principalmente por el déficit de extensión máxima. (4, 5, 6)

Las espinas tibiales son descriptas anatómicamente como relieve óseo que brinda inserción a diversas estructuras anatómicas. Prestando inserción al LCA, la fractura de la misma puede generar inestabilidad residual; al respecto se han elaborado dos teorías: a) por insuficiencia del LCA motivada por la aproxi- mación de sus puntos de inserción secundariamente al desplazamiento fracturario y, b) por el daño es- tructural fibrilar causado por la elongación del LCA fuera de límites fisiológicos (“deformidad plástica“). (12)

El objetivo en el tratamiento de esta lesión consiste en la reducción anatómica de la fractura y una fijación estable, en procura de restablecer las condiciones funcionales del LCA con el objetivo de evitar las secuelas precedentemente descriptas.

La gama de tratamientos recomendados es diversa: desde el tratamiento incruento hasta el tratamiento quirúrgico, ya sea este abierto o artroscópico, utilizando diferentes sistemas de síntesis interfragmentaria. (4, 7,13)

Existe consenso en tratar en forma incruenta aquellas fracturas sin desplazamiento y se reservan los diferentes tratamientos quirúrgicos con reducción y fijación (abierta o cerrada) para las fracturas desplazadas (7, 8, 14).

No hay consenso sobre el método predilecto de síntesis interfragmentaria.

La fijación con tornillos y la sutura han sido son los métodos tradicionalmente más utilizados. Se han descripto la utilización de tornillos AO de 3,5 (15) y la utilización de fijación con suturas Ethibond NR o FiberWire NR con la técnica descripta inicialmente por Berg (16). Para ambos procedimientos se han comunicado resultados satisfactorios. (8, 12, 13, 15) Los beneficios descriptos de la fijación con sutura versus la fijación con tornillos son: a) no es necesario remover el material y, b) la posibilidad de tratar fracturas conminutas, ya que en esta variedad lesional no resulta factible la fijación con tornillos. Existen diferentes estudios biomecánicos que comparan los diferentes sistemas de fijación; dichos estudios representan en realidad pruebas “in vitro” no siendo posible extrapolar con precisión los resultados a la condición “in vivo”. (17, 12)

No ha sido posible hallar antecedentes sobre trata-miento de la fractura de las espinas tibiales en pacientes con fisis abierta tratados quirúrgicamente practicando la osteosíntesis mediante pines biode- grabables. La técnica aplicada a la presente serie de pacientes fue inspirada en la experiencia de algunos de los autores en el tratamiento de las fracturas osteocondrales de rótula practicando la osteosíntesis mediante el Smart-Nail NR. (18)

Este implante tiene características propias de material y diseño que proveen propiedades ventajosas: a) al ser biodegradable, se evita de necesidad de remoción secundaria; b) el diseño (cabeza y trama antideslizante) confiere capacidad compresiva a la vez que reduce la posibilidad de migración.

Asimismo, resulta ventajoso un mejor seguimiento imagenológico al evitar los cambios de señal en la RM: en tal sentido, representa el método de elección para el seguimiento de este tipo de lesiones (19, 20). Se ha argumentado, en sentido crítico, que las clavijas biodegradables si bien adecuadamente montadas proveen estabilidad rotacional suficiente, la capacidad de compresión es limitada siendo la misma superada por la osteosíntesis mediante tornillo compresivo. (21, 22)

Los implantes biodegradables con cabeza y trama antideslizante empleadas en la presente serie han sido diseñadas con el objetivo de ampliar la solidez del montaje en compresión, justamente en virtud de las características mecánicas provistas por sus aletas y cabeza.

En la presente serie no se registraron las secuelas descriptas. Detalles técnicos que se consideran destacables con vistas a obtener resultados satisfactorios son los siguientes:

a) Intraoperatorio: procurar una ligera sobrecorrección, preparando el lecho receptor tibial y compri- miendo el foco. Es menester controlar la tensión adecuada del LCA y una excursión articular 0º a 110º.

b) Postoperatorio: se equipa al paciente con una férula ballenada en extensión a 0º durante un periodo de 4 semanas. La flexo-extensión es progresiva, manteniendo el inmovilizador para la marcha y aún su empleo durante el horario de reposo en cama hasta completar las 6/8 semanas. De esta forma se procura proteger el proceso de consolidación a la vez que evitar la pérdida de extensión.

CONCLUSIONES

Para el tratamiento de la fractura de espinas tibiales en pacientes con fisis abierta, el procedimiento descripto se considera original. El mismo se ha inspirado en la experiencia preliminar satisfactoria de algunos de los autores utilizando al Smart-Nail ® para la osteosíntesis de las fracturas osteocondrales de rótula.

Los resultados obtenidos en los pacientes evaluados en la presente serie se consideran satisfactorios.

BIBLIOGRAFIA

  1. Poncet A. Arrachement de l´epine du tibia a l´insertion du ligament croise anterieur. Bull et mem Soc de chir de Paris. 1875;1:883-884.
  2. Ahmad CS, Stein BE, Jeshuran W, Nercessian OA, Henry JH. Anterior cruciate ligament function after tibial eminence fracture in skeletally mature patients. Am J Sports Med. 2001;29:339-345.
  3. Aichroth PM, Patel DV, Zorrilla P. The natural history and treatment of rupture of the anterior cruciate ligament in children and adolescents: a prospective review. J Bone Joint Surg Br. 2002;84:38-41.
  4. Willis RB, Blokker C, Stoll TM, Paterson DC, Galpin RD. Long term follow up of anterior tibial eminence fracture. J Ped Orthop 1993; 13: 361-364.
  5. Baxter MP, Wiley JJ. Fractures of the tibial spine in children: an evaluation of knee stability. J Bone Joint Surg Br. 1988;70: 228-230.
  6. Aderinto J , Walmsley P, Keating JF. Fractures of the tibial spine: Epidemiology and outcome. The Knee 15 (2008) 164–167.
  7. Meyers MH, Mc Keever FM Fracture of the Intercondylar Eminence of the Tibia. J Bone Joint Surg Am. 1970;52:1677-1684.
  8. Zaricznyj B. Avulsion fracture of the tibial eminence: treatment by open reduction and pinning. J Bone Joint Surg Am. 1977;59:1111-1114.
  9. Meyers MH, McKeever FM. Fractures of intercondylar eminence of the tibia. J Bone Joint Surg 1959 ; 41-A : 209-222.
  10. Skak SV, Jenson TT, Paulsen TD, Sturup J. Epidemiology of knee injuries in children. Acta Orthop Scand 1987 ; 58 : 78-81.
  11. Hargrove R, Parsons S, Payne R. Anterior tibial spine fracture — an easy fracture to miss. Accid Emerg Nurs 2004;12:173/5.
  12. Noyes FR, Torvik PJ, Hyde WB, DeLucas JL. Biomechanics of ligament failure, II: an analysis of immobilization, exercise, and reconditioning effects in primates. J Bone Joint Surg Am. 1974; 56:1406-1418.
  13. Ahn JH, Yoo JC. Clinical outcome of arthroscopic reduction and suture for displaced acute and chronic tibial spine fractures. Knee Surg Sports Traumatol Arthrosc 2005 ; 13 :116-121.
  14. McLennan JG. The role of arthroscopic surgery in the treatment of fractures of the intercondylar eminence of the tibia. J Bone Jt Surg Br1982; 64:477–80.
  15. Senekovic V, Veselko M. Anterograde arthroscopic fixation of avulsión fractures of the tibial eminence with a cannulated screw: five-year results. Arthroscopy. 2003;19:54-61.
  16. Berg EE. Comminuted tibial eminence anterior cruciate ligament avulsion fractures: failure of arthroscopic treatment.Arthroscopy.1993; 9:446-450.
  17. Bong MR, Romero A, Kubiak E et al. Suture versus screw fixation of displaced tibial eminence fractures: a biomechanical comparison. Arthroscopy 2005 ;21 : 1172-1176.
  18. Rivarola HF, Collazo CC, Raimondi N, Autorino CM. Fractura Osteocondral de rótula con fragmento libre intra-articular. Fijación   con implantes biodegradables. Revista de la Asociación Argentina de Artroscopía (2009) Vol 10, N° 1: 23- 29.
  19. Mason H, Larson RL, Jones DC. Fractures and dislocations of the knee. In: Rockwood C Jr, Green DP,eds. Fractures in adults, Ed 2. Philadelphia: JB Lippincott,1984;1511-1520.
  20. Lange RH, Vanderby R, Engber WD, Glad RW, Purnell ML. Biomechanical and histological evaluation of the Herbert screw. J Orthop Trauma 1990;4:275-282.
  21. Marandola MS, Prietto CA. Arthroscopic Herbert screw fixation of patellar osteochondritis dissecans. Arthroscopy 1993; 9:214-216.
  22. Wombwell JH, Nunley JA. Compressive fixation of osteochondritis dissecans fragments with Herbert screws. J Orthop Trauma 1987;1:74-77.

 

 


Rivarola Etcheto, Horacio Federico

 

Hospital Universitario Austral

Servicio de Ortopedia y Traumatología Sección Cirugía de Rodilla

Av. Alvear 1800 5º “A”

Te: 4 815-9101 - Cel: 15 5478-7844

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ARTROSCOPIA | VOL. 16, Nº 2 : 117-122 | 2009
 
ARTICULO ORIGINAL

Infecciones postoperatorias en artroscopia de hombro en presentación tardía

Dr. Esteban Suarez, Dr. Hernan L Galan, Dr. Rodrigo Urbaneja, Dra Vanina Ojeda Sulzle, Dr. Matías Seri,Dra. Lucia Lopez, Dr. Joaquin Bermejo, Dr. Daniel Slullitel, Dr. Matías Villalva

RESUMEN: Actualmente existe escasa literatura sobre las infecciones postoperatorias de artróscopias de hombro. Más aún, no hemos encontrado trabajos sobre infecciones de aparición tardía. El objetivo de este trabajo es realizar un análisis clínico, infectológico y terapéutico en infecciones postoperatorias de aparición tardía en cirugías artrosópicas de hombro. Se evaluaron 6 pacientes de manera retrospectiva, con un seguimiento promedio de 31,2 meses, teniendo en cuenta las historias clínicas, los parámetros de laboratorio, las imágenes y los cultivos. Mientras que los resultados clínicos fueron medidos por goniometrías y el dolor por su escala análoga. Todos los pacientes presentaron dolor y alteración de los rangos de movilidad al momento de diagnóstico, y ninguno presentó síntomas generales (fiebre o sudoración), o fístula. Los gérmenes cultivados fueron Staphylococcus coagulasa negativo, Propionibacterium acnés, Staphylococcus aureus y Enterobacter cloacae. Los parámetros de laboratorio no mostraron grandes cambios en relación a los parámetros de normalidad, solamente la eritrosedimentación se encontró levemente aumentada. Los pacientes a pesar de haberse considerados curados desde el punto de vista infectológico, y de no presentar dolor, los rangos de movilidad se encontraron disminuídos notoriamente. En 5 de los 6 pacientes se encontraron signos radiológicos de artrosis gleno-humeral. El diagnóstico de esta patología suele ser dificultoso, ya que se presenta de forma larvada, pero debe sospecharse en pacientes que presentan dolor desmedido y dificultad persistente a la rehabilitación, ya que las secuelas de esta patología suele ser devastadora para el hombro.

 

 

ABSTRACT: There is few literature about postoperative deep infections after shoulder arthroscopy. Moreover, late deep infections after arthroscopic procedures have not been completely described. The purpose of this study was to describe the incidence, pathogens, clinical course, and treatment protocol for late deep wound infections after arthroscopic surgery. We retrospectively reviewed charts and clinical presentation, laboratory findings, X-rays and MRI, and bacteriological

findings in six patients, mean follow up of 31,2 months. Clinical results were evaluated through range of motion using goniometry and analogue scale for pain. All patient had pain and an altered range of motion on presentation, no one revealed systemic symptoms (chills or fever), or fistula. Staphylococcus coagulase-negative, Propionibacterium acnes, staphylococcus aureus and enterobacter cloacae were organisms isolated. Laboratory findings were normal, only erythrocyte sedimentation rate was altered, but with low values. Infection was eradicated in all cases. Every patient was pain free, but they had residual shoulder stiffness and weakness. Five patients presented radiographic arthritis at final follow up. Conclusion: diagnosis could be challenging, but infection should be considered in patients with pain and difficulty during rehabilitation. Substancial functional limitations should be expected.

 

Key words: infecciones postoperatorias, propionibacterium acnés, complicaciones postoperatorias.

 

INTRODUCCION

En la última década el número de artroscopías de hombro se incrementó de manera exponencial (1, 2, 3). La incidencia de complicaciones en este tipo de cirugía oscila alrededor del 5,2%(4). Las infecciones postoperatorias representan entre el 0.04% (5) y el 0.23% (6) según las diferentes series. El porcentaje de infecciones postoperatorias de reparaciones del manguito rotador a través de mini-open reflejan una tasa de un 1,9% según el trabajo de Herrera de 2002. (2)

A pesar de ser bajo el índice de infecciones, es sabido que representa una potencial complicación devastadora para el hombro (7, 8, 9), pudiendo llevar a la artrodesis (7, 10) o reemplazo articular (7, 11). Las infecciones se pueden dividir según el cuadro de presentación en infecciones de aparición temprana o de aparición tardía, siendo estas las más graves, ya que generan un severo daño articular.

 

Mientras que las infecciones de aparición temprana se encuentran bien caracterizadas en la literatura, las infecciones de aparición tardía son un tema sombrío, resultando escasos los reportes sobre esta complicación (9).

El propósito de este estudio es realizar un análisis clínico, infectológico y terapéutico de las infecciones postoperatorias de aparición tardía en cirugías artroscópicas de hombro.

MATERIAL Y METODO

 Se evaluaron 6 pacientes de los cuales uno había sido operado en nuestra institución, otros cuatro con la primer cirugía realizada en otro servicio, y remitidos para su tratamiento al nuestro, y un sexto paciente el cual fue operado y tratado por la infección en otra institución. Entre 1999 y 2008 se realizaron 1189 artroscopías de hombro en nuestro servicio, observándose un caso de infección profunda postoperatoria, de aparición tardía confirmada, representando esta com- plicación menos del 0,1%.

Se estudiaron de manera retrospectiva las historias clínicas evaluando la evolución de parámetros de laboratorio, imágenes y cultivos. Los resultados clínicos fueron evaluados a través los rangos de movilidad por goniometrías. El dolor fue evaluado tanto al momento del diagnóstico como al alta por la escala análoga de dolor.

Se definió como infección profunda postoperatoria confirmada a aquella en la que se obtuvo crecimiento de un germen en al menos un cultivo sumado a los hallazgos intraquirúrgicos, e infección profunda postoperatoria probable en aquellos pacientes en los que no se rescató germen aunque se observaron hallazgos intraquirúrgicos de infección (12). Infección de aparición tardía fue definida como aquella en la que se realizará el diagnóstico luego del octavo mes postoperatorio (13). Se excluyeron infecciones superficiales tales como celulitis o infección de portales.

 

RESULTADOS

 

Fueron evaluados 3 hombres y 3 mujeres. Edad pro- medio 45,7 años (rango de 27-65). Dos pacientes operados por inestabilidad de hombro y cuatro por ruptura del manguito rotador por técnica mini-abier- ta. Seguimiento promedio de 31,2 meses. Tabla 1

 

Tabla 1 Síntomas y laboratorio al diagnóstico
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Los síntomas al momento del diagnóstico fueron do- lor 100%, según la escala análoga de dolor se observó un promedio de 8,7 para un máximo de 10; se- creción, fiebre o síntomas generales 0%, alteración de los rangos de movilidad 100% (elevación anterior promedio 60_, rotación interna 18,7_, rotación externa 30_ y abducción 42,5_).

Los parámetros de laboratorio promedio fueron: Glóbulos blancos 8.083/mm3, VES 24,8 mm/1º hora, PCR 6.08mg/L. En 5 de los 6 pacientes se realizaron punciones para envío de muestras a bacteriología de forma ambulatoria, siento todas ellas negativas.

El tratamiento consistió en toilettes quirúrgicas por artroscopia realizando debridamiento extenso del tejido desvitalizado en 5 casos y en uno el procedimiento fue abierto. El tratamiento antibiótico vía endovenosa se realizó durante un promedio de 9,25 días y vía oral 37,5 días, comenzando de manera empírica, y luego según la susceptibilidad del germen. Se enviaron en todos los casos muestras para cultivo en medios aerobios y anaerobios, con un tiempo mínimo de cultivo de 20 días.

 

En cinco de los seis casos se obtuvo crecimiento de al menos un germen. Tabla 2 

 

Tabla 2 Gérmenes aislados y tratamiento

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Un caso desarrollo cultivo de Propionibacterium acnés, en dos casos Staphylococcus coagulasa negativo, un caso Staphylococcus aureus, un caso de Enterobacter cloacae y en un caso no se obtuvo crecimiento de germen. Todos ellos presentaron hallazgos intraquirúrgicos sugestivos de artritis infecciosa. Por lo cual se clasificaron 5 casos como infecciones tardías confirmadas y un caso como infección probable. Los rangos de movilidad al momento del alta Tabla 3 fueron elevación anterior 68.3_, rotación interna 23,7_, rotación externa 40_ y abducción 53,7_. Si de este grupo se excluyera el paciente que recuperó los rangos de movilidad completos estos serían elevación anterior 33,3_, rotación interna 18,3_, rotación exter- na 20_ y abducción 38,3_.

 

Refiriéndonos al dolor en el momento del alta, un solo paciente se encontraba libre del síntoma, un paciente refirió dolor ocasional, y los cuatro restantes refirieron dolor a las actividades diarias. Los seis pacientes no presentaban dolor con su brazo al costado del cuerpo y podían descansar de noche.

 

En cuanto a las comorbilidades, Tabla 4 un paciente presentaba Parkinson, una paciente diabetes e hipertensión, y el resto de los pacientes no poseían comorbilidades. Cinco de los 6 pacientes habían sido infil- trados con un corticoide de depósito previo a la cirugía y 3 en el postoperatorio.

 

En las Rx al momento del alta cinco de los 6 pacien- tes presentaban diferentes grados de artrosis glenohumeral.

 


Tabla 3 Resultados al alta

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Tabla 4 Factores predisponentes

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DISCUSION

La artroscopia de hombro demostró ser un método noble como procedimiento quirúrgico, ya que las tasas de complicaciones se encuentran por debajo del 6% (1). Existe escasa literatura sobre las infecciones postoperatorias en artroscopia de hombro (1, 2, 7, 9, 12, 13, 14). Esta complicación, a pesar de ocurrir en una baja frecuencia (1,9% en mini open) (2), puede llevar a una artrosis secundaria grave, comprometiendo de manera importante los rangos de movilidad del paciente.

 

La presentación de estas infecciones puede ser de dos tipos: de presentación aguda o temprana (menos de 6 semanas) y de presentación tardía (más de 8 meses) (13). Las infecciones de aparición aguda por lo general se asocian a sintomatología florida como secreción, eritema, dolor (2, 10, 13, 14), y los parámetros de laboratorio se alteran notoriamente (10), a diferencia de lo que ocurre en pacientes con infecciones de aparición tardía.

 

El diagnóstico de artritis séptica de hombro postoperatoria de presentación tardía es un reto para todo cirujano (7, 9), ya que el cuadro se manifiesta de forma larvada, con el paciente generalmente afebril, los valores de glóbulos blancos se encuentran cercano a los valores normales, la velocidad de eritrosedimentación (VES) y la proteína C reactiva (PCR) pueden hallarse levemente aumentadas (7, 13, 15), los estudios de imágenes no son concluyentes al inicio del cuadro (Rx, RMI), observándose solamente dolor persistente de moderado a severo y dificultad a la rehabilitación, síntomas que pueden confundirse con un dolor postoperatorio habitual (9,10)

 

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Figura 1.- Rx hombro F al momento del diagnóstico.

 

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Figura 2.- RMI en corte coronal al momento del diagnóstico.

 

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Figura 3.-- Imagen intraoperatoria donde se aprecia la lesión ósea.

 

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Figura 4.- Rx hombro F, donde se observa el reemplazo articular con una prótesis reversa de hombro.

 

Este cuadro de lenta evolución lleva a que al momento de tomar una actitud más agresiva para llegar al diagnóstico, como realizar una punción para cultivo o una nueva artroscopía, las lesiones a nivel articular puedan ser ya devastadoras. En el trabajo de Mirzayan de 2000 (9), se evaluaron trece pacientes por infecciones postoperatorias de aparición tardía (promedio 9,7 meses), en su serie a diferencia de la nuestra en la mayoría de los pacientes la VES se encontró elevada, y la mitad de los pacientes presentaban síntomas locales de inflamación. El resto de los hallazgos fueron similares a los encontrados en nuestra serie.

Diversos gérmenes han sido asociados a dicha patología. Especial atención le damos al Propionibacterium acnés ya que se lo ha identificado en diferentes publicaciones como el principal pató- geno en infecciones postoperatorias de cirugías hombro en general así como en fijaciones de columna para el tratamiento de escoliosis (2, 7, 10,12, 13, 14, 15, 16). En el trabajo de Herrera de 2002 (2), seis de los siete pacientes (86%) evaluados presentaron cultivos con crecimiento de Propionibacterium acnes. Settecerri en 1999 (10), en su trabajo de la clínica Mayo, observó que 51% de sus casos el patógeno causal fue también dicho germen.

Este germen es un bacilo Gram-positivo, no esporulado, anaerobio estricto, aunque se cree que posee aerotolerancia, de crecimiento relativamente lento y en medios especiales. Se halla en la biota normal de la piel y es catalogado como actor secundario en la infección dérmica. Está vinculado al acné, puede causar blefaritis crónica y es el principal causante de endoftalmitis postquirúrgicas crónicas. Su genoma ha sido secuenciado, poniendo de manifiesto varios genes que podrían generar las enzimas degradantes de la piel y proteínas inmunogénicas. La bacteria es en gran parte comensal y está presente en la piel de la mayoría de las personas alimentándose de los ácidos grasos del sebo secretado por los poros desde las glándulas sebáceas. También puede encontrarse en todo el aparato digestivo del ser humano y de muchos otros animales. Su nombre se deriva de la capacidad de la bacteria de generar ácido propiónico. Tabla 3. El rescate de este germen es difícil. Se deben enviar varias muestras para su estudio (5 o 6), y se lo debe cultivar en medios enriquecidos tanto aerobios como anaerobios. Las muestras deben ser remitidas con urgencia debido a la labilidad de dicho germen. Su crecimiento es lento (entre 10 y 20 días), cuestión a tener en cuenta al momento de enviar las muestras a bacteriología.

El reservorio de este germen no solamente puede ser el paciente, sino que también lo puede ser el quirófano en sí, tal como lo describió Berthelot en 2006 (12). En dicho estudio se produjeron 10 infecciones postoperatorias en cirugías de hombro en el lapso de un año, con cultivo de Propionibacterium acnés en todos ellos. Entre los factores predisponentes se en- contraron que los métodos de limpieza del quirófano eran ineficaces, así como también, se observó un mal diseño de la ventilación y el aumento en el tiempo quirúrgico.

Otros gérmenes involucrados frecuentemente en esta patología son el Staphylococcus aureus y S. coagulasa negativo (9, 10, 12, 14). Estos gérmenes al igual que el Propionibacterium acnés pueden generar artritis séptica de hombro de presentación tardía (7, 9, 13), con un cuadro sintomatológico larvado. Su rescate en cultivos es también dificultoso aunque en menor medida que con el P. acnés. Es de destacar, que 5 de nuestros pacientes se realizaron punciones de manera ambulatoria en las cuales las muestras cultivadas dieron en un 100% negativas. En cuatro de estos cinco pacientes al tomar las muestras durante la toilette quirúrgica, se halló desarrollo de gérmenes. Esto demuestra la importancia de realizar las tomas de muestras intraquirúrgica de tejido sospechoso.

El tratamiento de esta patología requiere toilettes tanto artroscopicas como abiertas, seguido de tratamiento antibiótico endovenoso y luego por vía oral (2, 7,10, 12, 13,14). Los esquemas de tratamiento varían enormemente en la literatura. El promedio de toilettes para el tratamiento es de 2,6 (14) a 3,5 (7), mientras que el tratamiento antibiótico en general se recomienda por vía endovenosa por 2 a 4 semanas (10) y continuar por vía oral 2 a 4 semanas más (10), según la susceptibilidad del germen, aunque hay trabajos que continuaron el tratamiento por vía oral hasta 6 meses posteriores a las toilettes (13).

A pesar de lograrse curación de la infección en todos los casos descriptos (2, 7, 9, 10, 14) los resultados en la función del hombro en general fueron malos (7, 9, 10, 14) En el trabajo de Kwon (14) de 2005, 8 de los 12 pacientes tratados refirieron no estar satisfechos con el resultado final, a pesar de haber subsanado el dolor, ya que presentaban debilidad y rigidez.

En nuestra serie 5 de los 6 pacientes presentaron graves secuelas postoperatorias, con importante pérdida de la movilidad articular, debiendo en un caso realizarse un reemplazo articular y en otro una artodesis. Solamente uno de estos pacientes se encuentra sin síntomas en la actualidad. Es de destacar la destrucción ósea tanto a nivel glenoideo como humeral. Dos pacientes son jóvenes (menores de 30 años) y presentan una artrosis secundaria severa. En estos dos casos está siendo postergado el máximo posible el reemplazo articular. Como conclusión creemos que a pesar de ser la infección en cirugías artroscópicas de hombro una rara complicación, se la debe tener en cuenta en pacientes que presentan dolor postoperatorio desmedido y dificultad persistente a la rehabilitación. En estos casos como se dijo con anterioridad los parámetros de laboratorio y las imágenes pueden no ser concluyentes. Se deben tomar muestras para bacteriología, teniendo en cuenta que el cultivo debe hacerse por un período de 20 días y en medios enriquecidos. Aún así, el rescate de gérmenes puede ser negativo. Por lo cual teniéndose un alto índice de sospecha se deberían tomar muestras intraquirúrgicas para aumentar las probabilidades del rescate de gérmenes.

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Dr. Esteban Suarez

 

Instituto Jaime Slullitel - Pueyrredon 1026 4p Universidad Abierta Interamericana Sanatorio de La Mujer Rosario

www.injs @arnet.com.ar


 

ARTROSCOPIA | VOL. 16, Nº 2 : 123-128 | 2009
 
ARTICULO ORIGINAL

Lesiones del cartílago de la rodilla: hallazgos artroscópicos con imágenes previas negativas

Dr. Fabián Mamone

RESUMEN: Objetivo: Las lesiones del cartílago de la rodilla son un hallazgo frecuente cuando se realiza una artroscopia. Estas lesiones tienen la desventaja de tener un potencial curativo limitado El objetivo del presente estudio es documentar la frecuencia y ubicación de las lesiones halladas utilizando la clasificación de la ICRS y evaluar la uti- lidad de la clasificación para el tratamiento de estas lesiones. Material y Método: Se evaluaron 370 artroscopias de rodilla desde enero de 2006 hasta agosto de 2008, al momento de realizar la artroscopia todos tenían imágenes previas de RMN, los pacientes con imágenes bien definidas para lesión de cartílago fueron excluidos junto con aquellos que habían sido sometidos a una artroscopia en la rodilla a tratar, los hallazgos de las mismas fueron volcados a un protocolo postoperatorio basado en la clasificación de la ICRS. Resultados: Se hallaron lesiones del cartílago en el 72% de las artroscopias realizadas, las lesiones asociadas más frecuentemente fueron las meniscales (62%). Por las características de las lesiones del cartílago, el 48 % fueron consideradas artrosis y 27 % condromalacia patelar. La ubicación mas frecuente fue en el cóndilo femoral interno. Fueron encontradas lesiones focales en 55% de las artroscopias evaluadas, de estas lesiones focales el 78 % fueron lesiones únicas. La superficie del área comprometida expresada en cm2 fue en promedio de 2,5. Conclusión: Pudimos concluir con el presente estudio que las características y la magnitud de las lesiones del cartílago de la rodilla todavía depende de la artroscopia, siendo la clasificación em- pleada un elemento que aporta datos importantes acerca de estas lesiones, pero que la evolución de las mismas y el número de pacientes que pueden beneficiarse con los distintos procedimientos de reparación es aún incierto.

 

ABSTRACT: Purpose:: Chondral lesions of the knee are frequent findings during an arthroscopic procedure. These lesions have a limited healing potential. The objective of this study is to document the frequency and location of these lesions according to the ICRS classification, and to evaluate the utility of the classification for the treatment of these injuries. Material and methods: 370 knee arhtroscopies were evaluated between january, 2006 and august, 2008. Previous MRI studies were present. The patients with positive MRI studies for chondral lesions as well as patients with previous arthroscopies of the knee were excluded from this study. The artroscopic findings were incuded in a postoperative protocol accoding to the ICRS classifcation. Results: Chondral lesions were found in 72% of the arthroscopies. The more frequent associated injuries were meniscal tears (62%). 48% of the chondral injuries were considered arthrosis and 27% a patelar condromalacia. The most frequent location was found in the medial femoral condyle. Focal lesions were found in 55% of the arthroscopies, and 78% of these were isolated. The average size lesión was of 2,5 cm sq. Conclusión: We conclude that the characteristics of the chondral lesions are still dependen ton the arthroscopic evaluation. The classification used in this study adds some valuable information regarding these lesions but the evolution of them, as well as the benefits to the patients after different performed procedures are still uncertain.

 

Key word: cartilage – knee - lesions

 

INTRODUCCION

Las lesiones que comprometen al cartílago son un punto no del todo claro en lo que respeta a su diagnóstico y tratamiento, causantes de dolor e incapacidad funcional, tienen además la desventaja de poseer pobre capacidad de autorreparación predisponiendo a los pacientes al desarrollo de artrosis. Los resultados a largo tiempo de los distintos métodos de tratamiento para estas lesiones incluyendo técnicas de debridamiento, transporte osteocondral y cultivo de condrocitos no terminan de ser alentadores (1, 2) y dependen además de la técnica en si, de los recursos y disponibilidades del medio en donde se van a realizar las mismas. Los defectos en el cartílago son de difícil diagnóstico clínico, estudios de Fu y col (3) concluyen que a pesar de un detallado interrogatorio de los síntomas referidos, no existe una correlación fiable entre la sintomatología clínica y el estado del real del cartílago. (4, 5) Aunque se cuente hoy día con técnicas de RMN que aumentan la sensibilidad para el diagnóstico de ciertos defectos del cartílago (6, 7) la mayoría de estas lesiones son aún diagnosticadas solamente durante la visión directa mediante la artroscopia que es considerada el gold Standard para el diagnóstico de estas lesiones (8, 9). El objetivo del presente estudio es determinar la frecuencia y el tipo de lesiones halladas durante los distintos procedimientos artroscópicos de la rodilla y determinar la utilidad de la clasificación empleada.

MATERIAL Y METODOS

Desde enero de 2006 hasta Agosto de 2008, evaluamos 370 procedimientos artroscópicos de rodilla realizados por Nuestro Equipo quirúrgico. Se excluyeron del estudio las siguientes situaciones: Pacientes con artroscopia previa de la rodilla a tratar. Pacientes con imágenes previas bien definidas para lesiones de cartílago, como lesiones osteocondrales focales, osteocondritis disecante o fracturas osteocondrales. Pacientes con imágenes de RMN compatibles con artrosis. Además de edad y sexo hicimos hincapié durante el interrogatorio en si el paciente presentaba un trauma previo que recordara como el responsable de la sintomatología. Durante la confección del protocolo operatorio y sobre un esquema manuscrito detallamos sistemáticamente los hallazgos del procedimiento, incluyendo además rango de movimiento de la rodilla, laxitud articular, Tracking patelar, sinovitis, presencia de cuerpos libres, lesiones del cartílago, meniscos y ligamentos cruzados. Los datos obtenidos, imágenes capturadas, y videos correspondientes, fueron almacenados en una base de datos utilizando el programa Access de Microsoft®, que nos permitió con facilidad recuperar la información para el desarrollo de este estudio.

La data obtenida fue volcada sobre una planilla basada en la clasificación de la Sociedad Internacional para la Reparación del Cartílago (ICRS) (10, 11) tomando los siguientes parámetros:

  1. Ubicación de la lesión dentro de las 6 regiones artroscópicas de la rodilla (rótula, tróclea, cóndilo medial, cóndilo lateral, tibia medial y tibia lateral).
  2. Area de lesión calculada en cm2 tomando como referencia el ancho y el largo con un palpador de inspección.
  3. Profundidad de la lesión (Fig.1)
  4. Se definen como lesiones del cartílago aquellas que en número menor de 3 están presentes durante una artroscopia (evaluadas visualmente y por palpación), excluyendo las lesiones en su- perficies articulares enfrentadas (“lesiones en beso”) y las típicas lesiones de condromalacia patelar. Si el número de lesiones es más de 3 o se encuentran lesiones tipo “en beso” se considera el hallazgo como artrosis.
  5. Para estimar el número de casos en donde se puede realizar un procedimiento de reparación artroscópico se considera a los pacientes menores de 50 años que presentan un grado III de ICRS, o grado IV con un área de compromiso de hasta 1 cm2.


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Figura 1: Clasificación del ICRS según profundidad de la lesión.

 

RESULTADOS

Este estudio incluyó 233 varones y 137 mujeres, con un rango medio de 39 años, 150 pacientes manifestaron un episodio traumático previo relacionado. Del total de los pacientes evaluados 230 (62%) presentaron lesiones meniscales, 111 (30%) sinovitis, 74 (20%) lesiones del LCA, en 30 pacientes que representaron el 8% del total observamos la presencia de cuerpos libres intraarticulares. Hallamos lesiones del cartílago en 266 pacientes, lo cual representó el 72 % de los pacientes estudiados, de estas lesiones 48% fueron consideradas artrosis, condromalacia patelar 27%, lesiones localizados en un área determinada 23%, otros tipos de lesiones 2%. (Tabla 1)

Lesiones condrales u osteocondrales focales (Tabla 2), fueron encontradas en 55 pacientes (15% del total de los pacientes evaluados), correspondiendo el 78% de estos a lesiones únicas, 12% de los pacientes presen- taban 2 lesiones, y 10%, con 3 lesiones.

La superficie del área comprometida (Fig. 2) fue de 2,5 cm_ en promedio. En 16% de los defectos condrales u osteocondrales el total de área fue menor que 1 cm_; in 28% (n = 51), fue de 1 – 2 cm_; en 44% (n = 82), fue de 2 – 4 cm_; y en 12% ( n = 24) el área de defecto fue mas de 4 cm_.

 

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Tabla 1: Tipos de lesiones del cartílago en 266 pacientes

(72% de los estudiados)

 

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Tabla 2: Lesiones focales halladas 15% (n=55)

 
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Figura 2: Areas comprometidas promedio 2,5 cm2.
 
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Figura 3: Frecuencia de regiones comprometidas.

 

Cuando se halló más de una lesión, se identificó como la principal aquella que comprometía el área más extensa y fue encontrada en orden de frecuencia (Fig. 3) en cóndilo femoral medial (60%), (relacionados la mayoría de las veces a desejes en varo), rótula (8%), tibia lateral (7%), cóndilo lateral (12%), Tróclea ( 5% ), tibia medial ( 8%). Las lesiones osteocondrales fueron encontradas en 40% y 28 % aso- ciadas a lesiones meniscales y de LCA respectiva- mente; y con ambos meniscos + LCA 14%.

 

DISCUSION

Las lesiones del cartílago de la rodilla fueron siempre definidas como lesiones de difícil diagnóstico previo creando ésto un problema común a la hora de la resolución artroscópica. Estudios realizados con equipos de RMN de última generación permiten lograr una especificidad de entre 39% y 74% en la detección de patología del cartílago (dependiendo del grado de lesión), sin embargo en la actualidad el diagnóstico artroscópico continúa siendo el que nos permite la toma de decisiones para la realización de un procedimiento de reparación de cartílago (12,6,7). No obstante ésto, la RMN fue según nos informan autores como Makino A, y col (13) de gran utilidad para el control y seguimiento de algunas lesiones tratadas, en donde evidenciaron que las imágenes postquirúrgicas obtenidas por RMN eran similares a las halladas en seconds looks realizadas en estos pacientes. Estudios realizados desde 10 años a la fecha como el de Curl y col (14) sobre más de 31500 artroscopias de rodilla, demostraban que en aproximadamente el 19% de la artroscopias de rodilla estaban presentes lesiones focales del cartílago, no mostrando estos datos diferencias significativas con los actuales, asimilándose bastante a los resultados de nuestro estudio y de los trabajos publicados más recientemente (15). Lo cual nos evidencia que la clasificación de la ICRS, continúa siendo un buen sistema para el estudio de estas lesiones.

Algunos autores clasificaron a las lesiones del cartílago según su ubicación o a veces en la apariencia visual de la misma (16). Outerbridge (17), en un esfuerzo para clasificar diferentes grados de condropatía rotuliana, describió 4 tipos de lesiones: grado I, reblandecimiento y edema, Grado II, fisura menor de 0,5 mm del espesor; Grado III, fisura y fragmentación mayor de 0,5 mm; Grado IV, erosión y exposición del hueso subcondral. Estudios realizados sobre la reproductibilidad de la clasificación de Outerbridge, demostraron que la misma era bastante exacta cuando se quiere clasificar a la lesión artroscópicamente, y además puede ser utilizada con facilidad sin importar la experiencia del cirujano (18). Dependiendo de la ubicación B. Cole y col (19) clasificaron a las condropatías rotulianas en 5 tipos de lesiones: tipo I lesión del polo inferior, tipo II faceta lateral, tipo III faceta medial asociada (generalmente asociada a defecto troclear), tipo IVa polo proximal, tipo IVb lesión difusa. Basado en un estudio de 167 lesiones del cartí- lago, en 140 artroscopias Bauer y Jackson diferenciaron 6 tipos de diferentes lesiones en los cóndilos femorales: Tipo I lesión lineal; Tipo II fractura estrellada; Tipo III flap; tipo IV; depresión; Tipo IV fibrila- do; Tipo VI deterioro profundo. Estas lesiones fue- ron encontradas predominantemente en las superficies de carga condilares, (Fig. 4) siendo las de tipo I a IV presumiblemente originadas por episodios traumáticos y las de tipo V y VI por causas degenerativas. A menudo el significado clínico de la apariencia de la superficie no está bien claro, ya que se pueden hallar diferentes tipos de lesiones profundas siendo la superficie del cartílago normal o casi normal como por ejemplo hemos encontrado lesiones de espesor completo en donde el palpador alcanzaba el hueso subcondral pero la apariencia superficial solo mostramostrabaun tejido reblandecido o parcialmente erosionado.

 

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Figura 4: Lesión de cóndilo femoral interno en zona de carga.


Otro tipo de hallazgos fueron hendiduras profundas y fisuras, cartílago estallado y roto desde el fondo del hueso subcondral, depresiones profundas. En algunos casos se pudo apreciar todo el espesor del cartílago reblandecido incluso con compromiso del hueso subcondral con tejido de superficie completamente normal. Las clasificaciones según la apariencia, son demasiado subjetivas, no aportando datos importantes en lo que respecta al tratamiento y la etiología. No obstante y aunque algunas de estas clasificaciones (10,11,17,18) suponen reflejar diferentes grados o estadios de la lesión, no está bien determinado que estos grados representen con exactitud la severidad de la lesión, la sintomatología causada, o la duración de la impotencia funcional que estas lesiones provocan. En la actualidad disponemos de varios procedimientos para reparación del cartílago, y creemos que la clasificación es de suma utilidad para cuando planeamos cada uno de estos procedimientos, prestándole especial importancia a algunos parámetros como lo son, la profundidad de la lesión, la localización y las características del cartílago circundante, para lo cual nos fue de bastante utilidad la clasificación de empleada por la ICRS. En este estudio fueron encontradas lesiones en el 72% de los pacientes, cifras que no están tan distantes de los hallados en varias publicaciones como los de Curl y col (14) que hallaron lesiones en el 63% de los pacientes. Nosotros clasificamos una gran proporción de las lesiones del cartílago como artrosis (incluyendo lesiones espejadas) o como condromalacia patelar, en las cuales los procedimientos de reparación del cartílago no tienen resultados precisos. Lesiones condrales u osteocondrales focales bien definidas y hasta un número de 3 rodeadas y opuestas a cartílago articular normal fueron encontradas en 15 % de los pacientes, valor cercano al 19% que arrojan algunos estudios consultados. Observamos también lesiones concomitantes que ocurren frecuentemente con defectos del cartílago, como las meniscales (Fig. 5) y del LCA; Curl y col encontraron patología asociada (tanto meniscal como LCA) en 63% de lesiones Grado IV de Outerbridge. Estas lesiones asociadas necesitan ser tratadas conjuntamente con las lesiones condrales sintomáticas para proporcionar un efecto mutuamente beneficioso. (20) Las lesiones condrales generalmente se producen como resultado de la combinación de fuerzas de compresión y rotacionales (21), dependiendo el tamaño de la lesión del área de contacto con la superficie oponente. La alta proporción de los defectos simples (78 % de los defectos focales) y de los de tamaño moderado (área media de 2,5 cm_) hace suponer que las lesiones fueron de origen traumático, aunque gran parte de los pacientes no recordaban haber tenido un trauma importante.

 

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Figura 5: Lesión de cartílago asociada a lesión meniscal.

 

Defectos más importantes pueden haber sido provocados por repetición de traumas menores o más comúnmente secundarios a trastornos degenerativos. Sabemos que el potencial para la reparación del cartílago es mejor en jóvenes y está bien establecido que el ideal para esta reparación es el paciente menor de 45 años y con una lesión sintomática aislada y sin evidencia de artrosis. Sin embargo debe tenerse en cuenta el método de reparación a utilizar y los medios con los que se cuenta para realizar el mismo en condiciones óptimas. Está bien demostrado que las lesiones pequeñas menores de 1 cm_, tienen muy buen pronós- tico con los distintos métodos (22). La utilización de biopolímeros en la actualidad nos evita morbilidades en el sitio dador cuando realizamos trasportes osteocondrales (23). Para mejores resultados con mosaicoplastía el límite de edad recomendado es de 50 años. Sin embargo en este estudio los casos individuales, bien definidos ICRS grado III o IV con lesiones condrales u osteocondrales pasibles de realización de injertos osteocondrales fue relativamente baja. Recientes estudios demostraron que los mejores resultados con la implantación de condrocitos autólogos en áreas de defectos de entre 1 y 10 cm_ en pacientes de entre 15 y 55 años. (24, 25)

 

CONCLUSION

Podemos concluir con el presente estudio que el diagnóstico de certeza sobre las características y la magnitud de las lesiones del cartílago, todavía depende de la evaluación artroscópica, la clasificación empleada de la ICRS, es un valioso elemento que aporta información valedera para el tratamiento de estas lesiones, aunque la evolución de las mismas y el número de pacientes que pueden beneficiarse con los procedimientos de reparación es aun incierto.

 

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Correspondencia: Ángel Calvo Díaz Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología. Hospital Universitario Miguel Servet.

 

Paseo de Isabel la Católica, 1-3. 50009 Zaragoza

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ARTROSCOPIA | VOL. 16, Nº 2 : 129-134 | 2009
 
ARTICULO ORIGINAL

Osteocondritis Disecante Juvenil de Rodilla: Tratamiento artroscópico con perforaciones retrógradas extraarticulares

Dr. Eduardo Baroni , Dr. Norberto Lambert , Dr. Julio Javier Masquijo

RESUMEN: Introducción: La Osteocondritis Disecante Juvenil (OCDJ) es una patología adquirida que afecta la superficie articular y el hueso subcondral en pacientes con fisis abiertas. La mayoría de las lesiones estables pueden ser tratadas exitosamente con tratamiento conservador. Sin embargo algunos casos no presentan mejoría clínico-radiográfica y requieren un enfoque más agresivo. Las perforaciones retrógradas guiadas por artroscopía acelerarían la curación de estas lesiones refractarias al tratamien- to inicial. Objetivo: Evaluar la eficacia de la técnica de perforaciones retrógradas en casos seleccionados de OCDJ que no responden apropiadamente al tratamiento conservador. Material y métodos: Se analizaron retrospectivamente 21 rodillas de 21 pacientes consecutivos (7 de sexo femenino y 14 de sexo masculino) con lesiones osteocondrales estables tratados con el mismo método en el período Mayo de 1989 - Diciembre de 2007. El promedio de edad fue de 12.1 años (r, 10 - 17 años). Se analizó el rango de movilidad postoperatoria, síntomas residuales, la localización de la lesión, el tiempo hasta la curación y cambios degenerativos. Resultados: El promedio de seguimiento fue de 5.7 años (r, 1-18 años). 16 lesiones se localizaron en el cóndilo femoral interno y las 5 restantes en el cóndilo femoral externo. 7 pacientes presentaron lesiones grado I y 14 grado II. 19 pacientes (90.5%) presentaron una curación completa de la lesión, sin dolor y un rango de movilidad completo. Los 2 pacientes restantes presentaron retraso de la consolidación y desprendimiento parcial del fragmento por lo que requirieron una segunda intervención quirúrgica. La curación completa de las lesiones se produjo en 3.4 meses promedio. No se presentaron complicaciones en el postoperatorio. Tampoco se observaron cambios degenerativos en el compartimento afectado al último control. Conclusiones: Las perforaciones retrógradas guiadas por artroscopía permitieron la curación de la lesión en el 90.5% de las rodillas tratadas. Este método representaría una alternativa válida en pacientes con lesiones osteocondrales estables que no responden al tratamiento con- servador.

Diseño del Estudio: Serie de Casos (Nivel de Evidencia: IV).

 

ABSTRACT: Introduction: Juvenile osteochondritis dissecans (JOCD) is an acquired disease that affects the articular surface and subcondral bone in patients with open physis. Most of the stable lesions can be treated successfully with conservative treatment. However some cases do not show clinical or radiographic improvement, and require a more aggressive approach. Retrograde drilling guided by arthroscopy would accelerate the healing of these lesions resistant to initial treatment. Purposes: To evaluate the efficacy of extraarticular drilling technique for selected cases of JOCD who do not respond appropriately to conservative treatment. Materials and Methods: We retrospectively review 21 knees in 21 consecutive patients (7 female and 14 male) with stable osteochondral lesions treated surgically with the same method from May 1989 to December 2007. Mean age was 12.1 years (r, 10 - 17 years). We analyzed postoperative range of motion, residual symptoms, lesion location, time to healing and degenerative changes. Results: Average follow-up was 5.7 years (r, 1-18 years). 16 lesions were located in the medial femoral condyle and the other 5 in the lateral femoral condyle. 7 patients had grade I lesions and 14 grade II. 19 patients (90.5%) showed complete healing of the injury, without pain and a full range of motion. The remaining 2 patients had delayed consolidation and partial fragment detachment that required a second surgery. Radiographic healing was achieved in all patients at an average of 3.4 months. There were no postoperative complications. Nor were any degenerative changes in the affected compartment to the last control. Conclusions: Arthroscopic-guided retrograde drilling promoted healing in 90.5% of the treated knees. This approach would represent a valid alternative for patients with stable injuries that do not respond to conservative treatment.

 

Keywords: Retroarticular Drilling- Juvenile Osteochondritis. Study Design: Case Series (Level of Evidence: IV).

INTRODUCCION

La Osteocondritis Disecante Juvenil (OCDJ) es una patología adquirida que afecta la superficie articular y el hueso subcondral en pacientes con fisis abiertas. Se presenta con mayor frecuencia en la rodilla, tobillo y codo. Cuando se localiza en la rodilla, los pacientes consultan por dolor mal localizado o síntomas mecánicos como pseudobloqueos, sensación de inestabilidad subjetiva e hidrartrosis. La etiología exacta de esta patología, así como el pronóstico y el tratamiento continúan siendo un enigma1.

Las lesiones pueden ser clasificadas según su esta- bilidad con estudios radiográficos, resonancia magnética y evaluación artroscópica. Las lesiones tipo I (Cartílago articular intacto) o II (Fragmento in-situ demarcado) son consideradas estables (2). La mayoría de estas lesiones pueden ser tratadas exitosamente con reducción de la actividad, descarga limitada de peso y fisiokinesioterapia (3,5). Sin embargo un grupo de estos pacientes no presenta mejoría clínico-radiográfica y requieren un enfoque más agresivo. Las perforaciones guiadas por artroscopía favorecerían el aporte vascular y permitirían el crecimiento osteoblástico a través de los canales circundantes, acelerando la consolidación del fragmento osteocondral. (6)

El objetivo de nuestro trabajo es evaluar la eficacia de esta técnica en casos seleccionados de OCDJ que no responden apropiadamente al tratamiento conservador.

 

MATERIAL Y METODOS

Diseño del Estudio: Serie de Casos (Nivel de Evidencia: IV).

Se analizaron retrospectivamente todos los pacientes con diagnóstico de osteocondritis disecante juvenil de rodilla tratados quirúrgicamente con técnica de perforaciones retrógradas extraarticulares en el período Mayo de 1989 - Diciembre de 2007 en el servicio de Ortopedia y Traumatología del Hospital Garrahan. Se utilizó como criterios de inclusión: pacientes de ambos sexos con fisis abierta, con lesio- nes osteocondrales estables (Grado I: Fragmento óseo in situ, sin desplazamiento o Grado II: Fragmento óseo in situ, con fragmento cartílago irregular demarcado, sin desplazamiento), que requirieron tratamiento quirúrgico con la técnica antes mencionada. Se excluyeron aquellos pacientes con historia clínica incompleta y seguimiento menor a 1 año luego de la cirugía. La información fue obtenida de las historias clínicas del archivo del Hospital.

 

Descripción de la técnica:

La cirugía es indicada en pacientes con lesiones estables (Grado I y II) que presentan dolor sin evidencia de curación luego de un período mínimo de tratamiento conservador de 6 meses. Todas las cirugías fueron realizadas por el mismo cirujano (E. B.) y se utilizó la misma técnica en todos los casos. El paciente es colocado en decúbito dorsal en una mesa radiolúcida bajo anestesia general. La pierna es posicionada en un soporte con manguito hemostático a 300 mmHg. Se colocan campos quirúrgicos en la pierna afectada. Se realizan los portales tradicionales para-rotulianos medial y lateral y se introduce el artroscopio. Se realiza una artroscopía diagnóstica donde se determina la localización, la extensión y las características de la lesión. Luego de comprobar la estabilidad de la lesión se procede a identificar la llocalización con el identificador de imágenes (IDI). Se introduce una clavija guía bajo control artroscópico y fluoroscópico. La artroscopía en este punto es importante para evitar atravesar y dañar el cartílago articular. Una vez introducida la guía, se realizan perforaciones retrógradas sucesivas con fresas canuladas de 4.5 mm (Fig. 1). 

 

16_2_4_fig1

Figura 1: Técnica de perforaciones extraarticulares para el tratamiento de las OCDJ. A), B), C) Control con radioscopia de las perforaciones con Kirschner y fresas canuladas de 4.5 mm, D) Diagrama que muestra el ingreso del Kirschner distal a la fisis, E) Control artroscópico para evitar la penetración en la articulación.

 

En el postoperatorio se comienza movilización activa de la articulación en cuanto tolera el dolor. Se autoriza la marcha con descarga parcial a partir de las 4 semanas y total a las 8 semanas. En aquellas lesiones extensas y/o ubicadas en zonas de transmisión de carga, poster- gamos los plazos antes propuestos.

 

Evaluación de los pacientes:

Se incluyeron para el análisis las siguientes variables: edad, sexo, afectación uni o bilateral, antecedentes de trauma, síntomas preoperatorios y tiempo transcurrido desde el comienzo de los síntomas. Todos los pacientes retornaron para la evaluación que consistió en un cuestionario sobre rango de movilidad y síntomas residuales. Los resultados fueron considerados excelentes si el paciente se encontraba asintomático, con signos de curación radiológica y retorno a las actividades previas, regulares si el paciente se encontraba asintomático pero no retornó a las actividades habituales y pobre si el tratamiento falló y no hubo mejoría (7). Se realizaron además radiografías de pie de ambas rodillas frente y perfil pre y postoperatorias. Se analizó la localización de la lesión, el tiempo hasta la curación y cambios degenerativos. Los resultados fueron evaluados por un observador independiente, que no participó del procedimiento quirúrgico ni de la evolución postoperatoria. Para la recolección se confeccionó una base de datos en Microsoft Office Excel 2007® donde se incluyeron las variables seleccionadas. Las variables continuas se expresaron como promedio y desvío estándar (DS) y el resto en forma de porcentajes.

RESULTADOS

En el período Mayo de 1989 - Diciembre de 2007 se trataron quirúrgicamente 21 rodillas de 21 pacientes consecutivos con lesiones osteocondrales estables (7 de sexo femenino y 14 de sexo masculino) con un promedio de edad de 12.1 años (r, 10- 17 años). En 15 casos se vio afectada la rodilla izquierda, en 6 la derecha. Las lesiones se localizaron en la cara lateral del cóndilo femoral interno en 16 casos y en el cóndilo femoral externo las 5 restantes. Siete pacientes presentaron lesiones con fragmento óseo in situ, sin desplazamiento (tipo I) y 14 lesiones con fragmento óseo in situ con cartílago irregular demarcado pero sin desplazamiento (tipo II). Diez pacientes (41%) presenta- ban antecedentes de trauma. El tiempo promedio transcurrido desde el comienzo de los síntomas hasta el tratamiento quirúrgico definitivo fue de 7.5 meses.


 

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Figura 2: Paciente sexo masculino de 12 años de edad con OCDJ localizada en cara lateral del cóndilo femoral medial de rodilla derecha. A) y B) Radiografías preoperatorias, C) Resonancia magnética preoperatoria donde se aprecia la extensión de la lesión, D) Radiografía postoperatorio 2 meses, E) Postoperatorio 8 meses, F) Postoperatorio 1 año y 3 meses con curación completa de la lesión, G) y H) RMN 2 años postoperatorio.

 

 

16_2_4_fig3

Figura 3: Paciente sexo masculino de 11 años de edad con OCDJ localizada en cara lateral del cóndilo femoral medial (rodilla izquierda) con sintomatología de 1 año de evolución. A) y B) Radiografías preoperatorias, C) Resonancia magnética preoperatoria donde se aprecia la extensión de la lesión, D), E) y F) Radiografía “notch view”, frente y perfil postoperatorio 2 meses con curación completa de la lesión, E) 6 meses de evolución: Rango de movilidad completo y asintomático.

 

Todos los casos tuvieron un seguimiento mínimo de 1 año luego de la cirugía, con un promedio de 5.7 años (r, 1-18 años). La curación radiográfica de las lesiones se produjo en 3.4 meses promedio. No se observaron infecciones de la herida ni lesiones neurovasculares en el postoperatorio.

Al final del seguimiento 19 pacientes (90.5%) tenían una curación completa de la lesión, sin dolor y un rango de movilidad conservada (Figs. 2 y 3). Dos pacientes presentaron retraso de la consolidación y sufrieron desprendimiento parcial del fragmento, continuando sintomáticos por lo que requirieron una segunda intervención quirúrgica. En uno de ellos se realizó el desbridamiento y retiro del fragmento suelto, el otro se fijó el fragmento inestable con un tornillo de Herbert. Ambos evolucionaron satisfactoriamente y recuperaron la movilidad completa, aunque son considerados fracasos de la técnica. No se observaron cambios degenerativos en el compartimento afectado al último control.

DISCUSION

La OCDJ es una patología infrecuente. La incidencia estimada es de 15-21/100.00 con predominancia en el sexo masculino. La mayoría de estas lesiones pueden ser manejadas con tratamiento conservador con buenos resultados con una tasa de curación del 50 al 94%8-12. Si bien algunos autores (13) reportan que las lesiones estables deben ser manejadas siempre con este enfoque, otros no comparten el mismo optimismo. Twyman (14) evaluó 34 rodillas con OCDJ a 34 años de seguimiento. Solo la mitad de los pacientes presentaban resultados funcionales satisfactorios y un tercio de ellos presentaban artrosis moderada a severa. Yoshida (15) trató 38 pacientes (51 rodillas) con tratamiento conservador y obtuvo un 19% de falta de curación. Cahill (16) reportó un 50% de falla en la curación y un 34% de desprendimiento del fragmento con un protocolo de inmovilización y restricción de la actividad física. Recientemente, Wall (17) publicó un estudio en el que se evaluó el potencial de curación de las lesiones estables tratadas con un estricto protocolo no quirúrgico. De las 47 rodillas estudiadas, el 34% no presentó evolución hacia la curación. Al evaluar los factores relacionados con este resultado, observaron que aquellas lesiones de mayor tamaño (288.0 ± 102.6 mm2 vs. 208.7 ± 135.4 mm2) y las que se presentaron inicialmente con síntomas mecánicos son las que presentan estadísticamente menor potencial de curación. Por otra parte es todo un desafío intentar que un paciente joven que practica deportes de manera activa interrumpa su actividad durante un largo período. En algunos casos, este enfoque terapéutico puede ser intolerable para los niños y/o los padres y afecta la adhesión al tratamiento conservador. Por esto consideramos que en aquellos pacientes que no presentan una respuesta clínica favorable o progresión radiológica hacia la curación luego de 6 meses de tratamiento no quirúrgico, es conveniente realizar una artroscopía para evaluar la extensión, las características de la lesión y realizar el tratamiento adecuado.

Las perforaciones realizadas en la lesión (transarticulares o extraarticulares), tienen como objetivo favorecer el aporte vascular y permitir el crecimiento osteoblástico a través de los canales circundantes, acelerando la consolidación del fragmento osteocondral. Aglietti1 (8) evaluó un grupo de 14 pacientes pediátricos (16 rodillas) con lesiones osteocondrales refractarias al tratamiento médico luego de un año tratados con perforaciones transarticulares guiado por artroscopía. Todas las lesiones progresaron a la curación en 4.9 meses y los pacientes se encontraban asintomáticos a un promedio de seguimiento de 56 meses. El examen radiográfico demostró reconstitución normal o un mínimo aplanamiento del cóndilo en todos los casos. Kocher6 obtuvo resultados levemente inferiores (63% de mejoría radiográfica,

23% sin cambios y 10% empeoramiento) en 30 pacientes tratados con el mismo protocolo. La potencial desventaja de las perforaciones transarticulares es la posibilidad de lesionar de manera definitiva la superficie articular o producir el desprendimiento del fragmento. Las perforaciones realizadas de proximal a distal (extraarticulares), si bien se trata de una cirugía técnicamente más compleja, presenta la ventaja de no invadir el cartílago articular y ofrece la alternativa de colocar injerto óseo en el lecho de las mismas. La fluoroscopía intraoperatoria permite localizar la lesión, mientras que la visualización artroscópica directa y simultánea evita la lesión del cartílago con el Kirschner o la fresa. Donaldson (7) evaluó una serie de 12 pacientes esqueléticamente inmaduros (13 rodillas) con lesiones estables refractarias al tratamiento médico tratadas con perforaciones extraarticulares sin injerto óseo agregado. Doce rodillas presentaron un resultado excelente con retorno completo a la actividad y evidencia radiográfica de curación, y 1 presentó un mal resultado. Bruffey (19) comparó ambas técnicas (transarticulares vs. extraarticulares), encontrando mejores resultados en el segundo grupo.

Nuestro estudio posee algunas limitaciones: La evaluación de los pacientes es retrospectiva. El tamaño de la muestra y la falta de un grupo control no permiten un análisis estadístico correcto, por lo que son necesarios estudios prospectivos comparativos para confirmar si este método es la mejor opción para este tipo de lesiones.

CONCLUSION

En nuestra serie las perforaciones retrógradas guiadas por artroscopía permitieron la curación de la lesión en el 90.5% de las rodillas tratadas. Este método representaría una alternativa terapéutica válida en pacientes con lesiones osteocondrales estables que no responden al tratamiento conservador.

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Servicio de Ortopedia y Traumatología Infantil Hospital de Pediatría Prof. Dr. J. P. Garrahan

 

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ARTROSCOPIA | VOL. 16, Nº 2 : 135-142 | 2009
 
ARTICULO ORIGINAL

Ruptura del tendón rotuliano en deportistas - Tratamiento con anclajes óseos

Dr. Horacio F. Rivarola Etcheto, Dr. Cristian C. Collazo, Dr. Marcos Palanconi,Dr. Nicolás Raimondi, Dr. Mariano Codesido, Dr. Diego A. Piazza, Dr. Carlos M. Autorino

RESUMEN: Introducción: Las rupturas del tendón patelar son lesiones que afectan principalmente a pacientes jóvenes y deportistas menores de 40 años. El objetivo del presente trabajo es describir la técnica y analizar los resultados funcionales del tratamiento de las lesiones del tendón rotuliano en deportistas utilizando anclajes óseos como método de fijación. Materiales y métodos: Se evaluó una serie de 10 pacientes con ruptura del tendón patelar tratados entre Junio de 2004 y Junio de 2007. En todos los casos se usaron anclajes óseos. La edad media de los pacientes fue de 31,8 años al momento de la cirugía. Todas las lesiones fueron traumáticas. El seguimiento promedio fue de 24 meses (18-48). El Protocolo de diagnóstico por imágenes comprendió radiografías y RNM. Se documentaron las lesiones asociadas y la evaluación funcional fue mediante la escala de Lysholm y el formulario IKDC. Resultados: Se hallaron lesiones asociadas en 7 de 10 casos. El valor promedio posoperatorio en la escala de Lysholm fue de 92 puntos (84-100) y en cuanto al IKDC, el 100% de las rodillas fueron consideradas normales o casi normales. Un paciente necesitó de limpieza quirúrgica por hematoma postoperatorio. Conclusiones: La técnica descripta ha resultado técnicamente sencilla habiéndose obtenido resultados clínicos excelentes. En opinión de los autores se justifica considerarla opción válida en el tratamiento de las lesiones traumáticas del ligamento patelar.

 

ABSTRACT: Background: Patellar tendon ruptures are lesions affecting mainly patients under 40 years of age. The objective of present study is technique description and functional results evaluation of the treatment of patellar tendon lesions using suture anchors as fixation method. Methods: Between June

2004 and June 2007 a series of 10 patients with patellar tendon ruptures were evaluated. Suture anchors as fixation method was used in all cases. 31.8 years was the mean age at time of surgery. The origin of all the lesions was traumatic. 24 months (18-48) was the mean follow up period. As imaging protocol, X-rays and MRI were used. Associated lesions were documented and functional evaluation was made using Lysholm scale and IKDC. Results: Associated lesions were found in 7 out of 10 cases. Postoperative Lysholm mean value score was 92 (84-100) and all knees were considered normal or near normal according to IKDC. One patient needed to be operated because of postoperative haematoma. Conclusions: Excellent functional results were found using suture anchors for patellar tendon ruptures.

 

Key words: Patella, Tendon rupture, Suture anchor

INTRODUCCION

Las rupturas del tendón patelar son lesiones que afectan principalmente a pacientes jóvenes y deportistas menores de 40 años. La lesión ocurre en forma aguda, producto de una contracción excéntrica del cuádriceps que actúa en contra de la carga del peso del cuerpo con la rodilla en posición de flexión parcial. En este momento la mayor fuerza ocurre en la inserción del tendón patelar en la rótula, (1) siendo esta la zona más frecuente de lesión del tendón rotuliano. (2, 3, 4)

Factores predisponentes como cambios degenerativos por microtraumas repetidos, enfermedades sistémicas, corticoterapia o cirugías previas en la rodilla están habitualmente presentes. (5, 6)

La técnica más utilizada para la reparación del tendón patelar consiste en la realización de túneles óseos pasando suturas a través de los mismos, con o sin cerclaje para su aumentación. Varios autores han recomendado la adición de varias técnicas de aumentación para fortalecer la reparación realizada y permitir un movimiento precoz. Estos métodos fueron exitosos en la disminución del tiempo de inmovilización postoperatoria, pero requieren de una exposición quirúrgica adicional, tunelización de la patela, toma de injerto de otros sitios, y un segundo procedimiento para la remoción del implante. (7, 8,9, 10, 11, 12,13, 14)

Los anclajes óseos se utilizan satisfactoriamente en la fijación ósea de tendones y ligamentos en las manos, codo, hombro, rodilla, tobillo, pie y otras áreas del cuerpo. (15, 16, 17, 18, 19, 20, 21)

La reinserción tendinoligamentaria al plano óseo mediante el uso de arpones es una alternativa válida frente a la técnica de sutura intraosea, ofreciendo la posibilidad de una fijación sólida, con menor exposición de partes blandas, un posoperatorio más rápido y evita la necesidad de un segundo tiempo quirúrgico para el retiro del material. (22, 23)

El objetivo del presente trabajo es analizar los resultados funcionales del tratamiento de las lesiones del tendón rotuliano en deportistas, utilizando anclajes óseos como método de fijación.

MATERIALES Y METODOS

Se analizó en forma retrospectiva una serie de 10 casos de rupturas del tendón rotuliano tratados en un mismo centro hospitalario durante el período comprendido entre junio de 2004 y junio de 2007, mediante la utilización de anclajes óseos.

Fueron incluidos en el presente trabajo solo aquellos pacientes con ruptura del tendón rotuliano, excluyéndose del mismo otras lesiones del aparato extensor (rupturas del tendón cuádricipitalps y fracturas rótula). Todos fueron pacientes de sexo masculino, con una edad media de 31,8 años (rango, 18 a 46).

El Protocolo de diagnóstico por imágenes utilizado fue:

  • Rx con incidencias de frente y perfil de rodilla. (Fig. 1)
  • Resonancia Magnética Nuclear. Se utilizo un resonador General Electric 1.5 Tesla. (Fig. 2)

Se registraron las lesiones asociadas y se evaluaron los resultados postoperatorios mediante la escala de Lysholm y clínicamente de acuerdo a los criterios del International Knee Documentation Comittee (IKDC). El tiempo promedio de seguimiento de los pacientes fue de 24 meses (rango, 18 - 48 meses).

El mecanismo lesional correspondió a traumas indirectos (contracción excéntrica del cuádriceps con rodilla flexa), 9 de ellas relacionadas con la práctica deportiva (4 en fútbol, 3 en rugby, 1 en hándbol y 1 en básquet) y un caso por accidente doméstico.

 

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Figura 1: Rx perfil, rótula alta, hallazgo: encondroma de fémur distal.

 

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Figura 2: RMN. Desinserción del tendón rotuliano en polo inferior patelar, encondroma fémur distal.

 

Todas las lesiones fueron tratadas en el período agudo, con un tiempo de evolución desde la lesión al momento de la cirugía de 6 días en promedio (rango, 3-9 días). Se registró el lapso en retornar a sus prácticas habituales.

 

Técnica quirúrgica:

Se realiza un mini abordaje anterior de rodilla 2 cm proximal al polo inferior de la rótula y 3 cm distal al mismo, luego se realiza la esqueletización del polo patelar distal cruentándolo a la demanda. Mediante dicho gesto se reconoce la superficie ósea permitiendo la implantación precisa de los arpones, centralizándolos en plena masa esquelética, se colocan en forma paralela 2 anclajes óseos de 3.5 mm (Arthrex). (Fig. 3 y 4)

 

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Figura 3: Visión intraoperatoria de la lesión del tendón patelar, colocación de 2 arpones paralelos

 

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Figura 4: Maniobra de tracción de las hebras de sutura Fiber-wire en sentido distal, arpones firmemente fijados.

 

Cada anclaje posee 2 hebras de sutura Fiber-Wire. La primera hebra de sutura que sale del arpón es pasada mediante puntos de Krackow por el extremo proximal del tendón lesionado y a continuación por el remanente tendinoso adherido a la patela, capturando el tendón a lo largo de su línea media. La segunda hebra de cada arpón es pasada en la parte lateral por el primer arpón y la parte medial del tendón por el segundo arpón, para luego realizar el anudado simultáneo de ambos a nivel del polo inferior patelar. (Fig. 5) Luego las lesiones del retináculo medial y lateral son reparadas con Vicryl 1.

 

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Figura 5: Tendón rotuliano reinsertado

 

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Figura 6: Rx Frente Postoperatorio, correcta posición de anclajes óseos.

 

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Figura 7: Rx perfil Postoperatorio, correcta posición de anclajes óseos, correcta altura patelar.

 

Se realizaron radiografías de control en el postoperatorio inmediato. (Figs. 6, 7)

El protocolo postquirúrgico de la rodilla comprendió la inmovilización en extensión con una férula ballenada durante 3 semanas, autorizando activamente sólo ejercicios isométricos. Luego de esa etapa inicial, se permitió el incremento progresivo del rango de flexión asistido pasivamente: 0°- 45° hasta la cuarta semana, 0°-90° en la quinta semana. En la sexta semana se comienza con la movilidad activa asistida y libertad completa para la fle- xión. (Figs. 8, 9, 10)

 

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Figura 8: Abordaje anterior reducido 2° mes postopera- torio.

 

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Figura 9: Extensión activa 2° mes postop

 

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Figura 10: Flexión completa, 2° mes postop.

 

RESULTADOS

Se realizó el diagnóstico clínico de la lesión (impotencia funcional, dolor y brecha infrapatelar) y luego los métodos de imágenes complementarios confirmaron las lesiones. Mediante RNM se pudo esta- blecer el nivel de la lesión, con 9 desinserciones a nivel del polo distal de la rótula y 1 rotura mediotendinosa en el tendón patelar.

La escala de Lysholm para los 10 pacientes mostró un promedio de 92 puntos (rango, 84-100), y según los valores del IKDC el 100% de los pacientes obtuvieron resultados funcionales normales (A) o casi normales (B), no se registraron pacientes con resultados anormales (C) o severamente anormales (D). Mediante estudios diagnósticos preoperatorios y durante el acto quirúrgico se registraron las siguientes lesiones asociadas:

  • 4 casos de lesión LCA + LLI
  • 2 casos con lesión de alerones rotulianos + lesio- nes meniscales
  • 1 caso de luxo-fractura de Lisfranc ipsilateral
  • 3 casos sin lesiones asociadas

Dichas lesiones fueron tratadas según el protocolo de la institución, en forma conjunta o diferida según el caso.

Se evaluaron los factores predisponentes de la serie estudiada.

  1. Lesión previa del tendón de Aquiles operado en año 2003, y tendinitis calcificante en el tendón rotuliano lesionado.
  2. Tratamiento con antibiótico prolongado (amoxi- cilina) + lesión del tendón rotuliano contralateral.

Todos los pacientes retornaron a sus prácticas de- portivas habituales en un tiempo promedio de 24 semanas luego de la lesión. No se realizaron RNM postoperatorias de control.

Dentro de las complicaciones, un paciente necesito un drenaje quirúrgico de colección serohemática a las 3 semanas de postoperatorio, con cultivos negativos. Posteriormente desarrolló dentro de los 3 meses postoperatorios 2 episodios de reacción a cuerpo extraño a la sutura sin que esto afecte el resultado final.

DISCUSION

El ligamento patelar es habitualmente denominado “tendón patelar o rotuliano”. Rigurosamente hablando corresponde hablar de “ligamento”, dado que es ésa la denominación oficial aceptada por la “Nómina Anatómica” (NA) y más recientemente por la “Terminología Anatómica” (TA).(24) Asimismo, hay características morfológicas específicas que permiten establecer las diferencias entre un “tendón” y un “ligamento”. (25)

Las rupturas del tendón patelar son lesiones que afectan principalmente a pacientes jóvenes y deportistas menores de 40 años, siendo dicha lesión incapacitante y con un postoperatorio prolongado, pudiendo muchas veces condicionar el nivel de reinserción deportiva. Un ejemplo que conmocionó al mundo deportivo fue el caso de la estrella brasileña del futbol mundial Ronaldo, quien sufrió la lesión del tendón patelar con una re ruptura del mismo.

La mayoría de las lesiones del ligamento rotuliano ocurren próximas a su inserción proximal en el polo patelar distal. (1, 2, 3, 4) . Se ha estimado que la fuerza necesaria para romper al ligamento patelar en situación “in vitro” es de 17, 5 veces el peso corporal. Resulta razonable considerar que, aparte del mecanismo traumático, es muy probable que en numerosos casos jueguen rol patogénico otros factores predisponentes.

Dado que histológicamente es frecuente observar zonas con cambios degenerativos pre-existentes, se ha preconizado la denominación de “lesiones agudas sobre un fondo degenerativo”. (5, 6, 26)

La técnica clásica de reparación de las lesiones a nivel de la inserción proximal es reconocida tradicionalmente con el epónimo de Prince-Stern. (26) Esta consiste en la reinserción del ligamento en el seno del polo patelar distal escarificándolo a la demanda creando así un lecho receptor (“tronera”); a continuación, se pasan las suturas a través de túneles transpatelares, tensando los nudos a nivel del polo patelar proximal (2 a 4). De esta manera, traccio- nando de las hebras en sentido proximal se logra atraer el muñón fibrilar al plano óseo.

Las técnicas de aumentación procuran reforzar la reparación realizada con el objetivo de permitir más tempranamente el movimiento. Los materiales usados para la aumentación incluyen alambres trenzados, injertos de Dacron, cintas de Mersilene, suturas de polydioxanone (PDS), prótesis de ligamento de polyester o injertos de semitendinoso o recto interno. Mediante dichos procedimientos se obtuvieron resultados exitosos en cuanto a la disminución del tiempo de inmovilización postoperatoria; en contrapartida, requieren de una exposición quirúrgica adicional, tunelización de la patela, toma de injerto de otros sitios, y un segundo procedimiento para la remoción del implante. (12,13,14)

Enad y Loomis (27) evaluaron en forma retrospectiva 13 soldados en servicio con rupturas del tendón rotuliano, quienes fueron tratados quirúrgicamente con anclaje y cerclaje de alambre, con un seguimiento de 24 meses, con una media de 84 puntos en Lysholm, 5 excelentes, 3 buenos, 3 malos, y 2 pobres resultados.

El tiempo de retorno a la actividad de servicio fue de 13 meses en promedio. Dos de los 13 pacientes necesitaron una segunda cirugía para el retiro del cerclaje de alambre, usado para realizar la aumentación.

Levy y Cols. (28) reportaron el uso de injertos vasculares de Dacron para reforzar reparaciones hechas sobre tendón cuadricipital y patelar. Todos los pacientes lograron rango completo o casi completo de movimientos (diferencia no mayor a 10°-15° con respecto a la rodilla contralateral) a las 8 a 12 semanas de la cirugía, y aunque algunos de los pacientes expresaron quejas por disconfort en el sitio de la sutura de Dacron, ninguno quiso que estos fueran removidos. Lindy y Cols. (29) realizaron aumentaciones en 24 reparaciones de tendones patelares, usando cintas de Mersilene, las cuales eran pasadas alrededor de la rótula y luego emplazadas en el tubérculo anterior de la tibia a través de túneles óseos. Con un seguimiento promedio de 22 semanas, no evidenciaron re-rupturas, y el score funcional (HSS Knee Scale) obtenido fue de 90 puntos. En 2 de los 24 pacientes los puntos de Mersilene eran palpables, causando molestias, por lo que tuvieron que ser removidos mediante un segundo gesto quirúrgico. (28, 29)

El anclaje óseo mediante arpones es un procedi- miento eficiente para proveer fijación tendino-ligamentaria al plano esquelético; al respecto, se ha adquirido experiencia con diversos procedimientos reconstructivos en una amplia gama de localizaciones anatómicas (mano, codo, hombro, rodilla, tobillo, pie, coxal, etc). (30)

La reinserción tendinoligamentaria al plano óseo mediante arpones es una alternativa válida frente a la técnica de sutura intraósea. (2, 23)

Diversas características permiten calificar la excelencia de dicha modalidad técnica: a) brinda fijación sólida, b) faculta exposición reducida de partes blandas, c) el postoperatorio puede ser abreviado, d) no requiere tiempo complementario para la remoción del material de osteosíntesis, e) la posibilidad de aflojamiento a través de los túneles óseos o la creación de fuerzas de tensión anormales son eliminadas, f) se disminuyen los tiempos de cirugía y de manguito hemostático. (22)

El material de sutura empleado en la presente serie consiste en una cadena central de multifilamentos de polietileno recubierta con una envoltura de poliéster. Se ha demostrado que provee una fuerza de tensión superior a la vez que resistencia a la abrasión. Desde el punto de vista técnico, resulta suave para su manipulación. Una propiedad destacada de este material es que en virtud de su reducida capacidad de deslizamiento permite “asegurar el nudo”. (3,32)

Se ha considerado detalle técnico clave la esqueletización del polo patelar distal cruentándolo a la demanda. Mediante dicho gesto se reconoce la superficie ósea permitiendo la implantación precisa de los arpones, centralizándolos en plena masa esquelética. La escarificación asegura un lecho óseo “fértil” apto para recibir al muñón fibrilar y su ulterior neoinserción.

Se consideran detalles de técnica destacados:

a) la necesidad de asegurarse que los arpones están fijados firmemente a la rótula: el cirujano debe traccionar con firmeza de las hebras en sentido distal; la sensación manual es característica: parece que la rótula llega hasta la parte más distal de la incisión

b) los arpones deben ser implantados de modo tal que su vértice esté orientado hacia la cara anterior de la rótula. De esta manera se procura evitar una eventual avulsión del cartílago rotuliano.

 

Diversos autores, Maniscalco y Cols. (10); Richards (13) y Barber (15) han comunicado la reparación de rupturas del tendón cuadricipital mediante suturas ancladas a arpones. En condición “in vitro”, fue evaluado el rendimiento mecánico de la sutura transpatelar asociada con anclajes óseos, estudiando la formación de una nueva brecha luego de la reparación durante la carga cíclica. Dicha técnica, aplicada a la reparación de rupturas del ligamento patelar, resultó mecánicamente equivalente o aún superior a la técnica tradicional de sutura con tunelización transpatelar. La deformidad de la sutura es menor dado que se evita la longitud muerta correspondiente a la longitud del túnel transóseo a la vez que resulta corto el tramo de la hebra entre su emergencia del muñón fibrilar del ligamento patelar y el “ojo” propio del anclaje. (30)

Capiola y cols. presentaron una nota técnica alternativa consistente en la reparación con 3 anclajes óseos (por ende 6 hebras de hilo). A la técnica de Krackow agregaron a la demanda puntos individuales. Dado el bajo perfil de los anclajes y la modalidad de sutura descripta, esta técnica recrearía más fielmente la huella de inserción del ligamento patelar en el polo patelar distal. Asimismo, se asegura una condición mecánica superior. (22)

Desde el punto de vista morfológico se han descripto diversidad de variedades anatómicas del ligamento patelar. Llamativamente, muchas de dichas variedades son referidas a la inserción proximal, destacando las observaciones sobre la longitud y el grosor fibrilar a nivel del polo patelar. (33,34,35)

En cuanto las características morfológicas del polo patelar distal se han descripto diferencias entre los sectores medial y lateral del mismo: la mayor concentración ósea trabecular, el mayor espesor condral y el mayor grosor del hueso subcondral son mediales. Dichas observaciones sugieren que la exigencia mecánica en el polo patelar distal tiene una distribución asimétrica, siendo mayor a nivel medial del mismo. (36) Atento las consideraciones sobre la variedad morfológica se abre una línea de investigación: quizá resulte conveniente caracterizar el morfotipo en la rodilla contralateral para así proceder a una reconstrucción realmente anatómica.

En la presente serie, se destaca el alto índice (70%) de lesiones asociadas registradas, más de la mitad de los casos correspondieron a su vez a lesiones ligamentarias, lo cual puede ser correlacionado con la violencia traumática.

La asociación lesional de ruptura simultánea de ligamento patelar con ligamento cruzado anterior ha sido considerada “poco frecuente” en un trabajo referencial de autores nacionales. (37, 38)

En la serie referida (37,38) los autores reconocen que el diagnóstico original fue erróneo en tres de cinco casos; justifican, al menos en parte, argumentando que la señal secundaria del ligamento patelar(imagen cirsoide) consecutiva a la lesión del LCA puede ser circunstancialmente confundida con la señal primaria de la lesión del ligamento patelar.

La secuencia de reconstrucción cuando hay lesiones asociadas puede ser considerada controversial. La reconstrucción del ligamento patelar y del ligamento cruzado en el mismo acto quirúrgico se fundamenta en un elevado nivel de entrenamiento a la vez que de la disponibilidad de recursos. (37, 38) No obstante, diversos aspectos son pasibles de consideración crítica:

a) se ha comunicado mayor incidencia de artrofibrosis cuando la reconstrucción del LC ha sido practicada en la etapa aguda (39)

b) los protocolos de rehabilitación correspondientes para la reconstrucción del LC y del ligamento patelar son disímiles

c) los mismos autores han registrado en su serie le- siones asociadas de isquiotibiales, por lo cual en tales casos dicho tendones quedan exceptuados de ser empleados para la reconstrucción del LC

d) si en tales casos la opción alternativa para reconstruir el LC fueran los aloinjertos, corresponde considerar como factor potencialmente desfavorable de dicha técnica que existe cierta evidencia de tendencia a la falla mecánica temprana en la población activa y con expectativa de vida prolongada. (40)

 

La conducta de los autores del presente trabajo consistió en asignar prioridad a la reconstrucción del aparato extensor y del LLI. La reconstrucción del LC se practicó en un tiempo diferido.

Tomando en cuenta la proximidad del tendón rotuliano con la superficie cutánea, se pone énfasis en evitar el exceso de material de sutura y la correcta técnica de anudado de los mismos, ya que se han observado y descripto molestias y reacciones de tipo cuerpo extraño en dicha zona.

En la presente serie, el caso registrado de luxofractura tarso-metatarsiana asociada fue presentado por algunos de nosotros como “reporte de caso” mereciendo consideraciones fisiopatológicas especiales atento su condición excepcional. (41)

CONCLUSION

La técnica descripta ha resultado técnicamente sencilla habiéndose obtenido resultados clínicos excelentes.

En opinión de los autores se justifica considerarla opción válida en el tratamiento de las lesiones trau- máticas del ligamento patelar.

 

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Correspondencia:

 

Dr. Horacio F. Rivarola Etcheto Avenida Alvear 1800, 5°A Tel. 15-5478-7844

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Hospital Universitario Austral, Pilar


 

ARTROSCOPIA | VOL. 16, Nº 2 : 143-146 | 2009
 
ARTICULO ORIGINAL

Tratamiento quirúrgico del síndrome de fricción de la fascia lata en la rodilla - Estudio comparativo entre dos técnicas quirúrgicas

Dr. Eduardo D. Abalo, Dr. Miguel A. Ayerza, Dr. Matías Costa Paz, Dr. D. Luis Muscolo

RESUMEN: El síndrome de fricción de la fascia lata en la rodilla (SFFL) es una lesión por sobreuso causada por el excesivo roce entre la banda iliotibial y el cóndilo femoral externo. El propósito de este trabajo fue analizar retrospectivamente los resultados del tratamiento quirúrgico de esta patología comparando dos técnicas quirúrgicas distintas. Se evaluaron 14 pacientes tratados quirúrgicamente, de los cuales en siete se realizó una técnica de resección oval y en siete un alargamiento en Z del tendón, ambas técnicas aso- ciadas a una amplia bursectomia. La edad promedio fue de 25 años y el seguimiento mínimo fue de 12 meses (promedio de 64 meses). En todos los pacientes se realizó una Resonancia Magnética Nuclear preoperatoria, y se los evaluó clínicamente en el preoperatorio y en el postoperatorio alejado con el score del IKDC y el método de Lyhsolm. En diez pacientes se observaron signos objetivos de SFFL en la RMN preoperatoria. No se observaron diferencias en el último control entre los dos grupos tratados con distintas técnicas quirúrgicas. El tratamiento quirúrgico del síndrome de fricción de la fascia lata es una opción terapéutica válida en casos seleccionados que son resistentes al tratamiento conservador, no presenta dificultades técnicas y ofrece resultados efectivos con ambas técnicas evaluadas.

 

ABSTRACT: Iliotibial band friction syndrome is an overuse tendon injury caused by excessive rubbing between the band and the lateral femoral epycondile. The purpose of this study was to analyze the results after surgical treatment in a group of patients and compare between two different surgical techniques. Fourteen operated knees with SFFL diagnosis were evaluated. Mean age was 25 years and average follow-up was 64 months. All patients had an MRI preoperative and were evaluated according to IKDC form and the Lysholm score. MRIs demonstrated objective signs of SFFL in ten patients. Surgical treatment in SFFL has low morbidity, without technical difficulties, and offers effective long term results with both techniques.

 

Key words: Iliotibial band syndrome, overuse tendon injuries.

INTRODUCCION

El síndrome de fricción del tensor de la fascia lata (SFFL) es una lesión por sobreuso causada por el excesivo roce entre la banda iliotibial y el cóndilo femoral externo al flexionar la rodilla, generando dolor en la cara lateral que aparece en general durante la práctica deportiva. (1, 2, 3, 4, 5, 6).

Si bien el diagnóstico se basa en el interrogatorio y en el examen físico, la Resonancia Magnética Nuclear es de gran utilidad tanto para el diagnóstico de esta patología como para descartar lesiones asociadas en la rodilla (1).

Aunque distintos autores han reportado resultados favorables con tratamiento conservador inicial que incluye la fisioterapia y la corrección de factores predisponentes, en aquellos casos que no responden adecuadamente, distintas técnicas quirúrgicas fueron descriptas con aceptables resultados (2, 3, 4, 5, 7).

El objetivo de este trabajo fue analizar una serie de pacientes con diagnóstico síndrome de fricción de la fascia lata tratados quirúrgicamente, y comparar los resultados obtenidos con dos técnicas quirúrgicas distintas.

MATERIAL Y METODO

Entre los años 1995 y 2008, 14 pacientes fueron tratados quirúrgicamente con diagnóstico de SFFL. La edad promedio fue de 25 años con un rango de 16 a

41 años, y el seguimiento promedio fue de 64 meses (rango 12-126 meses). Diez pacientes fueron del sexo masculino y cuatro del femenino. Cuatro pacientes eran corredores habituales, dos practicaban ciclismo, dos jugadores de hockey, dos de tenis, dos fútbol y uno rugby, mientras que el restante era soldado del ejército. En todos ellos se realizó una Resonancia Magnética Nuclear para confirmar el diagnóstico clínico y descartar alguna patología asociada intraarticular.

El tiempo promedio de síntomas previo a la cirugía fue de 16 meses con un rango de 3-72 meses. La paciente con menor tiempo de síntomas previo a la cirugía era una tenista profesional la cual necesitaba un rápido retorno a la actividad. En todos los pacientes se realizó tratamiento médico inicial que consistió en aplicación de fisioterapia, AINES, e infiltraciones con corticosteroides, sin obtenerse respuesta favorable al mismo.

El tratamiento quirúrgico fue precedido en todos los casos por evaluación artroscópica de la rodilla para descartar otra causa posible de síntomas. En siete pacientes se realizó un alargamiento del tendón de la fascia lata (Z plastia) más una bursectomía, mientras que en los otros siete casos se realizó una resección en forma elíptica del tendón más la bursectomía.

Resección elíptica u oval: luego de la anestesia general el paciente es colocado en decúbito dorsal. Con la rodilla en 70° de flexión se realiza una incisión longitudinal de 4 cm. sobre el cóndilo femoral externo, exponiendo la banda iliotibial luego de se- parar el tejido celular subcutáneo (Fig. 1 A). Se realiza sobre la misma una incisión en forma elíptica con 4 cm. de base y 2 cm. hasta el ápex, resecando el tejido con la rodilla en 90° de flexión (Fig. 1 B). Alargamiento de la fascia lata: luego de exponer la banda iliotibial por el mismo abordaje, se realiza una incisión en Z del tendón y luego de la bursectomia se realiza la tenorrafia del mismo disminuyendo la tensión (Fig. 1 C y D). Los pacientes fueron evaluados clínicamente en el preoperatorio y en el postoperatorio alejado de acuerdo al score de Lysholm y a la evaluación del Comité de Documentación Internacional de la Rodilla (IKDC) (8).

 

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Figura 1: Fotos intraoperatorias de la técnica quirúrgica. A: Incisión longitudinal de 4 cm. sobre el cóndilo femoral externo, exponiendo la banda iliotibial luego de separar el tejido celular subcutáneo. B: Incisión en Z de la fascia lata. C: Incisión en forma elíptica de la fascia lata, resecando el tejido con la rodilla en 90° de flexión. D: Imagen intraoperatoria de la bursectomia amplia en el cóndilo femoral externo.

RESULTADOS

En diez paciente los estudios de Resonancia Magnética Nuclear mostraron un área con señal hiperintensa en T2 entre el cóndilo externo del fémur y la banda iliotibial, lo que sugiere inflamación y/o edema de partes blandas así como una colección líquida en la bursa a nivel del cóndilo externo del fémur, la cual se manifestó en los cortes coronales (Fig. 2 A) y con más claridad en los cortes axiales (Fig. 2 B). Ninguno de los pacientes presentó lesiones asociadas en las imágenes de la RMN y no se encontraron lesiones intraarticulares en la evaluación artroscópica previa. En la evaluación clínica se observó que el escore promedio de Lysholm mejoró de 82 puntos en el preope- ratorio a 98 puntos promedio en el postoperatorio. No se observaron diferencias entre las dos técnicas quirúrgicas empleadas. Aquellos pacientes en los cuales se realizó una resección oval presentaron un Lysholm preoperatorio de 84 y un score postoperatorio de 98, mientras que el grupo tratado con el alargamiento tipo Z plastia presentó un score de 80 y 97 respectivamente.

En la evaluación final del IKDC, 12 casos presentaron una rodilla normal (A), una paciente fue evaluada como cerca de lo normal (B) debido a presentar leves episodios de hidrartrosis irregular sin dolor que se le manifiesta con la actividad deportiva, y la restante tuvo un resultado anormal (C) debido a que presentó un síndrome depresivo grave en el postoperatorio mediato con un aumento de peso considerable. El retorno al deporte posterior a la cirugía fue a los 4 meses post operatorios promedio (rango de 2 a 12 meses), sin observarse diferencias significativas entre ambos grupos. Doce pacientes refieren conservar el mismo nivel deportivo previo a la cirugía, uno retornó a la actividad pero a un nivel inferior, y el restante no realizó más actividad física.

DISCUSION

El síndrome de fricción de la fascia lata o de la banda iliotibial es una lesión por sobreuso que afecta principalmente a deportistas, que si no es tenida en cuenta puede confundirse con otras patologías que generan dolor en la cara externa de la rodilla. El diagnóstico diferencial incluye lesión osteocondral en la articulación patelofemoral, lesión del menisco externo o menisco externo discoideo, osteocondritis del cóndilo externo y la tendinitis del bíceps o del poplíteo. El diagnóstico se basa fundamentalmente en el interrogatorio y la clínica del paciente, siendo característico el comienzo de los síntomas en la cara externa de la rodilla luego de determinado periodo de haber comenzado la actividad física. Al examen físico el dolor que puede ser reproducido aplicando presión sobre el cóndilo femoral externo y realizando flexoextensión activa de la rodilla en un rango entre 20° y 40° (test de Noble) (3, 5, 7).

Si bien la radiología es negativa y la ecografía presenta una baja sensibilidad, la Resonancia Magnética Nuclear demostró ser un método complementario útil para evaluar esta patología. Diversos autores han descripto una señal con aumento de intensidad debajo de la banda iliotibial en T2 que se visualiza en los cortes coronales y axiales, la cual indica colección líquida debajo del tendón a nivel del epicóndilo femoral externo, pudiendo observarse en algunos casos un aumento de grosor del mismo (1, 9, 10). En nuestra serie hemos evaluado previamente con RMN a todos los pacientes tratados quirúrgicamente, y en 10 casos las imágenes demostraron líquido debajo de la fascia lata, siendo además de gran utilidad para descartar otros diagnósticos diferenciales.

Distintos autores reportaron resultados favorables con el tratamiento conservador de esta patología con reposo y antiinflamatorios, con un retorno a la actividad a las 6 semanas (11), y otros observaron un fracaso del tratamiento conservador entre un 7 y 16 % respectivamente sobre 74 casos analizados (5, 12). Un estudio re- ciente reporto la eficacia de las infiltraciones con corticosteroides para disminuir los síntomas en las primeras dos semanas en diez y ocho corredores (13). En nuestra serie todos los pacientes tratados quirúrgicamente recibieron tratamiento conservador previamente durante un periodo de 19 meses promedio, y luego del fracaso del mismo se indicó el tratamiento quirúrgico.

 

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Figura 2: Paciente de sexo masculino de 18 años de edad. A: Corte coronal de la Resonancia Magnética Nuclear en la cual se observa un área con señal hiperintensa entre el cóndilo externo del fémur y la banda iliotibial. B: Corte axial de la RMN con imagen hiperintensa en compartimiento externo que sugiere inflamación y/o edema en la bursa a nivel del cóndilo externo del fémur.

 

Aunque el tratamiento conservador es efectivo en la mayoría de los casos, se han reportado en la literatura distintas técnicas quirúrgicas como alternativa para el tratamiento de esta patología, las cuales consisten en realizar una bursectomia y en resecar parte del tendón para evitar la fricción o realizar un alargamiento del mismo. En una serie de 21 ciclistas tratados quirúrgicamente, Holmes describió la resección elíptica de la porción distal posterior de la fascia lata con buenos resultados en 17 de ellos (2), y en un estudio reciente se analizaron once pacientes tratados con un alargamiento en Z con resultados favorables a largo plazo (14). En nuestro estudio comparamos las dos técnicas quirúrgicas, si bien en todos los pacientes se realizó una bursectomia, un grupo fue tratado con un alargamiento en Z de la fascia lata y en el otro se realizó una resección oval del tendón. De acuerdo con los resul- tados obtenidos, no encontramos diferencias significativas en los resultados entre ambos grupos. Probablemente el realizar una amplia bursectomia sea clave en la mejoría de los síntomas de estos pacientes, como lo demostró un estudio reciente que reportó resultados excelentes en once pacientes tratados con una bursectomía externa sola- mente (16). Inclusive, aunque fue escasamente reportado, la bursectomia artroscópica aparece como una opción válida para el tratamiento de esta patología (17). Encontramos algunas limitaciones de estudio, como el escaso número de pacientes evaluados y que no fueran prospectivamente aleatorizados en cuanto a qué tipo de cirugía iba a realizarse. Sin embargo, no encontramos en la literatura trabajos con grandes series de pacientes o que comparen distintas técnicas quirúrgicas. Consideramos que el tratamiento quirúrgico del síndrome de fricción de la banda iliotibial es una opciónterapéutica válida en casos seleccionados que son resistentes al tratamiento conservador, no presenta dificultades técnicas y ofrece resultados efectivos con ambas técnicas quirúrgicas evaluadas.

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Correspondencia: Eduardo D. Abalo.

Callao 875, 2do D. Buenos Aires, Argentina.

Tel/Fax: (54-11) 4814-3694.

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ARTROSCOPIA | VOL. 16, Nº 2 : 147-149 | 2009

Reporte de Caso

Quiste sinovial extraarticular por fístula interna trans tendón rotuliano postraumática - Reporte de caso

Dr. Claudio H. Mingo Saluzzi, Dr. Martin Pombo

RESUMEN: Se describe un caso de formación de un quiste mucoide extraarticular originado en un fístula sinovial interna postraumática a través del tendón rotuliano. Los tratamientos previos con punciones, estudio del líquido e inmovilización lograban remisiones parciales y temporales, con recidiva de la tumoración. El estudio detallado de RMN pudo hacer el diagnóstico objetivando una fístula de origen articular a través del tendón rotuliano. La resección abierta del quiste con su origen fistuloso y el cierre del tendón fue efectiva en la solución de la patología.

 

ABSTRACT: We describe a synovial cystic developed through internal synovial fistula from within the synovial knee as a result of a traumatic close blow with a tear of the patellar tendon that have not been described, in our knowledge, in the medical literature. Previous treatments with puncture, study of liquid and immobilization achieved temporary and partial remissions with recurrence of the tumor. With an MRI study we could reach the diagnosis of a fistula through its articular origin in the patellar tendon. Open resection of the cyst and fistulous tract and its origin with the closure of the tendon was effective in the resolution of the pathology.

 

Key words: Synovial cist.

INTRODUCCION

Las fístulas sinoviales son entidades clínicas recono- cidas y generalmente están asociadas a cirugías artroscópicas o abiertas alrededor de la rodilla. (1) Casos relacionados con los portales artroscópicos de rodilla, tobillo y hombro o con los túneles óseos y formación de quistes en cirugía de reconstrucción del ligamento cruzado anterior han sido reportados en la literatura (1, 2). Fístulas postraumáticas internas han sido reportadas comunicadas a la Bursa prerotuliana preexistente (3, 4), sin embargo formaciones quísti- cas nuevas desarrolladas por una fístula sinovial interna a través del tendón rotuliano luego de un traumatismo cerrado no han sido descriptos ni reportadas.

REPORTE DE CASO

Paciente masculino de 54 años que consulta por tumoración fluctuante en cara anterior y supero interna de la rodilla. Refiere como comienzo un trauma 

directo en la zona rotuliana 2 años antes durante su actividad laboral; el trauma fue contra un objeto agudo no punzante en la zona del tendón rotuliano estando con su rodilla en flexión de 90 grados. Con estudios Rx simples normales fue tratado sintomáticamente con hielo y Aines, y pasado el periodo inflamatorio y el hematoma inicial resuelto se reintegró sin problemas a su actividad laboral.

El dolor cedió pero persistió una pequeña tumoración que fue creciendo paulatinamente y se extendió superiormente a la cara anterior e interna de la rodilla. (Fig. 1)

Fue tratado inicialmente con 2 punciones aspirativas reposo laboral e inmovilización con remisiones parciales y temporales de la tumoración pero con nuevas recidivas. El análisis del líquido de punción y los va- lores de laboratorio descartaban un proceso infeccioso activo.

El paciente presentaba una tumoración en cara anterior de rodilla prerotuliana que se extendía a través de un trayecto sinuoso con otra tumoración en cara supero interna de la rodilla superior y medial a la rotula. Los estudios radiográficos simples fueron negativos y la RMN mostró una lesión tumoral quístico multiloculada y que se originaba a través de una fístula a través del tendón rotuliano, sitio donde había recibido el traumatismo 2 años atrás. (Fig. 2)

 

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Figura 1: vista externa del quiste sinovial. A: vista frontal. B: vista lateral

 

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Figura 2: RMN que muestra la localización medial y anterosuperior a la patella, extendiéndose desde su origen en el tendón patellar.

 

Con estas imágenes y el diagnóstico presuntivo de quiste sinovial postraumático se realizó una artroscopia de rodilla que confirmo la fístula evidenciada por el flujo intraarticular de un líquido viscoso de aspecto sinovial al hacer compresión externa de la tumoración. No se encontró patología intraarticular relaciona con la fístula, solo condropatías difusas y degeneración meniscal sin evidencia de ruptura. Con cirugía abierta y a través de una incisión anterior sobre la tumoración se resecó la misma y se siguió el trayecto fistuloso hasta la entrada articular a través del tendón rotuliano, resecando la misma de 1 cm de longitud cefalocaudal y haciendo el cierre del tendón con puntos de sutura no reabsorbibles N. 2. (Fig. 3) La anatomía patológica mostró un quiste mucoide de origen sinovial así como las características del líquido de origen sinovial.

El paciente fue inmovilizado con un vendaje elástico compresivo y férula en extensión y utilizó muletas para descarga durante las primera semana; partir de la segunda semana se retiro férula y se permitió flexión progresiva. El paciente recuperó movilidad y fuerza paulatinamente con movilidad normal a las 6 semanas y a partir de esa fecha se le permitió realizar tareas laborales físicas livianas con alta final a partir de los 3 meses. El paciente no refirió recurrencia de su tumoración y se reintegró totalmente a su actividad laboral previa.

 

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Figura 3: Resección quirúrgica del quiste.

 

DISCUSION

Las fístulas sinoviales externas en rodilla son entidades clínicas raras pero bien descriptas y si no se resuelven pueden ser causa de morbilidad prolongada. Han sido reportadas asociadas a los portales artroscópicos con una frecuencia entre 0.0117% y 0.61% según la literatura. (1) Quistes sinoviales con origen fistuloso articular han sido descriptos origi- nados a través de los túneles óseos en cirugías del LCA. (2) También han sido descriptos trayectos fistulosos asociadas a material de sutura no reabsorbibles en hombro y rodilla, o en relación a la presencia de material prostético intraarticular. (1) Ocasionalmente, están asociadas a procesos infecciosos y descartar los mismos antes del tratamiento definitivo es vital.

Sin embargo, las fístulas internas postraumáticas son entidades clínicas raras. Smanson describió una fístula sinovial comunicada con la Bursa prepatelar originada por un trauma y asociada a un proceso infeccioso (3). Diduch y colaboradores describieron un caso de fístula articular bursal motivada por un trauma y mantenida por patología articular intraarticular causada en el mismo trauma y que perpetuaba un cuadro de sinovitis articular como origen del proceso. (4)

Este caso muestra un raro episodio de desarrollo de un quiste sinovial extraarticular de localización subcutánea en la cara antero interna de la rodilla suprapatelar originado en una fístula a través del tendón rotuliano. Los tratamientos previos con aspiración, compresión y limitación de actividades fracasaron, al no detectar la comunicación articular. La RMN fue de gran utilidad en el diagnóstico, pudiendo demostrar la comunicación entre el quiste y la articulación a través de un trayecto sinuoso que se originaba infrapatelar a través del tendón. La artroscopia pudo confirmar la comunicación, pero no así la patología intraarticular asociada.

El trauma directo sobre la cara anterior de la rodilla con un objeto agudo no punzante causó una herida con solución de continuidad del tendón y originó una fístula que fue desarrollándose hacia proximal con la formación de un quiste sinovial multiloculado en cara anterior de rodilla extendiéndose 10 cm proximal a su origen en la zona traumática. (Fig. 4) La resección abierta del quiste con su origen fistuloso y el cierre del tendón fue efectiva en la resolución de la patología.

Los quistes sinoviales extraarticulares originados en fístulas internas cerradas postraumáticas son entidades raras. La detección del trayecto fistuloso y su origen es importante para el diagnóstico y tratamiento.

Ante la recidiva frente al tratamiento con punciones evacuatorias e inmovilización, la búsqueda de un origen fistuloso articular con una RMN de alta resolución y su resección abierta con cierre de la comunicación articular, es efectiva en la resolución de la patología.

 

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Figura 4: Rx de la vista lateral del tejido blando en la que se observa la extensión céfalocaudal del quiste.

 

BIBLIOGRAFIA

  1. Yiannakopoulos CK. Diagnosis and treatment of postarthroscopic Synovial Knee Fistulae. A report of four cases and Review of the Literature. J.Knee Surg. 2007; 20:34-38.
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  3. Smanson JB. Post-traumatic fistula connecting pre- patellar bursa with knee Joint. J.Bone Joint Surg. Am 1972:54:1553-1555.
  4. Diduch DR., Lee GP. Barr, M. Traumatic articular- bursal fistula in a Collegiate Football player. Case re- port Arthroscopy. 2005; 21:1266.

 

 


Correspondencia: Claudio H. Mingo Saluzzi

 

Av. Belgrano 3402 - Buenos Aires - Argentina

Fax 54 11 48018050 - E. Mail: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ARTROSCOPIA | VOL. 16, Nº 2 : 150-153 | 2009

Reporte de Caso

Defecto dorsal patelar presentación de dos casos y revisión de la literatura 

Dr. David Figueroa P., Dr. Alex Vaisman B., Dr. Pablo Mocoçain M., Dr. Patricio Meleán Q.,Dr. Gonzalo Espinoza L

Unidad de Cirugía de Rodilla y Artroscopía, Departamento de Traumatología y Ortopedia, Facultad de Medicina Clínica Alemana de Santiago – Universidad del Desarrollo; Santiago, Chile.

Interno de Medicina, Facultad de Medicina Clínica Alemana de Santiago – Universidad del Desarrollo; Santiago, Chile.

 

RESUMEN: El defecto dorsal patelar (DDP) es un hallazgo poco frecuente, de causa no precisada, pero bien documentada en la literatura. Radiográficamente se caracteriza por una lesión lítica de bordes escleróticos en el borde súpero-lateral de la patela, manteniendo la indemnidad del cartílago articular. Presentamos dos casos clínicos de DDP, ambos asociados a síntomas patelo-femorales, con su respectivo estudio imagenológico, tratamiento y evolución.

 

ABSTRACT: The dorsal defect of the patella (DDP) is an uncommon lesion, of unknown cause, but well documented in literature. On routine knee radiographs it is characterized by a small circular osteolytic lesion with well defined sclerotic edges, at the súpero-lateral aspect of the patella, maintaining the indemnity of the articular cartilage. We present two clinical cases of DDP, both associated to anterior knee pain, with their respective image study, treatment and follow up.

 

Key Words: Dorsal defect patella – Patella - Knee.

INTRODUCCION

El defecto dorsal de la patela (DDP) es un hallazgo muy poco frecuente que se origina de una lesión subcondral benigna, de etiología desconocida, la mayoría de las veces ubicada en la región súpero-lateral de la patela. Se considera como una variante esquelética normal y se originaría principalmente en la infancia. (1)

Su incidencia se estima en un 0,2 – 1% de la población, siendo igualmente prevalente en hombres y mujeres. Se ha descrito también que hasta en un tercio de los casos ambas rodillas se ven afectadas. (1,2,3)

El primero en describir el DDP fue Caffey en 1972 aportando la información inicial en relación a las características anatómicas de la lesión. (4) En 1976 Haswell publicó una serie de 16 pacientes, reportando la lesión en detalle desde un punto de vista macroscópico y radiológico. (5) Fue este autor el que describió la mayor casuística de esta patología. Actualmente se encuentran publicados en la literatura poco más de 60 casos en total. (2,7)

Si bien su causa se desconoce, la mayoría de los autores está de acuerdo con que la etiología de esta lesión sería una variante de la osificación de uno de los centros de osificación primarios de la patela. Se produciría una lesión por tracción en el sitio de inserción del músculo vasto lateral, con subluxación de la patela durante la osificación de esta última, formando de esta manera el DDP. (1, 6) Van Hols- beeck et al. mostraron la asociación entre patela bipartita y DDP en 4 de 6 pacientes. (1)

Observando las características macroscópicas de estas lesiones, se han encontrado tanto depresiones como perforaciones en el cartílago patelar de estos pacientes. Esto apoyaría la hipótesis de que algún defecto en el proceso de osificación sería responsable de la etiología. (6) Otras teorías acerca del ori- gen de esta lesión discuten que sería una secuela de un defecto fibroso cortical de la patela, un fibroma no osificante de la patela o hasta resultante de una disfunción patelo femoral secundaria a alteraciones anatómicas trocleares y patelares, produciendo una hiperpresión lateral en una patela no osificada, con- dicionando la aparición del DDP de esta manera. (7)

 

Objetivo

El objetivo del presente trabajo es describir las características clínicas, imagenológicas y el tratamiento utilizado en dos pacientes diagnosticados con un DDP; además analizar la literatura más reciente pu- blicada al respecto.

 

Caso 1

Se trata de un paciente varón de 20 años, sin antecedentes mórbidos, jugador de vóleibol profesional. Consulta por gonalgia anterior derecha, de un año de evolución y sin antecedentes traumáticos, que se intensifica con su actividad deportiva, altamente demandante para la articulación patelo–femoral debido a los constantes saltos que se realizan.

Al examen físico no se documenta derrame articular, el rango articular es completo, no se objetivan signos meniscales, así como tampoco inestabilidad de la articulación en todos los planos. Con el diagnóstico presuntivo de disfunción fémoro–patelar, se obtiene una tomografía axial computada (TAC) de la rodilla afectada (Fig. 1a), en la que se observa un defecto bien delimitado en la región superior y lateral de la patela. Se completa el estudio con una resonancia magnética (Fig. 1b), en la cual se observa una hipertrofia del cartílago articular en el lugar del defecto; con este examen además se logró visualizar indemnidad de la superficie articular.

El tratamiento fue sintomático, se indicó reposo deportivo por un mes y diez sesiones de kinesioterapia enfocada en el fortalecimiento del músculo vasto medial y elongación del retináculo lateral, músculos isquiotibiales y banda iliotibial. A las dos semanas de tratamiento con kinesiólogo, los síntomas habían cedido completamente, y a las 6 semanas el paciente ya había retomado la actividad deportiva.

A un año del hallazgo el paciente se mantiene totalmente asintomático, con rango articular completo y un puntaje de Lysholm de 100 puntos e International Knee Documentation Comittee (IKDC) subjetivo 2000 de 97 puntos.

 

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Figura 1a:  Tomografía axial computada de rodilla derecha, corte transversal. Se observa defecto óseo bien delimitado con márgenes escleróticos en la región superior y lateral de la patela

 

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Figura 1b:  RM de rodilla derecha, visión transversal, en secuencia T2, se observa relleno del defecto con cartílago articular e indemnidad de la superficie articular.

 

Caso 2

Mujer de 15 años de edad, sin antecedentes mórbidos de ningún tipo. Consulta para pedir segunda opinión ya que otro tratante inicialmente le recomendó una resolución quirúrgica con diagnóstico de osteocondritis disecante de patela izquierda. Al momento de consultar, la paciente refiere gonalgia anterior izquierda, sin antecedente de trauma en la zona y sin ningún tipo de síntomas mecánicos.

Al examen físico presenta rango articular completo, no se aprecian signos inflamatorios ni inestabilidad articular, así como tampoco signos meniscales. Al examen rotuliano destaca un signo de Zohlen positivo como único hallazgo patológico. La paciente presentaba un ángulo Q de 15°, una inclinación manual patelar de 12°, semejante a la patela contralateral y un signo de cepillo negativo. En las radiografías se logró observar una lesión radiolúcida, bien definida, de bordes escleróticos en el aspecto superior y lateral de la patela (Fig. 2a y 2b).

 

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Figura 2a y 2b: Radiografía póstero - anterior y lateral de rodilla izquierda, se observa lesión radiolúcida de márgenes escleróticos, bien delimitada, en el aspecto súperolateral de la patela

 

Solicitamos una tomografía axial computada (TAC) y una resonancia magnética (RM) para aportar al diagnóstico presuntivo y para descartar la osteocondritis disecante. La TAC y la RM mostraron un defecto bien definido, el cuál es reemplazado por tejido de densidad similar al cartílago articular. No se observan alteraciones de la superficie articular que permanece congruente en toda la extensión de la lesión (Figs. 2c y 2d).

Se indicó reposo deportivo y el mismo protocolo de rehabilitación del paciente descrito en el Caso 1.

El dolor cedió completamente a las 4 semanas y a la quinta semana la paciente retomó su actividad deportiva sin molestias. A un año del hallazgo la paciente se mantiene totalmente asintomática, con rango articular completo y no presenta sintomatología patelar.

 

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Figura 2c y 2d: TAC y RM de rodilla izquierda muestran reemplazo del defecto con tejido de densidad similar al del cartílago articular. En ambas imágenes se aprecia indemnidad de la superficie articular.

DISCUSION

El defecto dorsal de la patela es una lesión infrecuente, de causa no precisada, aunque bien documentada en la literatura. Haswell describe la radiografía de esta variante como una lesión circular, osteolítica, de bordes escleróticos, en la región súperolateral de la patela, sin discontinuidad del cartílago articular que la recubre. (5, 4)

Cuatro de cada 6 casos de DDP se asocian a patela multipartita. En un tercio de los casos este hallazgo es bilateral. Característicamente, esta lesión es asintomática hasta en la mitad de los pacientes. (1)

Hay una dificultad diagnóstica inherente a esta entidad, ya que muchas patologías se expresan como gonalgia anterior, y varias entidades presentan imágenes similares al DDP, por lo que un alto índice de sospecha es necesario. Los diagnósticos diferenciales a tener en cuenta en esta patología son: osteocondritis disecante, absceso de Brodie, lesión del cartílago patelar, granuloma eosinofílico, encondroma, osteoma osteoide, condroblastoma, hemangioendotelioma, plasmocitoma, y en personas mayores, enfermedad metastásica.

El estudio radiográfico es un excelente primer acercamiento a esta patología, pudiéndose observar los hallazgos descritos por Haswell. Sin embargo, ante una radiografía sugerente de un DDP es importante verificar la indemnidad del cartílago articular, mediante una TAC o una RM, para evitar la confusión con otro diagnóstico diferencial y someter a cirugía a pacientes con una condición benigna y autolimitada. (7)

El hallazgo clásico muestra el defecto cortical en el aspecto superior y lateral de la patela, el que es com- pensado por sobre crecimiento de cartílago articular en esa misma área. (8)

Rara vez es necesario el estudio histopatológico. Cuando a razón de descartar algún otro diagnóstico diferencial realizamos la biopsia para su estudio histológico, se observa característicamente un tejido conectivo fibroso–vascular, hueso laminillar reactivo, degeneración fibrilar eosinofílica de hueso laminillar, pudiendo existir focos de necrosis ósea. (9)

El tratamiento conservador es el de elección (9, 10), ya que en la gran mayoría de los pacientes los síntomas ceden con reposo y terapia kinesiológica, donde priman los objetivos de fortalecimiento cuadricipital, enfocando especial atención al vasto medial oblicuo, elongación del retináculo lateral, banda iliotibial y musculatura isquiotibial.

El tratamiento quirúrgico, es excepcional y se reserva para pacientes que no responden a la terapia conservadora. (4) Generalmente consiste en estabilizar la lesión mediante debridamiento y condroplastía abrasiva o térmica. En nuestro caso se presentaron dos pacientes, un hombre y una mujer, con edades de entre los 15 a 20 años.

Los dos casos consultaron por dolor anterior de rodilla sin antecedentes traumáticos. Al examen físico los dos casos presentaban un rango articular completo y no se documentaron signos inflamatorios de rodilla, meniscales o de inestabilidad. Solo un paciente presentó signos rotulianos (Signo de Zohlen), el cual evalúa la condición del componente cartilaginoso del compartimiento anterior de la rodilla.

El estudio radiológico mostró la lesión característica en los dos pacientes, así como una indemnidad del cartílago articular adyacente.

Los dos pacientes recibieron tratamiento médico (analgesia, reposo y kinesioterapia) y los síntomas cedieron entre las 2 y 4 semanas de tratamiento conservador, permitiendo el retorno deportivo rápido. Los dos casos se mantienen asintomáticos hasta la fecha.

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Conflicto de intereses:: Los autores del presente trabajo no refieren ningún conflicto de interés con ninguna entidad pública o privada.

 

 


Correspondencia:

 

David Figueroa, teléfono: (0056)2070402,

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Apoquindo 3990, Of. 401.

Las Condes; Santiago, Chile