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ARTROSCOPÍA

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VOLUMEN 2 - NÚMERO 5

 

 

 

 

Editorial

Dr. Pablo Kobrinsky

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Arrancamiento de la Espina Tibial

Dr. Carlos Maccio

ARTICULO ORIGINAL

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Artroplastía de Abrasión

Dr. Pablo Roberto Pires Rocket, Dr. Jaime Mayer Wagek 

ARTICULO ORIGINAL

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Lesión del Ligamento Cruzado Anterior en Adolescentes con cártilago de Crecimiento Activo

Dr. Miguel Ayerza, Dr. Arturo Makino, Dr. D. Luis Muscolo 

ARTICULO ORIGINAL

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Lesiones Condreales de Rodilla 

 Dr. Alex Eicknof, Dr. Fabio Dal Molin, Dr. Joao I.E Gomes, Dr. Luis R.S Marczyk

ARTICULO ORIGINAL

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Transplante de Autoinjerto Osteocondral Artroscopico en la Reconstrucción del LCA 

Dr. Vladimir Bobie 

ARTICULO ORIGINAL

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Tratamiento Artroscópico de las lesiones osteocondrales del Astragálo 

Dr. Alberto Pienovi, Dr. Sergio Masseti, Dr. Eduardo Ottolenghi

ARTICULO ORIGINAL

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Tratamiento Artroscópico de la atrosis de rodilla 

Dr. Marcelo A. Rabinovich 

 ARTICULO ORIGINAL

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 Sinovioma de rodilla simulando un cuerpo libre intraarticular

Dres. Santander, Jorge; Iraporda H. ; Bibiloni,A.

TRABAJO DE ACTUALIZACIÓN

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 Sinovitis Nodular Lozalizada, Sinovitis Nodular vellosa pigmentada 

Dr. Eduardo Santini Araujo, Dra. Liliana Olvi, Dr. Romúlo Luis Cabrini

TRABAJO DE ACTUALIZACIÓN 

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Videoartroscopía de Rodilla. Valor diagnóstico y terapéutico 

 Dr. Roberto Perez Barquet 

TRABAJO DE ACTUALIZACIÓN

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La revista ARTROSCOPIA es publicada por la Asociación Argentina de Artroscopia en conjunto con la

Sociedad Latinoamericano de Artroscopia, Rodilla y Deporte.
Copyright 1995 - Todos los derechos reservados
ISSN 1853 - 4759

Este contenido está dirigido para profesionales de la salud.

ARTROSCOPIA | VOL. 2, Nº 5 | 1995

EDITORIAL

Siendo éste el último número del ario de la Revista Argentina de Artroscopía, haré

una breve mención en cuanto a las actividades desarrolladas en el curso del mismo. El planteo original incluía temas puntuales teniendo como conducta de referencia los estatutos vigentes en esta sociedad científica, a saber:

  1. Reuniones científicas mensuales en la Capital y el interior del país.
  2. Congreso anual a realizarse en Mayo de 1996.
  3. Curso de Instrucción Práctica, complementado por ateneos clínico - quirúrgicos en la sede de los distintos servicios de ArtroscopíaCapital Federal e interior del país.
  4. Acreditación de cirujanos artroscopistas, mediante aprobación de examen de idoneidad teórico - práctico (videos archivados en la Asociación Argentina de Artroscopía).
  5. Edición de la Revista de la Asociación Argentina de Artroscopía.

En cuanto al punto N° 1, ha sido satisfactorio el cumplimiento del calendario de reuniones cinetíficas con buen caudal de concurrencia y aceptable nivel de trabajos presentados.

El curso de instrucción práctica, primer intento en la materia, adoleció al comienzo de ciertas dificultades propias de toda actividad científica compleja, exigente en materia de recursos humanos y materiales para ser llevada a cabo en las épocas que corren. Es destacable la anexión del curso desarrollado en el Hospital Militar Central.

El punto N° 3 tal vez el más controvertido, merece un comentario aparte. La acreditación como médico artroscopista no iba dirigida a excluir de la práctica a quienes no pudieran acceder a ella. Por supuesto, era la intención formar un grupo sólido de idóneos, que abrieran perspectivas interesantes científicamente hablando para la evolución en el conocimiento de la especialidad

Las facturaciones de exclusividad no fueron contempladas en ninguna circunstancia. En lo refemte a la Revista de la A. A. A. fue muy satisfactorio sacar a luz ejemplares meritorios que hablan de un incesante esfuerzo por parte de su Director de Publicaciones y los profesionales autores de trabajos presentados.

La Revista se financió íntegramente con aporte de auspiciantes y fondos de la A. A. A. En resumidas cuentas, proyectos pendientes de nuestros antecesores se vieron plasmados en la realidad, gracias al trabajo consecuente y equilibrado de la Comisión Directiva.

Personalmente, agradezco a sus miembros la labor realizada y me congratula haberla presidido.

Dr. Pablo Kobrinsky

Presidente

 

 

 

ARTROSCOPIA | VOL. 2, Nº 5 : 184-187 | 1995
 
ARTICULO ORIGINAL

Arrancamiento de la espina tibial Nuestra experiencia - Agosto 1992 - Octubre 1994 

Dr. Carlos Daniel Maccio 
 
RESUMEN: Este trabajo es la experiencia realizada entre Agosto de 1992 y Octubre de 1994 en el tratamiento del arrancamiento de la espina tibial por medio de cirugía artroscópica con fijación por grampa de L. Johnson.

Ocho pacientes fueron incluídos en esta experiencia. La edad de los pacientes fue entre 10 y 30 años.

Con respecto al sexo 6 fueron masculinos y 2 femeninos. El promedio de seguimiento fue de 5 meses y medio.

El manejo posquirúrgico incluyó inmovilización por 4 semanas, fisioterapia, a los 45 días se retiró la grampa y test de estabilidad articular objetivo y subjetivo.

Los resultados obtenidos: 7 pacientes confirmaron consolidación, 1 caso de aflojamiento, 6 casos confirmaron estabilidad objetiva y subjetiva, 2 refirieron sólo inestabilidad subjetiva leve y 1 caso de infección leve.

Nosotros consideramos a esta técnica como una variante válida y confiable para el tratamiento de esta patología.

 

INTRODUCCION

La lesión es comparable al desprendimiento del Ligamento Cruzado Anterior.

Se produce más frecuentemente en los niños y por lo general como consecuencia de una brusca flexión con rotación interna de la rodilla (Ej: caída desde bicicleta) (1).

La lesión en el adulto se produce como consecuencia de un traumatismo de mayor violencia y produce una mayor destrucción de las estructuras de soporte articular.

El grado de desplazamiento del fragmento óseo varía desde nulo a marcado. Meyers y Mc Keever las clasificaro en tres tipos:

TIPO I: Muy poco desplazamiento, con ligera elevación del margen anterior.

TIPO II: Hay un desplazamiento desde su lecho óseo. Esto produce una deformidad en "espolon" en la radiografía lateral.

TIPO III: El fragmento arrancado se eleva totalmente desde el lecho óseo. En algunos casos el fragmento entra en rotación.

 

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Fig. 1: ClasificacMayersgún DesplPrevernto

Un signo sugestivo del arrancamiento de la espina tibial es el desarrollo rápido de una hemartrosis de la rodilla después del traumatismo. A la palpación la sensibilidad local está en la región central de la línea articular. La inestabilidad (signo de cajón) suele faltar, y si se encuentra suele ser mínimo.

Las radiografías descubrirán el fragmento óseo arrancado, que se observa mejor en la proyección lateral. Cuando el desprendimiento es menor se puede pasar inadvertido en la proyección anteroposterior; por lo que es importante el doble par radiográfico.

 

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Fig 2: Rx. Lateral en la que se observa el desplazamiento de la Espina Tibia.

 

El objetivo del presente trabajo es el transmitir los resultados obtenidos y la experiencia adquirida en el tratamiento por vía artroscópica aplicado en el arrancamiento de la espina tibial tipo III.

 

MATERIAL Y METODOS

Entre Agosto de 1992 y Octubre de 1994 se realizaron fijaciones de arrancamiento de la espina tibial sobre ocho pacientes. De los cuales, siete correspondieron a arrancamientos agudos y un caso a una seudoartrosis posterior al tratamiento conservador.

La edad promedio de los pacientes fue de 18 años, con un rango mínimo de 10 años y un máximo de 30 arios.

Con respecto al sexo seis pacientes fueron del sexo masculino y dos del femenino.

El seguimiento posquirúrgico promedio fue de 5 meses y medio, con un rango mínimo de 3 meses y un máximo de 12 meses.

En todos los casos se utilizó como material de osteosíntesis una grampa de Lenny Johnson. El artroscopio utilizado fue de 4 mm de diámetro con 309 de angulación. Con respecto al material de cirugía restante utilizado fueron: Guía para LCA - Shaver - Cureta - Impactor de G. de L. Johnson -Varilla palpadora.

 

Técnica Quirúrgica

Con el paciente en posición supina con rodilla flexa, bajo anestesia general, con manguito hemostático en la raíz del miembro; la hernartros y los restos fracturarais son evacuados para permitir una mejor visualización del lecho y del fragmento fracturarios.

Las vías de abordaje utilizadas fueron:Anteromedial para ingreso instrumental quirúrgico - Anterolateral para el ingreso del artroscopio y Mediopatelar Externo para el ingreso del material de osteosíntesis.

 

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Fig. 3: Vías de Abordaje

 

Con el shaver se remueve el resto de hematoma fracturario. Seguidamente se realiza la estabilización del fragmento con la guía para LCA e inmediatamente por el portal medio                      

patelar lateral se introduce la grampa de L. Johnson con su impactor para la fijación del arrancamiento de la espina tibial.

Manejo Posquirúrgico:

Valva larga posterior para miembro inferior (yeso o plástica) por cuatro semanas. Al término de las cuales se retira y comienza la rehabilitación kinésica de movilidad articular y de fortalecimiento muscular (cuádriceps e isquiotibiales).

 

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Fig. 4:Arrancamiento Espina Tibial

 

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Fig. 5: Reducción del Arrancamiento

 

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Fig. 6: Grampa sobre Base LCA

 

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Fig. 7: Pv Control Posquirúrgico.

 

A los 45 días de la cirugía se retira el material de osteosíntesis, por vía artroscópica. A partir de ese momento comienza la descarga progresiva, manteniendo la rehabilitación kinésica.

Los criterios de alta, aplicados en esta experiencia fueron:

 

  1. Signos de Consolidación
  2. Evaluación de la Estabilidad Articular.
  1. Objetiva: Maniobra de Lachmann - Pivot Schiff - Cajón Anterior
  2. Subjetivo: Sensación de inestabilidad referida por el paciente.

RESULTADOS

Los resultados arrojados por esta experiencia fueron:

  • En siete casos se confirmaron consolidación a los 45 días.

  • En un caso se produjo aflojamiento del material de osteosíntesis.

  • En tres casos se constataron patologías concomitantes:

  • Un caso de menisco discoideo.

  • Dos casos de Ruptura Meniscal Interna con Osteocondritis del Cóndilo Femoral Interno. 

  • En tres casos el seguimiento fue más prolongado: - En dos casos por la Osteocondritis del Cóndilo Femoral Interno.

  • En un caso por el aflojamiento del material de Osteosíntesis.

  • Clavos de Kirsches.

  • Grampas Dinámicas de Link (7) - de L. Johnson (4).

  • Tornillos Canulados - Cotical (8).

  • En seis casos se confirmó una estabilidad tanto objetiva como subjetiva.
  • En dos casos a pesar de la estabilidad confirmada objetivamente los pacientes refirieron una inestabilidad subjetiva leve.
  • En un sólo caso se presentó una infección superficial.

DISCUSION

En la actualidad existen dos formas de solucionar quirúrgicamente los arrancamientos de la espina tibial:

 

  1. Cielo abierto (Artrotomía)(1, 2) (Bajo control Radioscópico (3)
  2. Cielo abierto (Videoartroscopía (4, 5, 6, 7, 8)

 

La preferencia hacia vieoartroscopía lo establece lo siguientes:

  1. Técnica a cielo cerrado con visualización por videocámara.
  2. Menor dolor posquirúrgico.
  3. Disminución de las complicaciones infecciosas.
  4. Disminución de la morbilidad.
  5. Mayor precocidad y eficacia de la instalación de la rehabilitación.
  6. Disminución del tiempo de internación.
  7. Mejores resultados estéticos.
  8. Mejor resolución de las lesiones concomitantes.

En cuanto al método videoartroscópico, existen varias técnicas de fijación.

- Sutura con 2-0 Polidioxanano (6).

 

CONCLUSION

Teniendo en cuenta que en el método videoartroscópico existen variedades técnicas de resolución de los arrancamientos de la espina tibial y que el aplicado en esta experiencia cumple los item que caracteriza a la artroscopía, consideramos que es una variable confiable a tener en cuenta al momento de decidir el tratmiento del arrancamiento de la espina tibial.

 

BIBLIOGRAFIA

  1. Meyers MH, Mc Keever FM: Fracture of the intercondylar emonence of Tibia. J Bone Joint Surg [Am] 1959; 41:209-222.
  2. Zariczzy SB: Avulsion fracture of the Tibia Eminence Treated by open reduction and pinning. J Bone Joint Surg [Am] 1977; 59:1111 - 1114.
  3. Balcalim G, Wilppula E: closed treatment of fracture of the Tibia Spines, Injury 1974; 5: 210 - 212.
  4. Johnson LL: diagnostic and Surgical Arthroscopy. Second edition. The C. U. Mosby company. Saint Louis - Toronto - London, 1981.
  5. Mc Lennan JG. The role of Arthroscopic surgery in the treatment of fractures of the intercondylar emi-nente of the Tibia. J Bone Joint Surg. [Br] 1982; 64: 477 480.
  6. Matthews De, Geissier WB: Arthrospic suture fixation of displaced tibial eminence fractures. Arthroscopy. Vol. 10, N2 4, 1994.
  7. Kobayashi S, Torayama K. Arthroscopic reduction and fixation of a completly displaced fracture of the intercondylar eminence of the Tibia. Arthroscopy. Vol 10. I■T2 2, 1994.
  8. Van Loon T, Mante RK: a fracture of the intercondylar eminente of the Tibia treated by arthroscopic fixation. Arthroscopy, 1991; 7: 385 - 388.

 


Hosp. Italiano Reg. del Sur - B. Blanca

(•) Parera 1567, C. P. 8000 - Bahía Blanca, Pcia de Buenos Aires.

 

ARTROSCOPIA | VOL. 2, Nº 5 : 288-294 | 1995
 
ARTICULO ORIGINAL

SIMPOSIO INTERNACIONAL DE ARTROSCOPIA DE PRIMAVERA Artroplastía de abrasión

Dr. Pablo Roberto Pires Rockett, Dr. Jaime Mayer Wagec

INTRODUCCION

El cartílago articular es una estructura extremadamente compleja que cubre la extremidad del hueso en la articulación diartrósica, que es el componente anatómico más importante para permitir un largo período de funcionamiento.

Se combina una extraordinaria capacidad de tolerancia de peso y un coeficiente muy largo de fricción, en una superficie deslizante, lo cual permite al cartílago, reducir el stress del hueso.

El daño en la superficie articular ha reducido su reparación potencial, debido en parte, a la naturaleza avascular del tejido.

Los traumatismos de cartílago articular, en sus comienzos, se pueden revertir, o pueden avanzar rápidamente a una osteoartritis.

La artritis degenerativa de rodilla o osteoartritis es una afección conocida desde la antigüedad y la enfermedad crónica más común. Generalmente aparece después de los 40 años y progreso con la edad.

El aumento y la continuidad de los niveles de actividad deportiva en todas las edades y el aumento de de población, hace que el ortopedista cuente con un creciente número de pacientes que sufre de artritis degenerativa.

La osteocondritis ha sido clasificada como tipo primario cuando se desarrolla espontáneamente, pero puede estar ligada a niveles de una lesión traumática pequeña, recurrente y subclínica. El tipo secundario es el resultado de un problema original reconocido, que puede ser traumático, mecánico, inflamatorio, infeccioso, etc.

La falta de presión y un prolongado y atípico stress, producen el mecanismo potencial del cartílago degenerativo. Se han propuesto muchas teorías para explicar el debridamiento de la estructura articular de cartílago que se observa en la osteocondritis. El primer defecto identificable es un aumento en el contenido de agua de la matriz, a continuación una pérdida de orientación de las fibras de colágeno, cerca de la superficie articular. Luego aparece el ataque directo proteolítico, o por medio de los chondrocytes que liberan lysosomas que destruyen el cartílago de la matriz.

Las artritis degenerativas incluyen muchos cambios intraarticulares. Primero el alisamiento del cartílago articular, luego la fibrilación y fisura que prosigue con pérdida del cartílago articular y desarrollo de hueso ebúrneo en los caso más avanzados. A menudo se asocia a la producción de osteofitos, múltiples cuerpos libres, lesiones meniscales, sinovitis, edema y derrame articular, en progreso hasta colapsar con desalineamiento axial y ocasionalmente subluxación.

El síntoma principal es el dolor, al comienzo relacionado con la tolerancia del peso, en progreso, hasta disminuir notablemente de noche.

Los buenos resultados del lavado articular que muestran una marcada disminución de los síntomas que se han observado con frecuencia luego de la artroscopías típicas, han sido notadas después de las rotomías de Bircher (4) y descriptas por Burman (5) en 1934.

En 1941 Magnusson (13) describió la cirugía clásica de artroplastía abierta (house - clearing) que trató de quitar los agentes mecánicos irritantes a través del debridanliento (articular shaving) preconizando la perforación o través del hueso esponjoso eburnado cuando hubo exposición del hueso subcondral.

Posteriormente, otros autores tales corno Pridie (15) en 1967, Ficat (6) en 1977 y Salter (17) en 1980, preconizaron el acceso hasta el hueso esponjoso por medio de corte o perforación, para conseguir respuesta terapéutica para recubrir el área del hueso expuesto. El objetivo de esta perforaciones era alcanzar el área vascular de la zona esponjosa del hueso, permitiendo el sangrado y el acceso a celdas pluripotenciales para conseguir una respuesta terapéutica.

El estudio de las alteraciones vasculares en las lesiones escleróticas de la artritis degenerativa, ha demostrado que la vascularización se incrementa con pequeños vasos dentro de corte en dirección a la superficie con tolerancia al peso y fricción, la ruptura de los vasos superficiales, se forma un coágulo de sangre y esta organización produce la reparación del tejido fibroso.

El examen artroscópico de las lesiones escleróticas nos muestra varios tamaños de cartílago hialino y fibrocartílago regenerado que son intentos fallidos de reparación, rodeado por el área del hueso descubierto con osteocitos muertos. Los vasos superficiales pueden ser observados como pequeños puntos oscuros desparramados como sal y pimienta, característicos del fondo de la lesión esclerótica. Estudios experimentales realizados por Hjertquist (10) en 1971 y Richmand (16) en 1985, demostraron que las células cartilaginosas producen fibrocartílago maduro cuando el debridamiento fue sólo en el nivel cortical, diferente a cuando el área afectada fue la del hueso cerrado y el tejido fibrosos estaba inmaduro.

Arnoczky (1, 2) en 1985/86 demostró la importancia del coágulo de fibrina y la subsecuente respuesta inflamatoria en la terapia del tejido intraarticular (menisco y cartílago).

Posteriormente, los tratamientos de cirugía de la artritis degenerativa con desalineamiento axial, se centraron en la osteotomía correctiva, osteotomía tibial alta y osteotomía femoral baja y especialmente en artroplastías abiertas. A pesar que consideramos que esta terapia no es posible, en el estricto sentido de la palabra, porque el daño del cartílago articular es irreversible, estamos buscando un tratamiento que reduciría el dolor en un gran número de pacientes que no quisieron enfrentarse a estos procedimientos de cirugía mayor.

El mayor problema fue cómo tratar a los casos más serios y a aquellos que tenían peor sintomatología de erosión de cartílago.

Nos estimularon los trabajos del pionero Lanny Johnson (11) quien en 1982, obtuvo los mejores resultados en el debridamiento articular, cuando comenzó a tratar la úlcera de cartílago con abrasión. El objetivo de este debridamiento fue estimular la reparación del tejido con la remoción de osteocitos muertos de las superficies y la exposición de los vasos sanguíneos intracorticales, permitiendo el sangrado en el sitio y haciendo posible una respuesta con el desarrollo del tejido fibrocartilaginoso.

Basados en esta información y con la confirmación de nuestras artroscopías que hubo sangrado luego del raspado del fondo de la lesión esclerótica, sólo a nivel cortica, comenzamos a usar la técnica de abrasión en 1986. Tratamos de apurar los resultados en aquellos pacientes que no se apoyaban sobre los miembros operados luego de la cirugía, en los casos de debridamiento de artroscopía articular que mostrase erosión.

De un total de 894 cirugías artroscópicas, llevadas a cabo desde Agosto de 1986 hasta septiembre de 1992, fueron tratadas 349 rodillas que presentaban lesión de cartílago grado III y IV, que corresponden al 39% de los pacientes.

Utilizamos la clasificación Outerbridge (14), que subdivide las lesiones de cartílago en 4 grados. El primer grado de lesión de cartílago corresponde al aumento del contenido de agua, con cierta laxitud en el tramado del colágeno.

El cartílago articular tiene aspecto normal pero es suave al tacto y la lámina espendente persiste intacta.

El grado II presenta erosión de la lámina esplandente y comienzo de fibrilación con ruptura superficial del cartílago articular.

No tratamos el grado I y II específicamente.

Cuando prosiguen los cambios aparecen fisuras que van a los más profundos lechos, hasta el hueso, causando separación y pérdida de la fortaleza biomecánica. En los casos de las lesiones grado III, se ha llevado a cabo el tratamiento quirúrgico. Trabajamos especialmente sobre el cartílago articular que presentaba mayor exposición, donde había exfoliación de cartílago y fragmentación de más de 2 mm de profundidad y más de 1 cm de diámetro con márgenes irregulares y posibilifdad de producir cuerpos libres

En lo que respecta a la lesión de cartílago grado IV, tenemos el desvestido de la cobertura del cartílago exponiendo el hueso subcondral. En los casos más serios el tratamiento quirúrgico que se realiza es la abrasión, removiendo parte del margen de cartílago adyacente al hueso expuesto y la abrasión externa del hueso cortical en el fondo de la lesión esclerótica.

El procedimiento abrasivo ha sido efectuado sobre el área esclerótica del hueso. No efectuamos abrasión en las lesiones de cartílago grado III.

La profundidad de la abrasión se limitó al hueso cortical, a nivel de tidemark donde la vascularización se puede ver a Imm de espesor en general. Ocasionalmente, durante el procedimiento, solíamos probar si la profundidad de raspado era apropiada, relizando algunos movimientos para reducir la presión intraarticular y confirmando la salida de pequeños vasos sangrantes al fondo de la lesión debridada.

Observábamos que la abrasión era bastante profunda durante el raspado, notamos la apariencia de hueso esponjoso y cuando luego de la falta de movimiento compresivo, soplábamos dentro de la rodilla, observábamos un área rojiza (hemorragia). Al final del procedimiento quirúrgico, una vez más observábamos sangrado de úlcera mientras liberábamos el torniquete y disminuíamos la presión intraarticular.

En 349 tratamientos quirúrgicos de lesiones de cartílago, hemos practicado abrasión en 79 rodillas de 68 pacientes, de los cuales 11 casos presentaron erosión cartilaginosa en ambas rodillas; 38 rodillas fueron de hombres y en 6 de ellas había erosión bilateral; 41 rodillas fueron de mujeres y en 5 de ellas hubo erosión bilateral.

El promedio de edad fue de 50 años, abarcando entre 21 y 76 años. 37 cirugías fueron practicadas en rodilla derecha y 42 en la rodilla izquierda.

 

DIAGNOSTICO

Evolución clínica

El examen físico original fue realizada por medio de una evaluación objetiva y subjetiva: atrofia, desalineamiento axial, edematización, derrame, inestabilidad, crepitación y dolor articular.

Para evaluar el derrame articular examinábamos al paciente acostado con la rodilla extendida, probando la señal patelar para clasificar el derrame en grande o medio y la compresión de ambas manos en la zona lateral para determinar el pequeño derrame.

Comprobamos la crepitación por medio de palpación, con el paciente acostado y utilizando varios movimientos de stress. La rodilla también se examinó floja, fuera de la mesa de examen. Se examinó la curvatura y extrusión de la rodilla sosteniendo el peso del cuerpo.

 

Evaluación de Rayos X

Para la primera evaluación de diagnóstico aún se eligen los tradicionales Rayos X, así como también el seguimiento de la progresiva degeneración de la enfermedad articular.

Los hallazgos radiográficos demuestran reducción del espacio articular y además notamos la presencia de osteofitos, esclerosis subcondral, quiste subcondral y cuerpos libres intraarticulares.

Actualmente se puede obtener una mejor visión del cartílago articular, a través de r. m. n., que tiene la ventaja de no ser un método invasivo y que presenta una mejor definición sobre los diversos tejidos. Aparte de la investigación de rutina preoperativa y para detectar posibles patologías (artritis reumatoidea, hiperuricemia, etc,), pedimos Rayos X de ambas rodillas en ortostatismo con proyección antero posterior en 45° de flexión y extensión, con imágenes bilateral - patelofemoral, tomadas en 30, 60 y 90 9, que combinada con una imagen lateral, nos da dos apreciaciones dimensionales.

 

CONTRAINDICACIONES

Están contraindicados estos procedimiento en casos de deformidad angulatoria severa (más de 159 de desviación axis), así como en la artrits inflamatoria, obesidad e inestabilidad.

 

TRATAMIENTO

En la fase inicial, el tratamiento es conservativo, basado en una serie de medidas que consisten generalmente en relativo descanso, reducción de peso, métodos para amortiguar el impacto en el talón (talones de goma suave o aislación anti impacto), muletas y aparatos para tolerar el peso, analgésicos, medicación antiinflmatoria sin esteroides y ocasionalmente inyecciones de esteroides intraarticularmente. Sugerimos la cirugía cuando no hay síntomas de mejoría, Cuando hay osteoartritis secundaria con desalineo axial o inestabilidad, el tratamiento debe incluir la corrección de estos problemas.

A los pacientes que eran potenciales candidatos a someterse a abrasión, se les instruyó sobre la evolu- ción del problema y su pronóstico. Hicimos hintapié en que el procedimiento de abrasión es paliativo y no curativo y les explicamos que luego de la cirugía, se deben diferir las actividades intensas. Todos los pacientes que se sometieron a procedimiento de abrasión, han acordado previamente que si la abrasión era necesaria, se les permitiría mover la rodilla cuidadosamente, deambularían con muletas, sin pisar con el miembro que soportó la operación por 2 meses y evitarían torcimientos y traumas de la rodilla quirúrgica por 6 meses, que sería el período necesario 11 nuevo crecimiento del tejido regenerado.

Se les efectúa el método de anestesia espinal, luego de haberlos colocado en posición supina sobre la mesa de operación, manteniéndoles la pierna doblada en 902.

Se prueba estabilidad articular y movilidad mientras el paciente está relajado. Se removió la sangre presionando la pierna con el vendaje Esmarch y el torniquete neumático se ubicó cerca del tirante por no más de 2 horas.

El tirante fue fijado a la masa por medio de un dispositivo para sostener la pierna. Se efectuó la asepsia con solución iodada y la pierna se envolvió sobre y debajo de la rodilla con venda esterilizada. Fue importante poseer un sistema de alto flujo. Se mantuvo a 2 metros sobre el nivel de los pacientes, una botella de 4 litros de solución fisilógica y aseguramos una buena irrigación de flujo a través de 2 métodos: Uno a través del artroscopio y el otro, por medio de una cánula ancha (4,2) mm preparada en medial suprapatelar. Los sistemas de aspiración fueron hechos posible por medio de dos métodos diferentes: El primero conectado al artroscopio y el otro al instrumento motorizado. El abordaje para comenzar la inspección de la rodilla fue lateral -infrapatelar y para ubicar el palper, el infrapatelar medial. Se usaron abordajes adicionales que dependían de los requerimientos del procedimiento quirúrgico (suprapatelar - lateral, transpatelar y posteriores, lateral o medial).

El dispositivo para sostener la pierna resultó un instrumento importante para dar otro milímetro de exposición, principalmente cuando se utilizó el instrumento motorizado en la región posterior de la rodilla.

El procedimiento comenzó con una vista de articulación completa y sistemática, chequeando cada problema que pudiere ocurrir y planeando la estrategia y disponobilidad de tiempo para el logro del tratamiento.

Ha sido sistemáticamente utilizado, un sistema de video con procedimiento grabado y fotografías en slides para guardar la documentación de cada caso y luego comparar los resultados.

Utilizamos la técnica modificada Magnusson (13) que además incluye el lavado artroscópico articular con removedor de fibrina, enzimas proteolíticas y fragmentos de cartílago microscópicos, el debridamiento de cartílago, la remosión de osteofitos, que puede provocar choque en los ángulos de la superficie articular sobre el delicado tejido cercano, remoción de cuerpos libres, menisectomía parcial y lesiones degenerativas de debridamiento; sinovectomía parcial y abrasión; cuando había una lesión de cartílago con exposición del hueso subcondral.

Una segunda vista artroscópica, fue posible en 25 rodillas en diferentes períodos de evolución. El período más corto fue de 33 días luego de la abrasión y el más largo fue de 64 meses.

En todos los casos se observó el nuevo crecimiento de fibrocartílago que cubre el hueso y esto se mantuvo.

RESULTADOS

Un total de 79 rodillas de 68 pacientes que presentaban 123 lesiones, se operaron por técnicas de abrasión artroplástica y se les hizo el seguimiento en un promedio de 55 meses. El más largo paríodo de seguimiento fue de 8 años y 6 meses y el más corto fue de 24 meses.

Con respecto a las lesiones de cartílago de grado IV, que se han encontrado, observamos que el compartimiento medio fue el más expuesto y el cóndilo medial fue el más frecuente, llegando a 39 erosiones. Otras zonas de erosión frecuentes fueron plateau tibial medial con 25, el cóndilo lateral con 19, y la ranura del intercóndilo con 18. En el compartimiento medial, el femoral articular y las superficies tibiales, presentaron erosión en 18 casos. En el compartimiento lateral las dos superficies articulares fueron expuestas en 11 casos. En la articulación patelo femoral, 7 casos han desgastado ambas suprficies articulares.

En las lesiones de cartílago de ancho parcial (III grado de condromalacia) junto con la abrasión, además del debridamiento articular (shaving) se realizó lo siguiente: 74 menisectomías parciales, 52 sinovectomías subtotales, 20 exeresis de plica, 27 exeresis de cuerpos libres y un caso de tumor libre encondroma (1,3 cmx 2 cm x1,5 cm).

En aquellas 79 rodillas con 158 meniscos, hallamos ruptura en 74 (46,8%) y 14 han sido previamente menisectomizadas. De un total de 74 rupturas de menisco, observamos que 49 causaron erosión de

cartílago, lo que corresponde a un 66 %. De 14 pacientes que han sido previamente menisectomizadas, 7 presentaron erosión en el mismo compartimiento, lo que corresponde a un 50%.

30 rodillas que se sometieron a abrasión tenían previa indicación para cirugías complementarias que se efectuaron en 26 rodillas. Efectuarnos 7 realineamientos del mecanismo extensor, 4 reconstrucciones del LCA y 15 osteotomías correctivas de un total de 19 indicaciones.

Comparando los resultados objetivos y subjetivos, efectuados luego de un seguimiento medio de 55 meses de evolución, observamos que el grado de movilidad preoperativa que era de 1242, aumentó a 133, 89. Lo que más se ganó en movilidad ocurrió cuando hubo limitación de movimiento, debido a la patología meniscal.

Operamos 3 rodillas que tenían osteotomía, recobrando el mismo rango de movilidad que tenían antes de la cirugía.

En la evolución subjetiva del dolor, 63 tuvieron dolores intensos y 16 dolor moderado. Cuando volvieron a sus actividades normales, 3 presentaron dolor agudo, 7 tenían dolor moderado, 23 tenían ligero dolor y 46 no presentaban dolor. En la evolución preóperativa, observamos que 67 rodillas presentaban derrame que fue clasificado como sigue: 24 con gran derrame, 17 como medio y 26 como pequeño

Sólo 12 no presentaban derrame. En una evolución subsecuente, 66 rodillas no presentaban derrame y 13 presentaban un pequeño derrame.

En la consideración preoperativa, 49 rodillas presentaron crepitación ruda, 21 presentaron crepitación moderada y 9 no presentaron ningún tipo de crepitación.

En 12 casos, la evaluación comparativa radiológica del pre y post operatorio, demostró un espacio articular más ancho, posiblemente debido al fibrocartílago regenerado.

La clasificación de nuestros resultados fue: Igual, mejor o peor, basada en la indicación objetiva y subjetiva o la evaluación del síntoma. Luego de 55 meses de seguimiento tuvimos 88,8% de casos mejores, 3, 7% de peores y 7,5% de iguales.

Hubo un caso en que se realizó una 2da. cirugía artroscópica en un paciente, que luego de una torsión, comenzó a presentar un delgado borde del cuerpo del menisco que hacía fricción contra un pequeño borde elevado de cartílago regenerado, que se volvió asintomática luego de una prolija menisectomía

Dos pacientes que fueron sometidos a abrasión bilateral, con el mismo tiempo quirúrgico, se apoyaban sobre uno de los miembros después de la cirugía, uno deambulaba con muletas y el otro se ponía bedpan. Ambos mostraban un aspecto macerado y con hemorragias del tejido regenerado, diferente al tejido pálido y homogéneo que se mantuvo en descanso por 2 meses. También se sometió a cirugía, el mismo día, una tercer paciente de 70 años, que presentaba una anormalidad de valgo en ambas rodillas, una erosión en ambas superficies articulares, así como meniscopatía. Decidimos no someterla a osteotomía correctiva. Luego de un ario de recuperación comenzó con el mismo dolor que anteriormente. Ha estado recuperándose durante 3 años. Deambula una hora por día usando bastones y realiza algunas tareas en la casa.

A pesar que la técnica abrasiva no está indicada para pacientes con reumatismo y obesidad, hemos tenido un caso en nuestra casuística, que ha mostrado un desarrollo favorable, luego de 6 años y medio de cirugía.

En nuestro paciente sometido a sinovectomía bilateral por tratamiento de artritis reumatoidea, se corrigió un valgo grado 6 en rodilla derecha, que ha evolucionado bien por 6 años. Esta rodilla fue sometida a un procedimiento prostético en Julio de 1993, en razón de desviación e inestabilidad y durante este período ha presentado mejoría en cuanto a dolor y procesos inflamatorios. En la rodilla que presentaba mayor desviación articular y exposición y en razón que el paciente había postergado la cirugía por un año, hubo aumento de desviación y se indicó cirugía prostética de la rodilla en el año 1990 y un año más tarde, artroplastía de la articulación de la cadera.

Un paciente con una indicación de osteotomía complementaria, scvlicitó una cirugía prostética total, que se efectuó 6 frieses más tarde.

El espacio artiettlar más ancho que se observó en 12 rodillas con Rayos X representa el espacio que está ocupado por tejido fibrocartilaginoso, así como la mínima cantidad de hueso que se retira de ambas superficies articulares (1 mm - 4 mm).

La reducción de la crepitación después del reali-neamientos ha sido confirmada por Gredisar (9) quien lo comprobó por medio de la grabación del sonido de la patela después de 1 ario.

El ensanchamiento del movimiento de la rodilla,guarda relación con la mejoría de los síntomas de derrame articular y cierre meniscal.

La distención con solución estéril, a pesar de ser menos fisiológica que la distención con solución lacteada Ringer's, permite más sangrado y mejor adherencia de coágulo al cartílago regenerado de la superficie del hueso después de la abrasión.

En el pasado se han usado varios métodos para activar la reparación de las áreas de hueso expuestas y la técnica de perforación es la más usual. Utilizando el alambre Kirchner en la perforación múltiple, excepto que en ciertas áreas es más difícil de realizar artroscópicamente, como en la patela y en la región posterior del cóndilo, llegamos a una regeneración limitada en los agujeros de la perforación, con una pequeña unión de tejido regenerado.

Más recientemente con la ayuda de instrumentos motorizados, el procedimiento de abrasión facilitó el tratamiento de la úlcera cartilaginosa en áreas que son de difícil acceso. La abrasión más superficial puede estimular cubriendo el crecimiento del tejido, preservando la sólida base de hueso cortica' que es más resistente al peso.

En el momento de la abrasión, el hecho de superar el margen del hueso expuesto, por algunos mm, permitió una sutil unión de fibrocartílago regenerado con el cartílago adyacente, en todos los casos donde se realizó una 2da. visión artroscópica.

De acuerdo con Arnoczky (3), la reparación con tejido fibrocartilaginoso, no presenta las mismas cualidades biomecánicas que las del cartílago articular original. Las diferencias mecánicas son leves pero importantes cuando comparamos fibrocartílago con cartílago articular general. Vemos que tienen una permeabilidad y consistencia similar, pero en cuanto a flexibilidad, el fibrocartílago presenta más deformación permanente. Después de varios años y mucha actividad, esto puede causar ruptura de fibrocartílago. Es necesario que mejoremos la mecánica articular, de esta manera, el tejido regenerado puede ser un sustituto adecuado, para un cartílago articular dañado. Debemos buscar un equilibrio en la articulación, que provea estabilidad y una distribución de peso razonable para que el cartílago pueda durar siempre.

El cartílago articular hialino, presenta específicamente, colágeno tipo II, a diferencia del fibrocartílago, que presenta colágeno tipo I. Se ha demostrado que solamente la presencia del colágeno tipo II, ha indicado que el recrecimiento de tejido es similar el cartílago hialino (7 y 8).

Estudios preliminares, demostraron que el cartílago regenerativo, desarrolla colágeno tipo II, en porcentajes más altos progresivamente entre el ler. y 5to. año (10% -75%).

Otra evidencia de la modificación del fibrocartílago es el tidemark que es encontrado en biopsia, 4 o 5 años después del procedimiento de abrasión (12). El shaving de las rodillas de las lesiones escleróticas, solía ser utilizado principalmente con curetas de diferentes medidas. Se usaron también escalpelos, pero la hoja abrasiva del instrumento motorizado, facilita el procedimiento, especialmente la abrasión del hueso esclerótico del área que soporta el peso. Su sistema de pistón, de acuerdo a la fuerza utilizada, previene que el raspado se haga muy profundo. Para obtener un raspado más suave, utilizamos la rotación reversa. La forma redondeada del final de la desgastadora, facilita la posesión irregular de la superficie del hueso en el fondo de la úlcara, creando una serie de estilas que permiten una mejor ubicación mecánica del fibrocartílago futuro. No hacemos perforaciones fijas extras y no hay casos en los que el fibrocartfiago se haya aflojado, cuando fueron seguidas las observaciones técnicas.

El trabajo de Lenny Johnson (11), con procedimientos de abrasión, obtuvo 74% de mejoría, 7% de sin cambio y 15% de peor, en el seguimiento de 105 rodillas, durante 2 años. Pero no hubo una adecuada selección de pacientes, incluyendo lesiones de compartimientos múltiples, anquilosis, obesidad e inestabilidad articular.

La técnica de debridamiento articular ha demostrado buenos resultados, los que fueron mencionado por Sprague (18) en 1981, que presentó 74% de buenos resultados.

Los estudios comparativos de lesiones degenerativas severas, del compartimiento medio, que se sometieron a procedimiento de abrasión, mostraron mejores resultados que aquellos sometidos a debridamiento solamente.

Nuestros resultados mejoraron, a pesar de que los obtuvimos de un grupo más pequeño de pacientes, más jóvenes y utilizando una selección más adecuado.

Creemos además que uno de los factores importantes para la continuidad de nuestros buenos resultado, es debido a la limitación de actividades más intensas, lo que hace que el paciente comprenda la evolución de la enfermedad.

Para mejorar la curación y maduración del tejido,se necesita que el paciente deambule durante 2 meses, sin apoyarse sobre el miembro operado. Dos de los pacientes que apoyaron el peso del cuerpo, mostraban el tejido regenerado, macerado e hipervascular.

Un paciente que tenía artritis reumatoidea e importante deformidad de valgus, sometido a sinovectomía y abrasión en ambas rodillas, presentó pérdida de buenos resultados iniciales luego de 1 año de seguimiento. Sobre la rodilla que se indicaba procedimiento complementario correctivo de varus, éste fue pospuesto.

En todos los casos se observó mejoría clínica notable, excepto el 25% que se quejaba de limitaciones por actividades más intensas.

Decidimos no efectuar abrasión bilateral en el mismo tiempo quirúrgico, debido a la dificultad de que el paciente apoye sobre los miembros operados.

El debridamiento articular y la abrasión se pueden realizar artroscópicamente, con menos problemas y mejores resultados que una cirugía abierta.

La reparación de la lesión esclerótica se obtuvo con shaving en el nivel cortical solamente.

El procedimiento abrasivo posibilita una base sólida con sustitución vascular uniforme, favoreciendo el crecimiento de la reparación fibrocartilaginosa. Los pacientes presentaban indicación y síntomas a corto y mediano plazo. No está bien establecida la duración de la mejoría clínica. La abrasión es un tratamiento opcional para casos elegidos que presentan erosión condral sintomática.

Con debridamiento y abrasión podemos ofrecer un mejor standard de vida a nuestros pacientes con la posibilidad de un procedimiento prostético total futuro.

BIBLIOGAFIA

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ARTROSCOPIA | VOL. 2, Nº 5 : 295-300 | 1995
 
ARTICULO ORIGINAL

Lesión del Ligamento Cruzado Anterior en Adolescentes con Cartílago de Crecimiento Activo

Dr. Miguel Ayerza (*), Dr. Arturo Makino (* ), Dr. D. Luis Muscolo (*)

RESUMEN: Evaluamos 28 pacientes con evidencia clínica de ruptura del ligamento cruzado anterior (LCA) y cartílago de crecimiento activo. La edad promedio fue de 13 años (rango 11 a 16 arios), siendo 16 del sexo femenino y 12 del sexo masculino. Se determinó el grado de madurez esquelética mediante la escala de Tanner. Seis pacientes con una edad media de 12 arios (rango 11 a 13 arios), sufrieron el arrancamiento de la espina tibial y fueron tratados quirúrgicamente mediante la sutura artroscópica de la misma. Los 22 pacientes restantes sufrieron la ruptura a nivel del cuerpo del LCA, y según criterios de selección de acuerdo a la madurez esquelética, fueron tratados de la siguiente manera, seis pacientes con una edad media de 13 años (rango 12 a 14 años) que tenían un Tanner 1 y 2 , fueron inicialmente tratados en forma no quirúrgica mediante un protocolo de rehabilitación. Dieciseis pacientes con una edad media de 15 arios (rango 13 a 16 años) que tenían un Tanner 3 y 4 fueron reconstruídos mediante una plástica artroscópica del LCA con tendón patelar. Se describen los resultados obtenidos con cada tratamiento y los criterios de selección de los pacientes.

SUMMARY: Twenty eight patients with clinical evidente of ACL ruptures and open physes were retrospectively review. Sixteen were female, 12 were male, and the mean age was 13 years with a range from 11 to 16 years. A physical examination was used for clinical assessment of ligament instability, signs of meniscal tears and skeletal maturity by the Tanner staging. six patients with a mean age of 12 years (range 11 ti 13 ) had tibial spine avulsion that were arthroscopically repaired. The remaining 22 patients had midsubstance ruptures of the ACL, and according to the skeletal maturity assessment, they were treated as follows, six patients with a mean age of 13 years (range 12 ti 14) and a Tanner 1 or 2 staging, were initialy treated nonoperatively because they were considered too skeletally immadure. Sixteen patients with a mean age of 15 years (range 13 to 16) and a Tanner 3 or 4 staging, were treated with an arthroscopically asisted ACL reconstruction. We describe our results with each treatment and the criteria for patients selection

 

INTRODUCCION

La ruptura del ligamento cruzado anterior (LCA) en un adolescente con cartílago de crecimiento actiyo, presenta para el ortopedista un dilema terapéutico. El tratamiento conservador de esta lesión frecuentemente obliga al paciente a cambiar su actividad física, o a sufrir rupturas meniscales asociadas con el consecuente deterioro articular (5). Así mismo, indicar una reconstrucción del LCA, puede al perforar los cartílagos de crecimiento, generar deformidades angulares o acortamiento del miembro (2). Un método alternativo, es la utilización de plásticas extrarticulares que no requieran perforaciones óseas. Sin embrago el levantamiento perióstico y la utilización de grapas para la fijación del injerto pueden alterar la fisis femoral (6). Además estas plásticas al no restituir la anatomía articular, sufren el estiramiento de sus fibras debido a la mayor tensión a la que están sometidas, y generalmente no son definitivas.

La utilización de una plástica intraarticular definitiva, puede en deportistas con cartílagos de crecimiento abiertos pero con madurez esquelética, ofrecer buenos resultados con mínimos riesgos de alterar el crecimiento (2). El factor más importante para estos pacientes es el criterio de selección de los mismos.

El propósito de este estudio, es el de presentar nuestra experiencia con 28 casos de ruptura del LCA en adolescentes con cartílago de crecimiento activo, y describir los criterios para indicar su reconstrucción quirúrgica.

 

MATERIAL Y METODO

Desde Febrero de 1988 hasta Julio de 1994 hemos tratado 28 pacientes con evidencia clínica de ruptura del LCA y con cartílago de crecimiento activo. La edad promedio fue de 33 años, con un rango entre 11 y 16 años. Dieciseis pacientes fueron del sexo femenino y 12 del sexo masculino. Cada paciente fue evaluado clínicamemte, para determinar el grado de inestabilidad y la presencia de rupturas meniscales. Se consideró también el grado de madurez esquelética según la escala de Tanner (2), tomando en cuenta el desarrollo sexual, y la comparación de la altura del paciente con la de sus hermanos o padres. Se realizaron radiografías de frente y perfil de la rodilla para evaluar el estado de los cartílagos y la presencia de avulsiones óseas. También se realizaron radiografías de la muñeca para cuantificar el potencial de crecimiento. En 12 pacientes se realizaron de estudios de Resonancia Magnética por Imágenes. Todos los 28 pacientes presentaron cartílagos de crecimiento activos en el momento de la ruptura del LCA.

Un paciente fue considerado muy inmaduro esqueléticamente para realizar una reconstrucción intraarticular de LCA, cuando sus radiografías tenían una fisis marcadamente abiertas, no había alcanzado la pubertad y su altura era significativamente menor a la de sus hermanos o padres (Tanner

1 y 2).

Un paciente fue considerado maduro esqueléticamente para realizar una reconstrucción intraarticular del LCA, cuando sus radiografías mostraron cartílagos de crecimiento en vías de cierre, había alcanzado la pubertad y su altura fue similar a la de hermanos o padres (Tanner 3 y 4) (Tabla 1)

En los arrancamientos de la espina tibial, siempre se indicó el tratamiento quirúrgico, sin depender de la madurez ósea.

El criterio para indicar un tratamiento no quirúrgico, fue la presencia de un esqueleto inmaduro y la voluntad del paciente por cambiar su actividad deportiva.

Los criterios para indicar una reconstrucción intraarticular del LCA ante una ruptura aguda del mismo, fueron la falta de voluntad del paciente por disminuir su actividad deportiva, evidencia clínica y radiográfica de una madurez ósea cercana, y la presencia de un test de Lachman y pivot shift positivo o la de una ruptura meniscal reparable. Con las rupturas crónicas se consideraron los mismos criterios, más la presencia de inestabilidad franca o rupturas meniscales asociadas.

Seis pacientes con una edad media de 12 años (rango 11 a 13 años) que sufrieron la avulsión de la espina tibial fueron tratados quirúrgicamente mediante la sutura artroscópica del LCA. En estos casos se reinsertó el arrancamiento óseo mediante dos puntos transóseos de 1,2 mm con la técnica de afuera - adentro (3) (fig. lA y 1B).

Los 22 pacientes restantes presentaron una ruptura intersomática del LCA, y según los criterios de selección anteriormente descriptos se optó por un tratamiento no quirúrgico en 6 pacientes. Su edad media fue de 13 arios (rango 12 a 14 años) y fueron considerados esqueléticamente inmaduros. Se utilizó un protocolo de rehabilitación funcional de los distintos grupos musculares, y sobre todo se los instruyó sobre la necesidad de bajar el nivel de actividad física y evitar fenómenos de subluxación articular (Fig. 2A y 2B).

 

02_05_03_Tabla1

 

 

 

02_05_03_figA 02_05_03_figB

Fig. 1A y 1B: Radiografía perfil de rodilla. Paciente de 11 de edad que sufrió la avulsión de la espina tibial. A: Radiografía preoperatoria donde se nota el desplazamiento de fragmento óseo B. Radiografía postoperatoria donde se observa la reducción obtenida con control artrosocópico.

 

 

02_05_03_fig2A

Fig 2A : Resonancia magnética frehte y perfil de rodilla. Paciente de 14 años con cartílagos marcadamente abiertos, altura menor a la de sus hermanos o padres, y sin alcanzar la pubertad. Paciente con inmadurez esquelética que inicialmente fue tratado no quirúrgicamente, A: Resonancia de frente donde se observa la ruptura del menisco interno.

 

En los pacientes con inmadurez esquelética y una edad media de 15 arios (rango 13 a 16 años) (Fig. 3A y 3B) se indicó la reconstrucción artroscópica del LCA con tendón patelar, utilizando la técnica de la doble vía (4). Cuatro reconstrucciones fueron en etapa aguda y 12 en forma crónica. Sobre 9

pacientes con más de 2 años de evolución, 5 fueron evaluados a los 5 años de seguimiento promedio, mediante el escore del International Knee Documentation Commitie (IKDC), y medidos artrométricamente con el KT1000.

 

02_05_03_Fig2B

Fig 2B: Resonancia de perfil de rodilla. Paciente de 14 años con cartílagos marcadamente abiertos, altura menor a la de sus hermanos o padres, y sin alcanzar la pubertad. Paciente con inmadurez esquelética que inicialmente fue tratado no quirúrgicamente, 8: Resonancia de perfil con ruptura del LCA y cartílagos marcadamente abiertos.

 

02_05_03_fig3A 02_05_03_fig3B

Fig. 3A y B: Resonancia magnética frente y perfil de rodilla. Paciente de 14 años en vías de cierre, altura similar a la de sus hermanos o padres que alcanzó la pubertad. Paciente con madurez esquelética que fue tratado con una reconstrucción artroscópica del LCA con tendón patelar. A: Resonancia de frente. 8: Resonancia de perfil con ruptura del LCA.

 

RESULTADOS

Los seis pacientes con la sutura artroscópica de la espina tibial fueron seguidos hasta el ario del postoperatorio, evidenciándose en todos ellos un pivot shift negativo, con ausencia de trastornos de crecimiento ni de sintomatología meniscal.

Los seis pacientes que fueron inicialmente tratados en forma no quirúrgica por presentar criterios de inmadurez ósea, debieron bajar el nivel de actividad deportiva. A pesar de ello 4 pacientes sufrieron episodios de inestabilidad articular, siendo reconstruídos artroscópicamente a los doce meses promedio de iniciado el tratamiento conservador. En el momento quirúrgico, un paciente mostró una lesiones meniscal.

Sobre los 16 pacientes tratados inicialmente mediante la reconstrucción intraarticular del LCA, Los cuatro paciente operados en agudo no mostraron lesiones meniscales. Sin embargo en los 12 pacientes con lesiones crónicas, 7 presentaron una ruptura meniscal, de los cuales solamente 2 pudieron ser suturadas. Cinco pacientes fueron evaluados con más de dos arios de evolución, con un promedio de 5 arios de seguimiento. Presentaron según el método de la IKDC una rodilla normal en un caso y cercano a lo normal en 4 casos. El test Lachman y pivot shift fue negativo en 4 pacientes y esbozado en uno. Los parámetros artrométricos fueron normales en todos los casos con un promedio de traslación anteroposterior de 1,7 mm. Los pacientes no evidenciaron trastornos subjetivos del crecimiento tanto de discrepancia de longitud como de deformidad angular.

 

DISCUSION

El problema de perforar los cartílagos de crecimiento para reconstruir el LCA, radica en la posibilidad de alterar el crecimiento óseo. Sin embargo, no tratar a estos pacientes adolescentes que generalmente tienen una gran actividad física, puede generar rupturas meniscales con el consecuente deterioro articular.

Limpscomb y Anderson describen la reconstrucción del LCA mediante la tunelización del fémur y la tibia en 24 adolescentes. En el momento quirúrgico, 10 pacientes tenían una edad entre 12 y 14 años, y 14 eran mayores de 14 años. En este estudio, la madurez esquelética no fue determinada. Debido a que un sólo paciente sufrió un acortamiento de 2 cm, los autores concluyen que la tunelización a través de los cartílagos de crecimiento en pacientes entre 12 y 15 arios de edad, no produce alteraciones de crecimiento significativos (1). Sin embargo, el acortamiento como consecuencia de una reconstrucción del LCA en pacientes con edad cronológica de 14 y 15 arios puede ser aceptable, mientras que en un paciente de 12 años el acortamiento pude ser mayor a 2 cm.

Wester y colaboradores realizaron un análisis matemátco del trastorno de crecimiento máximo que puede esperarse luego de perforar un cartílago de crecimiento en la rodilla. Los autores concluyen que el valor predictivo de deformidad angular o de acortamiento máximo en un paciente de 15,5 arios en el sexo masculino y de 13,5 años en el sexo femenino, es de 5 grados de valgo y de 1 cm de acortamiento (8). sin duda estos valores máximos no parecen significativos, si los comparamos con los trastornos degenerativos que puede sufrir un adolescente con una lesión crónica del LCA.

En nuestra serie, sobre 12 reconstrucciones en rupturas crónicas, 7 pacientes presentaron rupturas meniscales y solamente dos pudieron ser suturadas. si bien recomendamos la reconstrucción artroscópica con perforación de la fisis en pacientes con cartílagos abiertos pero con madurez esquelética, en casos de inmadurez esquelética recomendamos, salvo en los arrancamientos de espinas tibiales, diferir el tratamiento quirúrgico. En este caso, el paciente y la familia deben ser instruídas sobre la necesidad de disminuir la actividad física, y advertir sobre los síntomas de inestabilidad articular y sus posibles consecuencias. Preferimos esperar hasta realizar una reconstrucción intraarticular definitiva.

Con la técnica de la doble vía en la reconstrucción artroscópica con tendón patelar del LCA, se puede fijar el taco femoral proximalmente al cartílago de crecimiento (Fig. 4).

 

02_05_03_fig4

Fig. 4: Radiografía de frente y de perfil de rodilla. Paciente de 14 años con plástica artroscópica del LCA con tendón patelar. Técnica de doble vía.. Nótese la fijación proximal al cartílago de crecimiento del taco femoral.

 

Este aspecto tendría la ventaja de dejar a nivel de la fisis las partes blandas del tendón rotuliano que según Stadelmaier y colaboradores, basándose en un estudio realizado en perros, los trastornos de crecimiento se producen cuando se origina un puente óseo a través de la fisis, pero éste no ocurre cuando en el túnel hay injerto de partes blandas (7). En deportistas adolescentes con cartílagos de crecimiento abiertos pero con madurez esquelética, la reconstrucción artroscópica del LCA con tendón patelar colocado isométricamente a través de ambos túneles femoral y tibial puede evitar rupturas meniscales y ofrecer buenos resultados con mínimos riesgos de alterar el crecimiento. El factor más importante para estos pacientes es el criterio de selección de los mismos.

 

 

 

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(*) Instituto de Ortopedia y Traumatología "Carlos E. Ottolenghi", Sector de Cirugía Artrocópica, C. I. N. E. O. T, Hospital Italiano de Buenos Aires. Potosí 4215, Buenos Aires, Argentina.

 

ARTROSCOPIA | VOL. 2, Nº 5 : 301-305 | 1995
 
ARTICULO ORIGINAL

Lesiones condrales de rodilla: Un estudio prospectivo comparando la perforación del hueso subcondral y la abrasión, ambos efectuados por visión artroscópica

Dr. Alex Eicknof , Dr. Fcíbio Dal Molin , Dr. Jodo I. E. Gomes , Dr. Luiz R. S. Marczyk 

RESUMEN: Un estudio prospectivo que compara la perforación del hueso subcondral y abrasión artroplástica, para tratar la lesión condral de la rdilla, se realizó en 2 grupos de 10 pacientes cada uno. Ambas técnicas se efectuaron por visión artroscópica, Siete pacientes se sometieron a una 2da. observación, luego del primer procedimiento. Los resultados comparativos se basaron en los síntomas luego del tratamiento y hallamos ambas técnicas similares en resulatdos, con idénticos resultados, buenos y no satisfactorios en cada grupo.

SUMMARY: A prospective study comparing subchondral bone perfuration and abrasion arthroplasty to treat chondral lesion was petformed in 2 groups of 10 patients each one. Both techniques were performed by videoarthroscopy vision, seven patients underwent a second look after the first procedure. The comparative results were based on the symptom after the treatment and we found that both techniques were similar in results, with equal good and unsatisfactory results in each group.

INTRODUCCION

La lesión condral de rodilla se mantiene como una de las lesiones articulares más impredecibles con respecto al tratamiento quirúrgico.

Las dificultadoes del tratamiento son más evidentes cuando comprendemos que aún hoy, las enseñanzas de Pridie en su clásico trabajo, han sido ligeramente modificadas. Aún la abrasión de úlceras condrales, desarrolladas por Lenny Johonson, no es más que una variación de las perforaciones subcondrales de Pridie.

No obstante, para realizar la abrasión es necesario el shaver. Este equipo es bastante costoso, especialmente si se tiene en cuenta la crisis financiera en nuestro país, en la actualidad.

Debido a esto, se han suscitado dudas con respecto a las ventajas de la abrasión subcondral artroscópica del hueso, sobre los métodos de perforación del hueso subcondral. Esto se debe a que ambos métodos pueden ser realizados bajo visión artroscópica y el método de Pridie no exige ningún gasto adicional, excepto la perforación manual.

La comprensión de este tema es importante, principalmente para la gente que comienza a trabajar con artroscopía, ya que no todos los cirujanos pueden comprar el set completo de videoartroscopía.

MATERIAL

Veinte pacientes que se sometieron a cirugía artroscópica de rodilla necesitaban tratan una importante lesión condral. Estos pacientes fueron divididos en 2 grupos de 10 cada uno. Un grupo se sometió a debridamiento conwai j perforaciones del hueso subcondral. Los procedimientos se realizaron en ambos grupos bajo la visión videoartroscópica. El tipo de tratamiento aplicado fue elegido casualmente.

En razón que el término "lesión condral" inclu una variedad de tipos y niveles del mismo problema, decidimos que los pacientes incluídos eh este trabajo, serían aquellos que tenían úlceras de origen traumático, trauma singular o repetición de micro trauma, con el hueso subcondral expuesto. Las lesiones fueron clasificadas de I a III, de acuerdo a la apariencia del cartílago.

Después del debridamiento del cartílago suelto, el borde de la úlcera debe estar firme y el tamaño total de la lesión, no debe ser mayor de 2,5 cm, ni menor de 1 cm de diámetro.

Con el objeto de sintetizar las variedades y para hacer el trabajo más decisivo, evaluamos solamente las lesiones sulcus intercóndilo y lesiones del cóndilo femoral medial con características traumáticas o con cartíilago adyacente normal.

METODO

Perforaciones del hueso subcondral: Una vez que el diagnóstico fue confirmado, efectuamos el debridamiento del cartílago suelto con forceps de boca standard hasta que llegamos al cartílago sano y firme.

A continuación, el fondo de la úlcera fue cureteada con una cureta afilada hasta llegar al hueso subcondral. Luego de esto con unperforador manual y un alambre Kirschner de 2,5 cm de diámetro, realizamos múltiples perforaciones en el hueso subcondral, manteniendo una distancia de 3 a 4 mm entre cada perforación que no excedió los 3 mm de profundidad. Tan pronto como terminamos los agujeros, se realizó un nuevo curetaje para eliminar irregularidades eventuales en las perforaciones. Luego se lavó exhaustivamente.

Abrasión: Los pasos iniciales de este procedimiento fueron iguales a los descriptos arriba. Especialmente con respecto al curetaje del resto del cartílago. Tan pronto como la lesión fue delimitada y cureteada, realizamos abrasión del fondo de la úlcera con shaver, tratando de dejar pequeños hoyos en la úlcera para permitir una mejor fijación del tejido fibroblástico en desarrollo. A pesar que el shaver motorizado simultáneamente succiona los fragmentos, esta succión fue insuficiente, en consecuencia necesitamos practicar un lavado intenso al terminar el procedimiento.

El período postoperatorio fue igual en los 2 grupos. Protegimos los miembros durante 3 semanas, con muletas, sin carga, se les permitió la movilidad activa, dependiendo de la tolerancia individual.

La evaluación clínica postopertoria de los resultadoc nermitió detectar una disminución o ausen' le cr ,pitación, hemorragia y dolor.

Decidimos arbritariamente que al 6to. mes de la evaluación postoperatoria el nuevo procedimiento artroscópico se indicaría en pacientes que continuaban con síntomas. Se sugirió esta indicación, para 8 pacientes (4 en cada grupo) y efectuado en 7 pacientes. Uno de ellos se rehusó.

RESULTADOS

En el grupo I, se evaluaron 6 hombres y 4 mujeres, la máxima edad 53 y la mínima 29 (promedio 39 años). En el grupo II, se evaluaron 5 hombres y 5 mujeres. Las edades osc:' ;-san entre 31 a 54 arios (promedio de edad 34,5).

Los hallazgos de la evaluación clínica preoperatoria y postoperatoria y también la descripción de las lesiones encontradas en el procedimiento quirúrgico, se pueden observar en la Tabla I y 2.

La evaluación clínica preoperatoria y postoperatoria fue el método principal para evaluar nuestros resultados, porque no todos los pacientes fueron sometidos a una 2da. artroscopía. En la 2da. observación, encontramos tres resultados insatisfactorios, en cada uno de los dos grupos sometidos a diferentes técnicas de tratamiento de lesión condral

DISCUSION

Como cualquier industria moderna, las fábricas de material para ortopedia y artroscopía, conocen la importancia que tiene la promoción en la venta de sus equipos. Al ortopedista actual, se lo ve como cliente a quien se asesora para adquirir equipos costosos, de dudosa calidad y difícil mantenimiento. En consecuencia, es necesario revestir esto con un moderno concepto, que directa o indirectamente, hace que las previas técnicas utilizadas estén desactualizadas. Con frecuencia el ortopedista se deslumbra con lo nuevo sin cuestionarse su valor. Esto tiene un costo que será cargado a la comunidad, que es el consumidor indirecto final, elevando los costos sociales e individiales de la medicina

ortopédica a niveles cada vez más altos. Frecuentemente nos cuestionamos sobre las ventajas de la cirugía artroscópica, sin embargo, no hemos detectado en nuestro trabajo, ninguna diferencia importante en los resultados obtenidos en el tratamiento de la lesión condral con el uso de instrumentos motorizados o instrumentos manuales.

Considerarnos esta conclusión extremadamente importante cuando comparamos el precio y la durabilidad de los instrumentos motorizados o instrumentos manuales.

Consideramos esta conclusión extremadamente importante cuando comparamos el precio y la durabilidad de los instrumentos motorizados, con el precio y la durabilidad de los instrumentos manuales, mucho más accesibles.

 

TABLA I 

02_05_04_Tabla1

 

 

 

TABLA II

02_05_04_Tabla2

Esperamos también que este trabajo sea una alerta para este tipo de mercado sin control y sin pedidos hechos por parte de las industrias de material ortopédico, cuyos únicos objetivos son vender más al mayor precio posible.

Resumiendo, las lesiones tratadas fueron básicamente las de sulcus intercóndilo y aquellas de cóndilo medial. Ninguna superaba los 2,5 x 1,5 cm. No podemos afirmar, sin embargo, que los mismos resultados fuesen obtenidos con una lesión mayor en otras áreas de la rodilla.

CONCLUSIONES

El presente estudio no puede verificar la superioridad de una técnica sobre la otra.El uso de instrumentos motorizados no muestra superioridad en relación al uso de instrumentos manuales.

Ambas técnicas presentaron resultados comparables a aquellos de la literatura internacional.

 

 

 BIBLIOGRAFIA

  1. Dandy DG: Abrasion chondroplasty. Arthroscopy 2: 51, 1986
  2. Jackson RW: The Role of Arthroscopy in Patellofemoral Arthritis, in: The Patelofemoral Joint Ed. Fox JM Del Pizzo W Mc Graw O Hill, Inc., 1993 P. 273 - 7.
  3. Johnson LL: Abrasion Arthroscopy historical and pathologic perspective: present steatus. Arthroscopy 2: 54, 1986.
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  5. Magnusson PB: Technique of debridement of the knee joint for arthritis Surg Clin N Am 26 : 249, 1946.
  6. Pridle KW: A method of reurfacing osteochondritic knee joint. J. Bone Joint Surg 41 - B: 618, 1959.
  7. Tipet SW: Articular cartilage drilling and osteotomies in the osteoarthritis of the knee. Operative Arthrscopy, Mc Ginty, JB, New Yotk, N. Y. haven Press, 1991. p. 325 - 3398.Dr. Alex Eicknof , Dr. Fcíbio Dal Molin , Dr. Jodo I. E. Gomes , Dr. Luiz R. S.

 


 

(•) Médicos Residentes del Departamento de Ortopedia y Traumatología Quirúrgica del Hospital de Clínicas de Porto Alegre - Rio Grande do Sul.

(.") Profesor asistente del Departamento de Ortopedia y Traumatología Quirúrgica del Hospital de Clínicas de Porto Alegre - Rio Grande de Sul.

(***) Profesor y Presidente del Departamento de Ortopedia y Traumatología Quirúrgica del Hospital de Clínicas de Porto Alegre - Rio Grande do Sul..

ARTROSCOPIA | VOL. 2, Nº 5 : 306-309 | 1995
 
ARTICULO ORIGINAL

Transplante de autoinjerto osteocondral artroscópico en la reconstrucción del LCA: Un estudio clínico preliminar 

Di: Vladimir Bobie 

RESUMEN: La alta incidencia de defectos condrales en los cóndilos femorales, asociados con desgarros crónicos del LCA, es ampliamente reconocido. No obstante, el tratamiento es difícil y controversial.

Este infome preliminar presenta nuestra experiencia con transplante de autoinjerto osteocondral artroscópico de rodilla con deficiencia de LCA.

Las series consisten en 12 casos de transplante de autoinjerto osteocondral artroscópico en conjunción con la reconstrucción del LCA usando hueso-patelar tendón - hueso autoinjerto, 8 primarios y 4 revisiones de injertos sintéticos fracasados. La edad de los pacientes osciló entre 22 y 42 arios. Habían 10 hombres y 2 mujeres. Las lesiones condrales en estas series varían de 10 a 22 mm de diámetro.

Se le dió prioridad en la elección para la notchplasty el área donor y 3 a 5 cilindros osteocondrales, de 5 a 10 mm de largo se obtuvieron.

La técnica quirúrgica mejorada e instrumentos de corte tabular, permitieron minimizar el daño al cartílago articular obtenido y la presión adecuada en la inserción, redunda en resultados parejos prometedores en 10 de 12 casos con 2 años de seguimiento.

Este estudio apunta a la importante emisión de defectos de cartílago articular en las rodillas con deficiencia de LCA, y posible prevención de la degeneración articular prematura. El propósito del transplante de autoinjerto osteocondral artroscópico es prevenir o disminuir el desarrollo de osteoartritis

SUMMARY: The high incidence of chondral defects of femoral condyles, associated with chronic ACL tears is widely recognised. However, treatment is difficult and controvesial.

The preliminary report presents out experience with arthroscopic osteochondral autograft transplantation in ACL deficient knees. The series consists of 12 cases of arthroscopic osteochondral autograft transplantetion in conjunction with ACL reconstruction using bone patellar tendon-bone autograft, 8 primary, and 4 revisions of failed synthetic grafis. Patient's age ranged from 22 to 42 years. There were 10 male and 2 female patients. Chondral lesions in this series ranged from 10-22 mm in diameter: Donor site was selected prior to tzotchplasty and 3 to 5 osteochondral cylinders, 5 to 10 mm in diameter, 10 to 15 mm long were harvested.

Improved surgical technique, tubular cuttinng instrumenta enabling minimal damage to harvested articular cartilage and press-fit insertion, resulted in promising uniform results in 10 out of 12 cases with two years follow-up.

This study addressed the important issue of articular cartilage defects in ACL deficiente knees and passible prevention of premature joint degeneration. The aim of arthrocopic osteochondral

 

INTRODUCCION

La continua inestabilidad y pivoteo constante en rodillas con deficiencia crónica de LCA, concluye en daño condral superficial. Además el choque de las eminencias de la tibia sobre los cóndilos femorales, produce un efecto de raspado que gradualmente daña el cartílago articular y menisco. Sin embargo, el daño condral inicial es probablemente mucho más sutil. Puede empezar como una-contusión de hueso que a menudo se ve sobre el MR en lesión aguda de LCA (80%) y afecta los cóndilos lateral, femoral y tibial. Se ha comprobado un aumento de la actividad metabólica ósea en el 85 % de los pacientes con desgarro sintomático crónico de LCA, a menudo en presencia de hallazgos óseos normales en radiografías y exámenes MRI.

Clínicamente, hemos notado muy alta incidencia de la lesión condral en el cóndilo femoral medial, pero también en casi todas las rodillas con deficiencia crónica de LCA, fisuras condrales de los cóndilos medial y lateral tibial, profundas y largas. En nuestra serie de 250 pacientes que se han sometido a la reconstrucción de LCA, el 77 % tenía alguna forma de lesión condral, incluyendo numerosas tajadas muy delgadas de cartílago articular.

La rodilla con deficiencia de LCA, de esta manera, está expuesta a lesión condral de severidad variada, oscilando desde la lesión superficial y fisuras condrales, hasta los grandes defectos condrales de abundante grosor.

La alta incidencia de defectos condrales de los cóndilos femorales, asociado con desgarros crónicos de LCA, está ampliamente reconocida. No obstante, el tratamiento es difícil y controversial. En muchos casos, el menisco desgarrado, se repara o se remueve parcialmente y se reconstruye el LCA. A pesar de esto, la lesión condral generalmente es ignorada.

Han habido muchos intentos de dirigir este problema, basados principalmente en el tratamiento de la oosteocondritis disecante. Este rango abarca lo siguiente: Supervisados con negligencia, debridamiento y curetaje, microfractura artroscópica, perforación, injerto de hueso autógeno, transplante de aloinjerto, transplante periosteo, fibra de carbón cubriendo la superficie del transplante periosteo, fibra de carbón cubriendo la superficie del transplante autoalógeno cultivado de condrocitos.

En 1985 fueron publicados los resultados de un injerto autógeno osteocondral para osteocondritis disecantes y se informó sobre un estudio clínico similar.

En 1993 fue publicado el primer informe de un caso de tratamiento artroscópico de una lesión condral en una rodilla con LCA deficiente.

Este informe preliminar presenta nuestra experiencia con transplante de autoinjerto osteocondral artroscópico en rodillas con LCA deficientes.

Propósito del estudio

Este estudio apunta a la importante emisión de defectos de cartílago articular en rodilla con deficiencia de LCA y la posible prevención de la degeneración articular prematura.

El objetivo del transplante de autoinjerto osteocondral artroscópico, es prevenir o decrecer gradualmente el desarrollo de la osteoartritis.

 

MATERIALES Y METODO

Las series consisten en 12 casos de transplante de autoinjerto osteocondral artroscópico en conjunción con la reconstrucción del LCA usando hueso - patelar tendón - hueso autoinjerto, 8 primarios y 4 revisiones de injertos sintéticos fallidos, La edad de los pacientes oscila entre 22 y 42 años. Habían 10 hombres y 2 mujeres.

En artroscopía, previo a la reconstrucción del LCA, fueron considerados para transplante de autoinjerto osteocondral, defectos condrales como cráteres, que superaban los 10 mm de diámetro, localizados en el área típica de soporte de peso del cóndilo femoral medial. Las lesiones más pequeñas fueron microfracturadas con una lezna artrscópica o perforadas con un alambre Kirschner.

En esta serie las lesiones condrales oscilaban entre 10 - 22 mm de diámetro.

El área donor fue elegida para la notchplasty y 3 a 5 cilindros osteocondrales, de 5 a 10 mm de diámetro y 10 a 15 mm de largo, fueron obtenidos. En las rodillas con deficiencias crónicoas de LCA, con un gran y angosto corte de condro osteofitos, las localizaciones donor para múltiples cilíndros osteocondrales, fueron seleccionados a lo largo del aspecto anteromedial y superomedial del área de notchplasty. Por otra parte, las localizaciones donor estaban sobre los aspectos superolateral y anterolateral del cóndilo lateral y femoral. El lugar recipiente fue preparado de una manera similar y el cilindro osteocondral ajustado adecuadamente. El cilindro de hueso retirado del área recipiente fue rutinariamente insertado en el área donor.

Inicialmente, los autoinjertos se conseguían con un hueso trephine standard, entre 5 y 10 mm. Desde 1984 se utilizaron instrumentos tabulares con buenos bordes cortantes, originariamente diseñados para la perforación de túneles femorales y tibiales en la reconstrucción del LCA. Recientemente hemos comenzado a usar el "tube saw" (tubo sierra) del sistema de precisión de injero de hueso, que está sufriendo modificaciones por el uso de instrumentos manejados con aire.

 

RESULTADOS

Las radiografías standard de las 6 semanas y 1 año de post operatorio y MRI a 6 meses, confirmaron una integración excelente del injerto y una superficie nivel en 10 casos. En los primeros dos casos, los injertos múltiples concéntricos, fueron muy prominentes o hundidos, debido a una técnica quirúrgica inadecuada.

A 9 pacientes se les efectuó artroscopía después de 1 año y lo que se halló, se grabó en un film de 35 mm y video tape. La artroscopía demostró apariencia y color normal y brillante del área injertada y un fino halo sombtreado en la interfase de cartílago articular normal y cartílago articular injertado, en cada caso. En un examen minucioso, todas las áreas injertadas, aparecían ligeramente más prominentes que las áreas circundantes, lo cual se debe a los radios curvos diferentes en el área donor. Fue difícil identificar artroscópicamente el área donor sobre el aspecto supero lateral del cóndilo femoral, que estaba cubierto con un suave tejido fibrosos.

 

DISCUSION Y CONCLUSION

Esta técnica artroscópica, relativamente simple está dirigida a la importante emisión de defectos de cartílago articular en rodillas con deficiencia crónica de LCA. Si se descuidan los defectos condrales de cóndilos femorales, es probable que progresen, dando como resultado una degeneración prematura de la articulación y comprometen a largo plazo , el éxito de la reconstrucción del LCA.

La técnica quirúrgica mejorada desarrolló exprofeso instrumentos que permitieron el mínimo daño al cartílago articular obtenido y la inserción ajustada adecuadamente concluyó en resultados uniformes prometedores en 10 de 12 casos, con 2 años de seguimiento. Otros casos realizados en este período, mostraron resultados rápidos, parejos y prometedores.

Hasta aquí hay evidencia de unión de hueso sano y supervivencia de cartílago articular. Un estudio similar al tratamiento de osteocondritis disecante, confirma que el área injertada es macroscópicamente idéntica a el cartílago articular normal y que no hay degeneración histológica. Este estudio mostró que el borde entre el autoinjerto y el cartílago articular recipiente, fue hecho de fibrocartílago. Se obtuvo un specimen del cartílago articular transplantado que se componía de cartílago hialino con hipercelularidad.

Por esta razón, para evaluar nuestros resultados, y el valor de esta técnica a largo plazo, es necesario analizar el cartílago articular transplantado histológicamente. Los temas de nuestro constante estudio son: el seguimiento a largo plazo de un mayor número de casos y la evoluación histológica de interfases condrales biopsiadas.

Parece que la progresión de la artrosis post traumática, debido a micro trauma repetitivo, en rodilla con deficiencia crónica de LCA, es mucho más rápida que en edad relacionada con artritis degenerativa en rodillas estables.

En nuestra experiencia, estamos convencidos que las rodillas con deficiencia crónica de LCA, desarrollan, lenta y gradualmente, lesión condral exten: siva que es asintomática.

Debemos tomar este problema seriamente y observar con más cuidado la lesión condral en las rodillas con deficiencia de LCA.

Para finalizar, resulta apropiado mencionar al Dr. Henry J. Mankin: " El tejido (cartílago articular) es difícil de trabajar con lesiones de la superficie articular - ya sean traumáticas o degenerativas - son implacables y el progreso de la osteocondritis es a menudo tan lento, que nos autoengañamos pensando que estamos haciendo mejor que lo hacemos. Es importante, sin embargo, continuar insistiendo.

 

BIBLIOGRAFIA

  1. Angermann P, Riegels - Nielsen P: Osteochondritis dissecans of the femoral condyle treated with periosteal transplantation: A preliminary clinical study of 14 cases. Orthopedics Intemational Edition 1994; 2 : 425 - 428.
  2. Brittberg M, Lindhl a, Nilsson A, Ohlson C, Isaksson O, Peterson L: Treatment of deep cartilage defects in the knee with autologous chondroyte transplantation. N Engl J Med 1994; 331: 889-95.
  3. Dye SF, Chew MH: The use of scintigraphy to detect increased osseous metabolic activity about the knee. J Bone and Joint Surg 1993; 75A:1388-1406.
  4. Fabbriciani C, Schiavone Panni A, Delcogliano A, Sagarriga Visconti C: Osteochondral autograft in the treatment of osteochondritis dissecans of the knee. Book of Abstracts, 17th AOSSM Annual Meeting, Orlando, 1991.
  5. Mankin JH: Chondrocyte transplantation - one answer an old question. n Engl J Med 1994; 331: 940 - 1.
  6. Mariani PP, Adriani E, Maresca G: Osteochondritis dissecans of the knee: aetiological factors and treatment. An overview. J. Sports Traumatolol Rel Res 1993; 15 (3)105- 125.
  7. Matsusue Y, Yamamuro T, Hama H: Case report: arthroscopic multiple osteochondral transplantation to the chondral defect in the knee associated with anterior cruciate ligament disruption. Arthroscopy 1993; 9: 318 - 21
  8. Yamashita F, Sakakida K, Suzu F, Takai S: The transplantation of an autogenic osteochondral fragment for osteochonditis dissecans of the knee. Clin Orthop 1985; 201: 43 - 50.

 


 

(*) Royal DEVon and Exeter Healthcare NHS Trust, Princess Elizabeth Orthopedic Hospital Arthroscopic Surgery Research and Training Laboratory, Exeter,UK.

 

 

ARTROSCOPIA | VOL. 2, Nº 5 : 310-314 | 1995
 
ARTICULO ORIGINAL

Tratamiento Artroscópico de las lesiones osteocondrales del astrágalo

Dr. Alberto Pienovi ; Dr. Sergio Massetti ; Dr. Eduardo Ottolenghi

RESUMEN: Este es un estudio retrospectivo, sobre los resultados de tratamiento artroscópico de las lesiones condrales del tobillo, en 19 pacientes, con un seguimiento a 5 años. El promedio de edad fue de 28 años (17 a 52). La mayoría de los pacientes fueron deportistas aficionados.

El tratamiento fue artroscópico, y realizado por dos Equipos Quirúrgicos, con técnicas similares. Se resecó el fragmento necrótico cruentando el fondo. El post - operatorio fue realizado con descarga del peso por 4 - 6 semanas, restituyendo la movilidad en forma inmediata de acuerdo al confort.

Se encontraron 7 lesiones en la cara tibial del astrágalo y 12 en la cara peronea del astrágalo.

Se utilizó el criterio de evlolución de la escala de UCLA. Encontrando un 86% de excelentes y buenos resultados.

En nuestra impresión el tratamiento artroscópico en las lesiones de la osteocondritis del tobillo es una alternativa de elección, y los resultados en los deportistas es aceptable.

SUMMARY• This is a retrospective study about the results of arthroscopy treatment of chondral lesion of the ankle, performed in 19 patients, with a folio - up of 5 years. The meanage was 28 years (17 - 52). Most of the patients played amateur sports. The treatment was arthroscopic, and performed by two surgical teams. The nechrotic fragments were resected, and deep dow the lesions was cureted. No weight bearing was indicated during 4 - 6 weeks post - up allowing full range of motion depending on confort.

Seven lesions were on the tibial side of the taus and 12 on the fibular side of the talus.

They were evaluated using the UCLA score, resulting in 86% of excelent or good results. We believe that the arthrocopic treatment is an alternative of choise in ankle osteochondritis and the results in sportmen are acceptables.

INTRODUCCION

La patología fue descripta como tal por Kappis en 1922, haciendo referencia a la osteocondritis dise-cante descripta por Konig en 1868.

Berndt y Harry presentaron 200 casos en 1959, relacionando la patología con procesos traumáticos. En ese trabajo se describieron los 4 estadios clásicos, y se relacionaron con fracturas osteocondrales. La división fue utilizada en general para clasificar estas lesiones :

Estadio I: compresión del borde del astrágalo Estadio II: separación parcial del fragmento óseo Estadio III: separación completa del fragmento, sin desplazamiento

Estadio IV: desplazamiento del fragmento en la articulación del tobillo (1 - 3 - 6).

Las publicaciones coinciden en que el tratamiento quirúrgico precoz, obtiene buenos resultdos y previenen procesos degenerativos posteriores.

Los beneficios del tratamiento artrocópico de las lesiones de tobillo han sido ya demostrados por la experiencia generalizada de los artroscopistas.

Este trabajo consiste en la presentación de 19 casos tratados artroscópicamente y con el propósito de proveer un seguimiento a distancia más prolongado. El diagnóstico es difícil a veces en el primer momento del trauma debiéndolo tener en mente; así y todo en nuestra serie, en 2 casos se sospechó la lesión con el traumatismo, pero ésta sólo pudo ser demostrada a los 3 y 6 meses de producido el trauma (Fig. 1) en este estudio.

Los síntomas hallados preoperatoriamente fueron dolor variable con la actividad diaria o deportiva y episodios periódicos de inflamación.

La duración de los síntomas varió de semanas a meses, y en dos casos más de un ario.

Doce pacientes fueron hombres y siete mujeres. La edad promedio fue de28 años, con un rango de 17 a 52 años. Todos los pacientes presentaban antecedentes de traumatismos previos, variables en intensidad, tratamiento y antigüedad.

El diagnóstico en 5 casos fue exclusivamente radiográfico, y en 14 casos se les efectuó T. C., clasificándose las lesiones de acuerdo a la clasificación de Bemdt y Han-y. Fueron hallados 14 casos Grado II, y 5 casos G III. No se encontraron grados I y IV en esta serie. En los casos de sospecha de la patología con radiología negativa se les realizó centellograma (4 casos) siendo hipercaptante en todos los casos.

Las lesiones fueron clasificadas artroscópicamente según la clasificación de Pritch (1) de acuerdo a la lesión de cartílago.

 

02_05_06_Fig1

Fig. 1: Tomografía Computada donde se visualiza la lesión sobre el astrágalo.

 

Esta lesión es relativamente común, sobre todo en la población deportiva y debe tenerse en cuenta que generalmente se combinan con lesiones ligamentarias, que por dolor y flogosis enmascaran el cuadro, por lo que no es raro que pase desapercibida.

 

MATERIAL Y METODOS

Diecinueve pacientes tratados artroscópicamente por "osteocondritis del astrágalo" fueron evaluados

Grado I: cartílago firme e intacto

Grado II: intacto pero reblandecido

Grado III: cartílago velloso y/o erosionado

La indicación del tratamiento quirúrgico se realizó siempre en el momento de diagnosticarse la lesión, (4 - 5 -7).

La artroscopías se realizaron con anestesia peridural, con manguito hemostático, con los abordajes clásicos anteriores, con óptica de 252. No se efectuaron osteotomías de los maleolos en ningún caso. En nuestra casuística no fue necesaria la tracción mecánica ni la osteotomía de los maleolos para el abordaje, aunque en las lesiones que están localizadas en la región posterior del astrágalo pueden llegar a ser necesarias. El procedimiento consistió en la remoción del fragmento y el curetaje del fondo hasta hueso subcondral sangrante, en 4 casos se efectuaron perforaciones del lecho. Se realizó sinovectomía en los casos con sinovitis hipertrófica.

Los fragmentos resecados fueron enviados a estudio anatomopatológico en forma rutinaria (Fig. 2) (Fig. 3)

En el post - operatorio se descargó el peso por 4 -semanas, la movilidad se comenzó en el post -operatorio inmediato, según confort, siguiendo los conceptos biológicos pregonado por los autores. La fisioterapia se efectuó al menos por tres meses P. O. Los deportes se realizaron a los 4 meses,

comenzando los entrenamientos a los 3 meses como promedio (7).

 

02_05_06_Fig2

Fig. 2: Perforaciones en el fondo luego de curetear la lesión

 

02_05_06_Fig3

Fig. 3: Lecho sangrante donde se visualiza la perforación*

 

RESULTADOS

Los resultados obtenidos fueron evaluados en forma personal, telefónicamente o por correo y por los autores en forma subjetiva y objetiva.

 

02_05_06_Fig4

Fig. 4: Resultados obtenidoscon tratamiento artroscópico. Follow - up a 5 años

 

02_05_06_Fig5

Fig. 5: Aspecto del cartílago en una lesión Grado II, bajo visión artrocópica

 

Se consideró resultado bueno cuando se encontraban absolutamente libres de síntomas o con leves síntomas a la actividad máxima. Se consideró regular cuando los síntomas mejoraron respecto al pre-operatorio pero aparecen entre una actividad física moderada y malos cuando los síntomas se agravaron luego de la artroscopía.

Se obtuvieron: 2 excelentes (10%), 14 buenos resultados (74%), 2 regulares (10%), y 1 malo (6%). No se encontraron diferencias significativas por la ubicación. No se encontraron diferencias significativas por la edad, pero sí con el nivel de exigencia física o deportiva. (fig. 4)

La mejoría clínica post - operatoria fue inmediata en 11 de los buenos resultados, siendo prolongado en el resto. En 1 caso se necesitó 1 año hasta su desaparición definitiva. La evolución natural post -operatorio es hacia la mejoría de los síntomas a lo largo de los meses, aunque con los años se espera un deterioro debido a que radiográficamente la lesión nunca desapareció completamente quedando siempre una imagen en la región del lecho. Cierta reparación del defecto se vió, no siendo medible sino subjetivamente.

Se hallaron 7 procesos degenerativos evidenciados por radiografía y uno grado III; significativamente no se encontró relación entre el grado de proceso degenerativo y los resultados clínicos.

No hubo complicaciones post - opertorias.

 

DISCUSION

Los pacientes de nuestro estudio presentan una alta incidencia de antecedentes traumáticos, en relación a los reportes consultados, considerando al trauma como la causa de la lesión (1 - 5 - 7). No se encontró relación entre el tipo de trauma y la ubicación anatómica sobre el astrágalo.

Las lesiones laterales son menos profundas (4 - 5 -7), con forma achatada del fragmento lo que podría corresponder a un mecanismo de producción de cizallamiento. Las mediales son en general más profundas y con un lecho del crater más eburneo, lo que indicaría un mecanismo de compresión. Las lesiones laterales tienen una remisión más prolongada de los síntomas, probablemente por un mayor stress mecánico que la región medial el tobillo.

La poca relación entre lesiones radiográficas, clínicas y artroscópicas demuestran a nuestro entender el valor de la artroscopía y la rapidez del tratamiento en cuanto se diagnostica. Aparentemente los resultados son superiores a los obtenidos en los reportes pre - artroscópicos.

No encontramos relación entre la osteocondritis de rodilla y las lesiones osteocondrales del tobillo, clínicas, quirúrgicas o histológicas.

La remisión de los síntomas puede esperarse hasta un prolongado tiempo post - operatorio. Los objetivos de la operación son la remisión de los síntomas y la de evitar la progresión del proceso degenerativo artroscópico.

Se realizaron controles radiográficos a los 10 días, 3 meses y 6 meses, Sólo se repitió la TC en algunos casos al término de 1 año.

En nuestra serie, los resulatados a largo plazo, han sido uniformemente buenos con el tratamiento artroscópico.

 

BIBLIOGRAFIA

  1. Alexander AH and Litchman DM: surgical treatment of Transchondral Talar-Dome Fractures (Osteochondritis Disecans). Long term Follow - up. J, Bone and Joint Surg. 62 - A. 646 -652, June 1980.
  2. Berndt AL and Harty M: Transchondral Fractures (Osteochondritis DDisecans) of the talus. J Bone and Joint Surg 41 0 A: 988 - 1020, Sept. 1959.
  3. Canale ST and Belding RH: Osteochondral lesions of the talus. J. Bone and Joint Surg, 62 - A: 97 - 102, Jan 1980.
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  6. Parisien S and Vangsness T: Operative Arthroscopy of the Anide Am Sports Med. May - jun 1986, 14: 211 - 217.
  7. Kristensen G, Lind T, Lavard P: Fracture of lateral talar trated arthroscopically. Arthroscopy, 1990, 6: 242 - 244.

 


 

(*) Centro de Traumatología y Ortopedia. Departamento de Artroscopía y Sports Medicine. Slsidro. Argentina.

(**) Departamento de Artroscopía y Medicina del Deporte.

 

ARTROSCOPIA | VOL. 2, Nº 5 : 315-321 | 1995
 
ARTICULO ORIGINAL

Tratamiento artroscópico de la artrosis de rodilla

Dr. Marcelo A. Rabinovich

RESUMEN: Se presenta la experiencia y resultados obtenidos en 88 pacientes portadores de artrosis de rodilla con condromalacia grado III y tratados con método artrsocópico, con un seguimiento promedio de 1 a 4 años.

 

En la mayoría de los casos la conducta fue la condrectomía manual o motorizada y la meniscectomfa parcial. El índice de complicaciones fue del 5,68% y la evolución fue satisfactoria en el 64,77%.

SUMMARY: This paper is the experience and results obtained in 88 patients sufferin from knee osteoarthritis with chondromalacia grade III and IV treated with an arthroscopic method with a one offour-year follow up.

In most of the cases the procedure was manual or motorized condrectomy and partial meniscectomy.

The complication cate was 5,68% and the evolution was satisfactory in 64,77%.

 

INTRODUCCION

La intención de este trabajo es presentar la experiencia y resultados obtenidos en el tratamiento de la artrosis de rodilla con videoartroscópico.

La rodilla es la articulación con mayor índice de afectación por la osteoartrosis.

Los cambios degenerativos del cartílago articular tienen un limitado potencial para la reparación, debido en parte a la avascularidad del tejido condral por lo que no puede ser reparado o restituido a su forma original. Los condrocitos humanos no tienen capacidad de multiplicarse, por lo que no cicatrizan los defectos cartilaginosos, estos solamente y en determinadas circunstancias se cubren de un tejido fibrocartilaginoso.

En la evolución del tratamiento de la artrosis es de destacar: Bircher en 1921 y Burman en 1935 hablan de los beneficios del lavado articular, Watanabe en 1964 comunica los beneficios del lavado y el debridamiento y Mc Intosch en 1977 es el primero en efectuar debridamiento y osteotomía alineadora. N. Sprague en 1981 presenta resultados satisfactorios en genoartrosis unicompartamental con debridamiento artroscópico.  

 

MATERIAL Y METODO

Para este estudio se utilizó la clasificación de daño cartilaginoso de Outerbridge ampliamente conocida (Tabla 1).

 

TABLA 1

Grado 1: reblandecimiento
Grado 11: fibrilación
Grado III: fisuración y dcflecamiento
Grado IV: u!ceración y exposición del hueso subcondral.

 

Desde mayo de 1988 a diciembre de 1994 fueron intervenidas artroscópicamente 273 rodillas con condromalacia. Se excluyen de esta casuística las artritis sistémicas, las severas laxitudes ligamentarias, los pacientes portadores de condromalacia tipo I y II, por considerar que éstas pueden curar "per se", quedando para el presente trabajo 88 rodillas en 82 pacientes.

Todos los pacientes fueron sometidos previamente a un tratamiento médico consistente en : disminución de peso, disminución de actividad, terapia antiinflamatoria no esteroidea y asistencia fisiokinésica.

 

En ningún caso se utilizó la corticoterapia intraarticular por considerarla si bien momentáneamente beneficiosa a la sintomatología, perjudicial para el futuro de ese cartílago.

 

DESCRIPCION DE LA MUESTRA

Para cada caso y a los efectos del procesamiento estadístico los datos fueron codificados según los siguientes criterios:

A) Edad

B) Sexo M ó F

C) Lado operado - D ó I

D) Tiempo de evaluación de la sintomatología (Tabla 2)

TABLA 2

  1. 0- 6 meses
  2. 6 meses - 1 año
  3. 1 - 3 años
  4. 3 - 6 año
  5. + de 6 años

E) Tiempo de seguimiento post-operatorio (Tabla 3)

TABLA 3

  1. 6 m - 1año
  2. 1- 2 años
  3. 2 - 4 años
  4. 4 - 6 años
  5. + de 6 años

F) Diagnóstico preoperatorio (Tabla 4)

 TABLA 4

  1. Sind. meniscal interno
  2. Sind. meniscal externo
  3. Dolor en un compartimiento
  4. Dolor en dos compartimientos
  5. Dolor en tres compartimientos
  6. Inestabilidad
  7. Desviación axial
  8. Limitación de la movilidad

G) RX preoperatoria (Tabla 5)

TABLA 5

  1.  Normal
  2. Artrosis unicompartamental
  3. Artrosis bicompartamental
  4. Artrosis tricompartamental
  5. Con deseje

H) Resonancia Nuclear Magnética: Se efectuó sólo en 12 casos preoperatoriamente 1) Coincide con los hallazgos intraoperatorios. 2) No coincide.

 

I) Diagnóstico Intraoperatorio: Es dificultosos agrupar las lesiones encontradas dadas las múltiples ubicaciones dentro de la rodilla y la variedad de condromalacia por lo que se decidió agruparla en 8 items (Tabla 6).

TABLA 6

  1. Condromalacia grado III solitaria
  2. Condromalacia grado IV solitaria
  3. Condromalacia grado III en un compartimiento
  4. Condrmalacia grado IV en un compartimiento.
  5. Condromalacia grado III en 2 compartimientos
  6. Condromalacia grado IV en 2 compartimientos
  7. Condromalacia grado III en 3 compartimientos
  8. Condromalacia grado IV en 3 compartimientos

 

J) Lesiones asociadas (Tabla 7)

TABLA 7

  1. Menisco interno
  2. Menisco Externo
  3. Cuerpos libres
  4. L.C.A
  5. Sinovitis

 K) Tipo de Operación

  1. Menicectomía parcial, de modo conservador.
  2. Debridamiento (resección fragmentos inestables, manual o motorizada y regularización de bordes perisféricos.
  3. Abrasión, con instrumental motorizado resecando hueso ebumeo 1 - 2 mm hasta hueso sangrante y eventual perforación (sólo en grado IV).
  4. Sinovectomía parciales.
  5. Extracción de cuerpos libres
  6. Alineación del eje.

 

Todas las operaciones se efectuaron con anestesia peridural y en la mayoría se utilizó manguito hemostático.

El tratamiento post - operatorio consistió en alta el mismo día de la operación, carga de peso inmediata en la mayoría de los casos, crioterapia y terapia fisiokinésica.

L) Evolución

Se utilizó para la evaluación postoperatoria los siguientes parámetros:

 

M) Complicaciones

I) SI 2) NO

Estadística:

Muestra 88 casos

82 pacientes

Edad:   Hombres: 51,72 (s 13, 52)

             Mujeres: 56,26 (s 10,88)

Rango entre 28 y 80 años. Media: 53,99

 

Sexo:   Hombres 50(56,82%)

            Mujeres: 38 (43,18%)

 

Grafico 1

02_05_07_Grafico2

 

h.Lado operado: Izquierdo 41 (46,6%) Derecho 47 (53,4%)

   

Grafico 2

02_05_07_Grafico1

 

d.Tiempo de evolución de la sintomatología

 

1.

0 - 6 meses

19

(21,59%)

2.

6 - 1 ario

20

(22,73%)

3.

1 - 3 arios

23

(26,14%)

4.

3 - 6 años

10

(11,36%)

5.

+ de 6 años

16

(18,18%)

 

Grafico 3

02_05_07_Grafico3

E) Tiempo de seguimiento post-operatorio

1.

6 m. - 1 año

19

(21,59%)

2.

1 - 2 años

25

(28,41%)

3.

2 - 4 años

25

(28,41%)

4.

4 - 6 años

12

(13,64%)

5.

+ de 6 años

7

(7,95%)

 

Grafico 4

Vemos que el 56,82% tienen seguimiento de 1 a 4 años.

02_05_07_Grafico4

  

F) Diagnóstico preoperatorio

con 1 signo - síntoma:

74

(84,09%)

con 2 signos/síntomas:

12

(13,64%)

con 3 signos/síntomas:

2

(2,27%)

 

 

 

 

   

Grafico 5

02_05_07_Grafico6

Datos significativos

  1. 1.SMI: 36,49%

  2. 2.SME: 4,05%

  3. 3.Dolor en 1 comp.: 39,19%

 

Grafico 6

G) RX PREOPERATORIA

02_05_07_Grafico5

 

1.

Normal:

37

(38,14)

2.

Artrosis unic.

29

(29,90)

3.

Artrosis Bic.

19

(19,59)

3.

Artrosis bic.

19

(19,59)

4.

Artrosis tric.

3

(3,09)

5.

Con deseje

9

(9,28)

        
       
         

 

Grafico7

H) Resonancia Nuclear Magnética

02_05_07_Grafico7

  1. Couincide 11

  2. no coincide 1

   

I) Diagnóstico intraoperatorio

Pacientes donde se encuentra uno solo de estos items: 77 (87,5%) con más de uno: 11 (12,4%)

Datos significativos: la mayor incidencia son lesiones de condromalacia

III solitaria 21 (27,27%)

IV solitaria 15 (19,48%)

III en 1 compartimiento 14 (18,18%)

 

J) Lesiones asociadas:

Se presentaron en 80 casos (90,91)

Datos significativos:

- El M. Interno se encontraba comprometido en el 82,95% de los casos.

- El M. Externo en el 36,36.

- El L. C. A. se encontraba sólo en 3 casos (3,41%)

 

K) Tipo de operación

La condrectomía se efectuó en 88 casos (100%), la meniscectomía parcial en 81 casos (92,04%), la cirugía abrasiva en 9 casos (10,22%), sinovectomía parcial en 6 (6,81%), extracción de cuerpos libres 5 (5,68%) y alineación del eje en 4 (4,54%)

 

L) Evolución

Vemos que el resultado fue satisfactorio en el 64,77%. Otras estadísticas: R. Jackson 88%, A. Pienovi 79%.

 

M) Complicaciones

  1. Sí 5 casos (5,68%)

  2. No 83 casos (94,32%)

Las complicaciones fueron las siguientes

  1. 1.

MB:

33

(37,50%)

   
  1. 2.

B:

24

(27,27%)

3

Hemartrosis

  1. 3.

R:

20

(22,73%)

1

Trombosis venosa profunda

  1. 4.

M:

11

(12,50%)

1

Artrofibrosis

Las hemartrosis post-operatorias inmediatas se resolvieron mediante punción evacuadora sin dificultad; la trombosis venosa profunda obligó a la internación del paciente para el tratamiento correspondiente , se incluye dentro del resultado malo. La artrofibrosis se presentó en un paciente con condromalacia III y IV solitarios, más sinovitis, se le efectuó tratamiento kinésico intensivo sin mejoría; también se incluye dentro del resultado malo.

DISCUSION

Quisimos tratar de responder a los siguientes interrogantes:

1) ¿Tiene relación la edad del paciente y el resultado obtenido? (Tabla 9)

   

TABLA 9

MB (33) Edad promedio 54,73
B (24) Edad promedio 50,17
R (20) Edad promedio 55,80
M (11) Edad promedio 54,36
 

 

La diferencia estadística es no significativa. Incluso separando el grupo en menores de 45 año y mayores de 45 años (Tabla 10),

Dada la diferencia en el número de pacientes, la diferencia estadística es no significativa.

TABLA 10

02_05_07_tabla10

2) ¿Se deteriora el resultado a largo plazo? (Tabla 11)

 

TABLA 11

02_05_07_Tabla12

Se aplicó el test de chi2 (con la corrección de Yates); resultados: chi2 = 3,39; conclusión: la diferencia es estadícamente no significativa.

3) ¿A mayor número de lesiones asociadas peor resultado? (Tabla 12)

TABLA 12

02_05_07_Tabla12

Se aplicó el test chi2; resultado chi2=15,96.

Conclusión la diferencia es estadísticamente no significativa.

 

4) ¿Las complicaciones tienen relación con la edad?

 

Nº complico 5 - edad promed. 55,71 (s9 - 32)

Nº no complico 83 - edad prom. 53,51 (sI2,88)

La diferencia es no significativa

 

5) ¿Con cirugía abrasiva tuvimos mejor o peor resultado?

 TABLA 13

02_05_07_Tabla13

Se aplicó el test chi2; resultado che = 6,15.

 

Conclusión:

La diferencia es estadísticamente no significativa. Probablemente con mayor número de pacientes esta diferencia sí lo sea.

 

CONCLUSION

La artrosis de rodilla es una patología difícil de evaluar por su diversidad de lesiones, y su resultado impredescible; su cura no es posible y nuestro objetivo se dirige únicamente a desaparecer o disminuir los síntomas.Su tratamiento debe ser médico y ante determinadas circunstancias se puede recurrir a la artroscopía como método poco invasivo con bajo número de complicaciones utilizando aisladamente como primer gesto quirúrgico o combinado con otras técnicas ortopédicas; no debemos olvidar que la artroscopía es sólo una técnica quirúrgica, un arma más de nuestro arsenal terapéutico.

Es desable que estudios a más largo plazo especialmente en la bioquímica y genética nos permitan obtener más información sobre la patogenia de la condromalacia y así mejorar nuestras técnicas y resultados a largo plazo. Finalmente quiero destacar las palabras del Dr. Robert Jackson: "Nuestro desafío es el tratamiento precoz, el tratamiento mínimo y reparar articulaciones dañadas antes que reemplazarlas".

 

BIBLIOGRAFIA

  1. Lysholm J, Hamberg P, Guillquista J. The Correlation between ostoanthrosis as seen on radiographs and on arthroscopy. Arthroscopy, 1987; 3: 161 - S.
  2. Jackson RW: The role of arthroscopy in the management of disorders of knee an analysis of 200 consecutives cases JBJS (br), 1972; 54: 310 - 22.
  3. Sprague, NFIII: Arthroscopic debridament for degenerative knee joint disease. Clin Orthop.: 1981; 160: 118 - 23.
  4. Dandy DJ: Abrasion Chonan 3plasty. Arthroscopy, 1986; 2: 51- 3.
  5. Johnson Lanny: arthroscopic abrasion arthroplasty. Operative Arthroscopy JB Mc Ginty et al Rayen press. 1991.
  6. Tippett J: Articular cartilage drilling and osteotomy in osteoarthritis of knee. Operatie Arthroscopy. JB Mc Ginty et al Rayen Press. 1991
  7. Jackson RW. Arthroscopic treatment of degenerative arthritis. Operative Arthroscopy. JB Mc Ginty et al Rayen Press, 1991.
  8. Bauer M, Jackson RW: Chondral, lesions of the femoral condyles: a system of arthroscopic clasification. Arthroscopy Vol. 4 N92 1988. Rayen Press.
  9. Bert J, Maschka K: The arthroscopic treatment unicompartamental gonarthrosis. A five year follow-up. Study of abrasion arthroplasty plus arthroscopic debridement and arthroscopic debridement alone. Arthroscopy Vol. 5 N91, 1989. Rayen press.
  10. Burks R: arthroscopy and degenerative arthritis of the knee: A review of the literature. Arthroscopy Vol. 6 N91 Rayen Press.
  11. Johnson LL: Arthroscopy surgery. Principles and practice. St. Lois CV Mosby,

 


(*) Para optar a Miembro Titular.

M. y Omar 352. S. Isidro.Sanatorio San Luis. S. I.

ARTROSCOPIA | VOL. 2, Nº 5 : 322-324 | 1995

TRABAJO DE ACTUALIZACIÓN 

Sinovioma de rodilla simulando un cuerpo libre intraarticula

Dres. Santander ,Jorge; Iraporda, H; Bibiloni, A 

INTRODUCCION

Desde la definición de Jaffe, Lichtenstein y Sutro en 1941 que agruparon un número de patologías articulares, de vainas sinoviales y bolsas serosas bajo el nombre de sinovitis vellonodular pigmentaria, ha habido distintas presentaciones sobre esta patología. En general con esta denominación se agrupan formaciones difusas o localizadas originadas en el tejido sinovial con un patrón histológico que se caracteriza por presentar un estroma fibroso, depósitos de pigmentos, infiltrado histiocitario y células gigantes

Caso clínico

Paciente D. L., sexo masculino, de 46 años de edad. Buen estado general.

Consulta por bloqueos y tumefacción de rodilla de aparición espontánea, y 2 meses de evolución. Semiológicamente la rodilla se encontraba tumefacta, estable, con hidrartrosis y dolorimiento generalizado.

Se palpaba en ventana medial una tumoración móvil, indolora, de 2 por 3 cm, que a pesar de no estar adherida a planos profundos no modificaba su localización intraarticular.

Los estudios radiográficos simples de rodilla y los análisis de laboratorio fueron normales,

Con diagnóstico de cuerpo libre intraarticular se indicó artroscopía de rodilla, la que se realizó el 10/10/94.

El hallazgo fue una tumoración de color blanco amarillento, con infiltrado hemorrágico, localizada entre el cóndilo medial del fémur y la cápsula articular, vinculada a la zona parameniscal medial en su tercio anterior por un delgado pedículo.

Se procedió a la resección artroscópica, presentando el paciente una buena evolución, con un seguimiento de 12 meses con desaparición de los síntomas dolorosos y mecánicos,

 

02_05_08_Fig1

 

Anatomía Patológica

Formación de 2 cm de diámetro color blanco amarillento. Fragmentos de tejido fibroso con cantidad variable de fibras colágenas y fibroblastos, destacándose además algunos histiocitos con pigmento hemosiderínico, células gigantes multinucleadas e infiltrado inflamatorio crónico.

Diagnóstico: Sinovitis Vellonodular Pigmentaria.

DISCUSION

A pesar de los distintos estudios e investigaciones realizadas, incluyendo los esfuerzos por reproducir en el laboratorio la enfermedad, no se ha logrado llegar a una conclusión definitiva en cuanto a la etiología.

Hay tres teorías principales con respecto al origen de esta patología:

Neoplásica: Desde Wright quien mencionó que la sinovitos vellonodular es en realidad un sinovioma benigno, incluso con potencial de malignización.

Inflamatoria: Quizás originada como reacción a los pigmentos ferrosos, incluso hasta demostrada en laboratorio al inyectar hierro en articulaciones; sin embargo Rao y Vigorita (5) insisten en que en los hallazgos anatomopatológicos la relativa falta de hierro en el centro de lag masas proliferantes descarta esta teoría.

Metabólica:Vinculada a un trastorno del metabolismo lipídico, apoyada por el hecho de haberse encontrado en estudios bioquímicos y ultraestructurales marcado incremento de la concentración de lípidos y colesterol en los histiocitos.

 

02_05_08_Fig3

 

En definitiva, podría decirse que autores con experiencia coinciden en que se trata de un proceso proliferativo benigno, con potencial de recurrencia local y de causa desconocida.

En cuanto a la aparente discrepancia entre llamar a la tumoración sinovioma benigno y el informe de Anatomía Patológica que diagnostica sinovitis vellonodular pigmentaria, autores con gran experiencia como Schajowicz (6) afirman que el sinovioma es la manifestación localizada o nodular de la sinovitis vellonodular pigmentaria con igual patrón histológico.

Con respecto al tratamiento las prsentaciones de Woods (7), Flandry (2), López Vazquez (4) y Dandy (1) coinciden en que la resección del tumor en forma artroscópica es suficiente.

También Schajowicz aconseja la resección aislada del tumor.

 

02_05_08_Fig3

CONCLUSION

Estos procesos tumorales intraarticulares localizados, que pueden recibir distintas denominaciones, como sinovioma benigno, sinovitis vellonodular pigmentaria localizada, y que obedecen a un patrón histológico similar, pueden ser tratados en forma artroscópica con resección local y excelente pronóstico.

Es una entidad que debe ser tenida en cuenta como diagnóstico diferencial en un trastorno mecánico de la rodilla, para Dandy (1) 1 por cada 250 lesiones meniscales.

El hecho de encontrar una masa palpable en la articulación, que no modifica su localización articular en los distintos exámenes, con el resto de los estudios normales, debe hacer sospechar al cirujano de esta patología.

BIBLIOGRAFIA

  1. Dandy DJ, Rap NS: Benign Synovioma Causing Internal Derangment of Knee. J. B. J. S 72B N 4 July 1990, 641
  2. Flandry FC, Jacobson KB, Andrews JR: Localized Pigmented Villonodular Synovitis of the knee Mimicking Meniscal Injury. Arthroscopy 1986, 2: 217-21.
  3. Granowitz SP, Mankin HJ: Localized Pigmented Villonodular Synovitis of the knee : Report of Five Cases. J. B. J. S 49 A 1967: 122 - 8.
  4. López Vazquez E, López Peris JL, Viladonat E, Martínez García JB, Brum Promer A; Localized Pigmented Villonodular Synovitis of the knee: Diagnosis andResection.
    Arthroscopy 1988, 4: 121 - 3.
  5. Rao AS, Vigorita VJ: Pigmented Villonodular Synovitis (Giant Cells Tumor of Tendon Sheats and Synovial Membrane) A Review Eigthty One Cases. J. B. J. S. 1984; 66 - A: 76 - 94.
  6. Schajowicz F: Tumores y Lesiones seudotumorales de Huesos y Articulaciones. Ed. Panamericana Buenos Aires. 523 - 5.
  7. Woods C (jr), Alade CO, Anderson V, Ashby ME: Pigmented Villonodular Synovitis Presenting as a Loose Body: A Case Report. Clin Orthop, 1977; 129 : 230 - 1.

(*) Olavarría. Pcia de Bs. As.

ARTROSCOPIA | VOL. 2, Nº 5 : 325-329 | 1995

TRABAJO DE ACTUALIZACIÓN 

Sinovitis nodular localizada Sinovitis vellosa nodular pigmentada  

Dr. Eduardo Santini Araujo , Dra. Liliana Olvi, Dr. Rómulo Luis Cabrini 

Sinonimia: Tumor de Células Gigantes, Sinovioma Benigno, Sinovioma Benigno Gigantocelular Xantomatoso, Xantoma, Granuloma Histiocitario Xantomatoso, Fibroxantoma, Fibrohistiocitoma. Las numerosas denominaciones con las que ha sido referida esta lesión revelan las distintas interpretaciones con respecto a su origen. Descripta por primera vez por Chassaignac en 1852, fue Jaife y col. (1941) los que realizaron el aporte más significativo en cuanto a la compresión de esta lesión y otras lesiones gigantocelulares de la sinovial de las articulaciones, vainas tendinosas y burdas. Estos últimos autores consideraron a todas estas distintas localizaciones como una unidad anatómica y ubicaron a la Sinovitis Nodular Localizada y a la Sinovitis Vellosa Nodular Pigmentada como patologías pertenecientes a una familia común. "Hasta el presente, no ha sido mejorado este elegante concepto unificador" (Enzinger - Weiss, 1994). Es desaconsejable el término Sinovioma Benigno, que se presenta a confusión con el Sarcoma Sinovial.

 

 

02_05_09_Tabla1

 

En cuanto a la biología de la lesión, diversos autores han apoyado la hipótesis de considerar esta patología como un proceso reactivo (Jaffe 1941, Schajowicz 1981), mientras que otros la han considerado como procesos decididamente tumorales (Enzinger-Weiss 1994).

Desde 1986 a 1995 en el Laboratorio de Patología Ortopédica hemos reunido una serie de 34 casos (TABLA I), con un predominio en el sexo masculino (54%). Con respecto a su incidencia etaria puede ocurrir a cualquier edad, siendo más frecuente en nuestra serie (34% de los casos) en la tercera década. La Sinovitis Nodular Localizada tiene una franca predilección por localizaciones extraarticulares y vainas tendinosas, particularmente de los dedos de la mano (43%), más frecuentemente del lado dorsal, seguido por las localizaciones en pie (32%). Las sinovitis articulares son menos frecuentemente afectadas, siendo en nuestra serie la rodilla la localización preferencial (25%). Los nódulos extraarticulares especialmente en dedos pueden producir erosión por decúbito en el hueso subdyacente, visible radiográficamente (Fig. 2 y 3).

 

02_05_09_Fig2a    02_05_09_Fig2b

Fig. 2: Radiografía frente y perfil en una tenosinovitis nodular localizada donde se ha producido penetración intraósea simulando un tumor maligno

 

02_05_09_Fig3

Fig. 3:Radiografía axial computada observándose en planta del pie derecho una tenosinovitis nodular localizada de gran tamaño que ha producido erosión por decúbito de las corticales subyacentes.

 

El síntoma más común es tumefacción y nódulo palpable, en las localizaciones extraarticulares (Fig. 1). En las localizaciones articulares (Fig. 4) es frecuente el bloqueo articular, acompañado de derrame, en forma similar a la ruptura meniscal.

 

02_05_09_Fig4

Fig. 4:Resonancia Nuclear Magnética observándose una Sinovitis nodular localizada intraarticular posterior de la rodilla.

 

Macroscópicamente son masas lobuladas (Fig. 5) de un tamaño que oscila entre medio y cuatro centímetros. Las lesiones de mayor tamaño se encuentran en la articulación de la rodilla. En su superficie externa y su superficie de corte presentan un característico color gris blanquecino con áreas color ocre y amarillentas, dependiendo de la cantidad de lípidos y hemosiderina fagocitados.

 

02_05_09_Fig1

Fig 1:Radiografía de frente en una tenosinovitis nodular localizada sin observarse alteración ósea.

 

02_05_09_Fig5

Fig. 5:Fotografía macroscopica de una masa nodular firme., lobulada de la articulación de la rodilla. Su superficie contiene áreas blanquecinas alternando con otras amarillas y ocre.

 

Microscópicamente el nódulo es indistinguible de los nódulos de la Sinovitis Vellosa Nodular Pigmentada. Las lesiones están parcialmente rodeadas por una cápsula fibrosa colageneizada. La proliferación frecuentemente puede permear esta cápsula y observarse nódulos aislados por fuera de la misma. El aspecto histológico depende de la proporción de células mononucleadas, células gigantes multinucleadas, células xantomizadas, fagocitosis de pigmento hemosiderínico y grados variables de colagenización. La mayoría de las lesiones están constituídas por conglomerados de células mononucleares de forma poligonal y aspecto histiocitoide, entremezclados con zonas menos celulares colageneizadas donde las células adoptan un aspecto fusiforme (Fig. 7). Es posible observar células gigantes multinucleadas formadas por la fusión de células mononucleadas, con una cantidad variable de núcleos. Las células xantomatosas, junto con la fagocitosis de hemosiderina, de figuras mitóticas. Pueden verse septos fibrosos hialinizados (Fig. 6) que en lesiones antiguas forman densas bandas que ocasionalmente han sido confundidas con trabéculas osteoides. En algunos casos, especialmente en lesiones intraarticulares de rodilla, en donde el nódulo ha sido bloqueado y comprimido entre las superficies articulares, se puede observar grandes áreas de necrosis.

Como tratamiento la excisión en las lesiones extraarticulares es habitualmente curativa, siendo más difícil en aquellas localizadas en relación a una vaina tendinosa. En esta última localización existió recidiva en aproximadamente 10% de nuestros casos.

No hemos observado transformación maligna en recidivas, como tampoco metástasis. En caso de erosión de la cortical subyacente con penetración intraósea, está indicado el prolijo curetaje del hueso comprometido.

 

02_05_09_Fig7

Fig. 7:Microfotografía a gran magnificación de una Sinovitis nodular localizada obsrvándose elementos mononucleados de aspectos histiocitoides y células gigantes multinucleadas. (H - E x 400).

 

Fig. 6: Microfotografía en la que se observa células mononucleadas de aspecto poligonal y una célula mononucleadas de aspecto poligonal y una célula gigante multinucleada separada por septos hialinos. (H-E x 400).

02_05_09_Fig6

SINOVITIS VELLOSA NODULAR PIGMENTADA Menos frecuente que la forma localizada, comprendió en nuestra serie un total de 23 lesiones (TABLA II), con un notorio predominio en el sexo masculino (65% de los casos). La segunda (43%) y tercera (38%) décadas fueron las de mayor incidencia. La articulación más frecuentemente comprometida fue la rodilla (69%), seguida por el tobillo (18%), la cadera (9%) y el pie (4%). Están descriptos casos extraarticulares en bursas, más frecuentemente poplíteas (1 caso en nuestra serie).

 

02_05_09_Tabla2

 

Los principales síntomas son dolor, tumefacción, limitación y bloqueo intermitente de la articulación. 

Muchas veces se acompaña de hemartrosis. Estos signos y síntomas son lentamente progresivos.

Las lesiones solamente pueden observarse en la radiografía cuando producen erosiones y penetraciones en uno o ambos extremos articulares, dando la imagen de áreas pseudoquísticas (Fig. 9 a y b). la Resonancia Nuclear Magnética identifica con mayor precisión la proliferación.

 

02_05_09_Fig9b

Fig. 9 (b):Tomografía Axial Computada de la misma paciente.

 

02_05_09_Fig9a

Fig. 9 (a):Radiografía de cadera afectada por una sinovitis vellosa nodular pigmentada. Las lesiones osteolíticas multiloculadas en ambos extremos articulares muestran la penetración intraósea de la lesión en cuello femoral y acetábulo.

 

Macroscópicamente (Fig. 8) la sinovial muestra extensas áreas de color ocre con típico aspecto velloso, alternado con áreas del mismo color pero lisas y nódulos lobulados de similar aspecto al de las formas solitarias.

Microscópicamente la forma nodular es similar a las lesiones de la Sinovitis Nodular Localizada, observándose las vellocidades cubiertas por un sinoviotelio hiperplásico o hipertrófico con fagocitosis de hemosiderina. A nivel subsinoviotelial existen numerosas células mononucleadas de aspecto monocitoide, fagocitosis de lípidos y hemosiderina junto a un número variable de células gigantes multinucleadas y elementos linfoplasmacitarios (Fig. 10 y 11).

 

02_05_09_Fig8

Fig. 8:Fotografía de una Sinovitis Velloa Pigmentada de la articulación de la rodilla. Se observa el característico aspecto vellosos de color parduzco junto a numerosos nódulos de diferente tamaño de color blanquecino con áreas amarillentas y amarronadas.

 

La causa de la Sinovitis Vellosa Nodular Pigmentada, al igual que la Sinovitis Nodular Localizada, es desconocida. Algunos autores las han considerado como neoplásias y recientes estudios citogenéticos, en un caso, indicaron una anormalidad clonal (Trisomía 7), (Ray, 1991). La mayoría de los patólogos las interpretan como proliferaciones reactivas. Como en prácticamente la mayoría de las enfermedades de causa incierta, se ha sugerido también una patogénesis autoinmune(Bhawan, 1980). Las hemorragias post-traumáticas han sido postuladas como una causa posible. Roy y Ghadially (1969) causaron hemartrosis crónicas experimentalmente por inyección de sangre fresca dentro de las articulaciones de perros y conejos, produciendo cambios que recuerdan la Sinovitis Vellosa Nodular Pigmentada.

El tratamiento preconizado consiste en la excisión completa de la lesión que a veces es difícil o imposible de realizar.

La transformación maligna parece ser excepcional.

 

02_05_09_Fig10

Fig. 10:Microfotografía que muestra a gran magnificación una vellosidad revestida por sinoviotelio hipertrófico observándose en el subsinoviotelio elementos gigantocelulares multinucleados (H - E x 400).

 

02_05_09_Fig11

Fig. 11:Microfotografía a gran magnificación de uno de los nódulos en el que se observa elementos mononucleados, células xantomatizadas y células gigantes multinucleadas (H - E x 400)

 

BIBLIOGRAFIA

  1. Bhawan J, joris, Cohen N, Majno C, (1980). Microcirculatory change in posttraumatic pigmented villonodular sybovitis. Arch. Pathol. Lab. Med. 104 : 328-32.
  2. Chassaignac CME (1852) Cancer de la gain des tendons. Gaz. Hosp. Civ. Milit. 47: 185.
  3. Enzinger FM, Wiss SW (1994). Soft tissue tumors. Mosby, St. Louis.
  4. Jaffe HL. Llchtenstein L, Sutro CJ (1941). Pigmented villonodular synovitis, bursitis and tenos and tenosynovitis: a discussion of synovial and bursal equivalents of the tenosynovialcommonly denoted as xanthoma, xanthogranuloma, giant cell tumor, or myeloplaxoma of the tendon sheath, some consideration of the tendon sheath itfself. Arch. Pathol. 31 : 731.
  5. Ray RA, Morton CC, Lipinski KK, Corson JM, Fletcher JA (1991). Citogenetic evidence of clonality in a case pf pigmented villonodular synovitis. Cancer, 67: 121 5.
  6. Roy S, Ghdially FN (1969). Synovial membrane in experimentally produce chronic haemartrosis. Am Rheum. Dis. 28: 402: 402 - 14.
  7. Shajowicz F, (1981). Tumors and tumorlike lesiones of bone and Joint. Springerer - Verlag, Heidelber

 


(**) Laboratorio de Patología Ortopédica (Larrea 1231, 2" 5), 1117. Bs. As, Cap. Fed.

(***)   Departamento de Radilogía. Comisión

Nacional de Energía Atómica. Patólogo Consultor

 

ARTROSCOPIA | VOL. 2, Nº 5 : 330-332 | 1995

TRABAJO DE ACTUALIZACIÓN 

Videoartroscopía de la rodilla Valor diagnóstico y terapéutico

Dr. Roberto Perez Barquet 

RESUMEN: En este trabajo presentamos la experiencia sobre 80 casos intervenidos quirúrgicamente con técnica videoartrocópica exclusivamente, en el lapso comprendido entre los años 1994 - 1995.

Efectuamos una evaluación clínica de todos los pacientes, registrando los signos y síntomas predominantes. Nos valimos del examen clínico y radiográfico únicamente, indicando el procedimiento artroscópico en los siguientes casos: Síndrome meniscal, inestabilidad anteroposterior, patología fémoro patelar, enfermedad del cartílago y la sinovial. Hacemos una evaluación diagnóstica, comparando los hallazgos operatorios y el diagnóstico presuntivo. No es la intención de esta presentación evaluar los resultados obtenidos con la técnica, convencidos que el diagnóstico clínico y luego artroscópico es el primer escalón que debe enfrentar el que emprende este método quirúrgico.

INTRODUCCION

Desde la introducción de la artroscopía en la traumatología a través de Kenji Takagi en el ario 1918, se han sucedido muchísimos avances primero en el diagnóstico y luego en el tratamiento de la patología intraarticular de la rodilla.

Indudablemente la popularidad del método se incrementó con la incorporación del video y los instrumentos de precisión. sin embargo debió demostrar a través del tiempo que era superior al procedimiento clásico a cielo abierto y dejar de ser la cerradura para ser una ventana por donde mirar el interior de la articulación.

Nos llamó la atención los exámenes artroscópicos normales en rodillas supuestamente enfermas, o encontrar una lesión NO diagnosticada previamente con el examen clínico.

MATERIAL Y METODOS

Analizaremos una población de 80 pacientes, de los cuales 8 fueron mujeres y 72 varones, con un promedio de edad de 33 años para un rango de 14 a 73. En cuanto a la rodilla afectada hubo muy poca diferencia: del lado derecho 40 casos, del izquierdo 39 y de las dos rodillas 1 caso.

El síntoma principal fue el dolor y estuvo presente en el 100% de los casos, localizándose en la interlínea externa en un 28, 3%, interna 62,3% y en ambas interlíneas en un 9,4% de los pacientes.

En frecuencia sigue el bloqueo articular presente en el 57,5%, la tumefacción articular en un 42,5%, el crujido 28,3% limitación de flexión 26,7%, extensión 22,5% e inestabilidad anteroposterior en un 11,3%.

En cuanto a la valoración del cuadriceps podemos decir que consideramos bueno el 35% de los casos, regular, el 51,3% y malo el 13, 8%.

Con respecto al eje frontal del miembro fue normal considerando sexo y edad, en 68% pacientes, desviado al valgo en 9 y al varo 3.

Del 100% de los pacientes operados el 91% no tenía antecedentes relacionados a la patología actual, 2 pacientes presentaban un cuadro de artritis séptica y 6 fueron menisectomizados previamente. Como tratamiento previo la mayoría fueron tratados por un tiempo variable con antiinflamatorios (90%) y el resto con infiltraciones y algún tipo de inmovilización.

El procedimiento artroscópico se realiza en sala de operaciones, utilizando anestesia general o regional en todos los pacientes, excepto en 2 que se realizó anestesia local, siempre utilizamos manguito hemostático en la raíz del miembro.

El instrumental artroscópico empleado fue óptica de 30 grados y 4 mm de diámetro, elementos de corte y agarre comunes y el sistema de video. Las vías de acceso utilizadas fueron la anterolateral y anteromedial.

RESULTADOS

En primer lugar los exámenes evidenciaron patología articular en el 83,3% de los casos y fueron negativos en un 16.2%. En cuanto a las lesiones de los meniscos, el interno participó en 63%, el externo en un 27.8% y las lesiones fueron bilateral en el 9.2% de los pacientes.

Se diagnosticó condromalacia en 19 casos agrupándolas en 1-2-3 y 4 grados; como lesión sinovial de importancia mencionamos un caso diagnosticado como condromatosis sinovial grado 3-4 y otro que resultó un sinoviosarcoma indiferenciado. Las otras correspondieron a lesiones inflamatorias (6 casos). Se encontró en 7 pacientes lesión rotuliana. Mencionamos resumidamente el tratamiento realizado en los distintos casos para tener una visión global del tema, en las lesiones meniscales se realizaron resecciones totales, subtotales y regularizaciones, prevaleciendo el criterio conservador del tejido meniscal, el afeitdo de la sinovial y el cartílago y el debridamiento del muñón del Ligamento Cruzado Anterior (L.C.A.).

Destacamos que en sólo 4 pacientes efectuamos la reparación artroscópica del L. C. A..

CONCLUSIONES

  1. Del total de pacientes que fueron intervenidos con diagnóstico positivo, el 83 % presentó alguna patología.
  2. El 16,3% de los exámenes fueron normales.
  3. De los 67 casos que evidenciaron patología, en 20 de ellos fue erróneo el diagnóstico semiológico.
  4. La localización del dolor como síntoma aislado, no siempre reflejó la ubicación de la lesión meniscal, sobre todo, el dolor en la interlínea externa del cual registramos un 10,3% depositivos: Cuando el dolor fue bilateral no hubo diferencia significativa, 0,7%.
  5. Clínicamente podríamos decir que las lesiones que mayor bloqueo de la articulación produjeron, fueron las roturas en asa de balde y las degenerativas que en total sumaron un 65%.
  6. La lesión que mayor problema ocasiona, me refiero clínicamente, es la rotura aguda del L. C. A., tanto parcial como total, teniendo en cuenta lo siguiente: que presentaron inestabilidad anteroposterior 9 casos, 3 tenían lesión confirmada por R. N. M., y encontramos la lesión en 12 pacientes de los cuales en 4 se indicó la reparación artroscópica del ligamento previamente. En los 3 restantes el hallazgo fue casual.
  7. La rotura parcial del L. C. A. aguda o crónica nunca fue diagnosticada clínicamente, aclarando que en ningún caso se efectuó examen bajo anestesia.
  8. Encontrarnos relación entre el signo o síntoma (crujido articular) 26% y los hallazgos de lesiones condromalácicas 23,8% en sus distintos grado.
  9. De 7 pacientes con lesiones rotulianas en sus distintos tipos, sólo uno fue diagnosticado previamente como Sind. de Hiperpresión Externa (S. H. P. E).
  10. Por último podemos decir que la valoración del cuádriceps en comparación con el lado sano, y teniendo en cuenta si es derecha o izquierda, nos indica altas probabilidades de lesión, comparando que el 83,8% de los exámenes patológicos sumaban entre cuadriceps regular y malo un 65,1%.

Sin duda que esto puede decepcionar al clínico que indica una artroscopía en una rodilla dolorosa, pero los casos presentados fueron diagnosticados clínicamente con las maniobras clásicas y ayudado por una simple Rx. Evidentemente las estructuras intra y extra articulares que se lesionan son muchas y no siempre Meniscales. De todos modos fueron consultadas otras series sobre este tema y la nuestra es común a muchas de ellas sin que esto signifique un consuelo. Pero es aquí donde adquiere valor la cirugía artroscópica, que es una técnica mínimamente invasiva, con muy poca morbilidad, riesgo mínimo de infección y rápida recuperación. Ese valor es la posibilidad de una visión completa y directa de la articulación haciendo diagnóstico Intraoperatorio lo cual en la mayoría de los casos brindando una solución definitiva.

De ninguna manera restamos importancia al interrogatorio, al examen físico, ni a los exámenes complementarios; al contrario, creemos como todos que de los dos primeros dependen nuestros aciertos. Lo ideal es encontrar la lesión sospechada como así  también lo ideal es ver la lesión presente, lo que demanda una técnica depurada.

BIBLIOGRAFIA

  1. Insall J: Cirugía de la Rodilla. Tomo 1, 1994.
  2. Scott N: La rodilla, Lesiones del Ligamento y Mecanismo Extensor, 1992.
  3. Muscolo D: Lesiones Traumáticas de la rodilla.Artroscopía y Resonancia Magnética. Revista Argentina De Artroscopía Vol 1 N°1, 1994.
  4. Arnoczky S: Lesiones del Cartílago Articular. Revista Argentina de Artroscopía, Vol 1 N° 1 1994
  5. Roig E: Lesiones del menisco externo de la rodilla. Tratamiento Artroscópico. Revista de la A. A. 0.y T., Año 58 N9 2, 1993.

 


 (*) Cnel. Davila 375. San Salvador de jujuy. CP 4600 Tel: 0882 - 35721

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