ARTROSCOPIA | VOL. 13, Nº 1 : 22-28 | 2006

Ruptura simultánea del Ligamento Cruzado Anterior y del Tendón Rotuliano

Dr. Matías Costa-Paz, Dr. D. Luis Muscolo, Dr. Arturo Makino, Dr. Miguel Ayerza, Dr. Mauricio Svriz


RESUMEN:
Presentamos 5 casos de ruptura simultánea del tendón rotuliano (TR) y del ligamento cruzado anterior (LCA) y discutimos el diagnóstico y tratamiento de esta asociación poco frecuente. Las historias clínicas de los 5 pacientes tratados entre 1997 y 2005 fueron evaluadas. Tres de ellos fueron inicialmente diagnosticados en forma errónea. Cuatro pacientes fueron tratados con reconstrucción del LCA y con reparación del tendón rotuliano. Los tres pacientes que tenían seguimiento mayor a 2 años presentaron rodillas estables y el puntaje promedio según la evaluación de Lysholm fue 95. En lesiones de rodilla agudas con una importante inestabilidad anteroposterior y un gran hematoma, se debería considerar la ocurrencia de esta lesión compleja. Una evaluación clínica cuidadosa debe ser correlacionada con imágenes de resonancia magnética para que el cirujano ortopédico tenga la información adecuada para planificar los tiempos del tratamiento quirúrgico.

Palabras Clave: Ligamento cruzado anterior, tendón rotuliano, resonancia magnética.

ABSTRACT:
We present five cases with simultaneous rupture of the patellar tendon and anterior cruciate ligament and discuss the diagnosis and treatment of this unique problem.
The medical records of five patients with this rare combination treated between 1997 and 2005 were reviewed retrospectively. In 3 of these 5 cases the initial diagnosis was misdiagnosed. Four patients were treated with an anterior cruciate ligament reconstruction and repair of the patellar tendon. Three patients with follow-up more than 2 years were evaluated. The mean length follow-up was 3 years. Clinical evaluation was performed as per IKDC criteria and Lysholm knee score. At follow-up the three patients with follow-up more than 2 years had stable knees and the average Lysholm score was 95.
In acute knee injuries with gross anteroposterior instability and huge hematoma, the occurrence of this complex lesion should be considered. A careful clinical evaluation may be correlated with magnetic resonance imaging findings to provide the orthopedic surgeon with the appropriate information for planning of surgical treatment and timing.


 

INTRODUCCIÓN
La ruptura simultánea aguda del tendón rotuliano (TR) y el ligamento cruzado anterior (LCA) es una lesión poco frecuente. Existen 8 casos reportados en la literatura relacionados a esta combinación infrecuente y, en 5 de ellos, la lesión del TR o LCA fue mal diagnosticada en la evaluación inicial (1,7,9).

Presentamos 5 casos de pacientes con ruptura simultánea aguda del TR y LCA y consideramos el diagnóstico y tratamiento de esta asociación infrecuente.

CASO 1
Un hombre de 31 años se lesiona su rodilla izquierda durante un accidente de motocicleta. En el examen físico, el paciente no podía extender su rodilla contra gravedad. Presentaba una rodilla con hemartrosis, con un Lachman positivo y un pivot-shift positivo grado 3. Se notó una migración proximal de la rótula en forma clínica y radiográfica. Luego de la evaluación clínica, se diagnosticó una ruptura completa del LCA y TR.

La resonancia magnética (RM) mostró una ruptura completa de la porción central del TR y una ruptura aguda del LCA. Además, se encontró una ruptura del ligamento lateral interno (LLI). Se realizó el tratamiento quirúrgico en dos etapas. Primero, el TR y LLI fueron reparados y el paciente utilizó una férula con movimiento limitado por 5 semanas. Luego de ello, la segunda etapa del procedimiento incluyó una reconstrucción del LCA con un injerto de TR contralateral.

Cuatro años luego de la cirugía, el paciente presentaba un excelente rango de movilidad y función de la rodilla, retornando a su nivel de actividad anterior a la cirugía. Los resultados de las evaluaciones de Lachman y pivot-shift fueron casi normales conforme al Comité Internacional de Documentación de Rodilla (IKDC). Presentaba un puntaje de acuerdo a la evaluación de Lysholm de 100 puntos y una evaluación final de IKDC casi normal. Las radiografías mostraban una altura rotuliana normal y la RM reveló un TR reparado y un injerto de LCA homogéneo reconstruido.

CASO 2
Un jugador de fútbol recreacional de 31 años se lesiona su rodilla derecha durante un partido. Al impactar la pelota, se torció su rodilla y cayó escuchando un ruido y, subsiguientemente, no pudo caminar. Fue trasladado a otro hospital, en donde se diagnosticaron clínicamente la ruptura del LCA y LLI. El paciente fue derivado a nuestro servicio 20 días luego de la lesión. El examen clínico mostró una evaluación de Lachman positiva y una maniobra de bostezo interno positiva grado 3. No se pudo evaluar correctamente el aparato extensor debido al temor y dolor del paciente.

Se realizó una resonancia magnética que confirmó las rupturas del LCA y LLI y mostró una lesión del TR. La lesión del TR se encontraba dentro de la sustancia, entonces había un tenue afinamiento con aumento de señal en las fibras distales del tendón y una configuración apenas curva. Se repararon el TR y LLI. El LCA fue reconstruido utilizando el tendón cuadricipital en la misma cirugía.

Durante las primeras cuatro semanas luego de la cirugía, se le permitió al paciente flexo-extensión inmediata pasiva hasta 45 grados con una férula. Luego se comenzó con el fortalecimiento del cuádriceps y el jugador retornó a la competencia plena en 8 meses luego de la cirugía. Durante el seguimiento, tres años luego de la cirugía, no presentaba sensación de inestabilidad y total movilidad.

Los resultados de la evaluación de Lachman y pivot-shift fueron normales según el IKDC. Presentaba un puntaje de acuerdo a la evaluación de Lysholm de 96 puntos y un puntaje final casi normal según el IKDC.

CASO 3
Un hombre de 50 años se lesiona su rodilla izquierda en un accidente con la bicicleta. La evaluación inicial de la rodilla hinchada revelaba una inestabilidad anteroposterior importante con migración proximal de la rótula, y el paciente no podía estirar la pierna. Las radiografías mostraban la rótula alta. La resonancia magnética confirmó la ruptura completa del tendón rotuliano y una ruptura del LCA y del menisco lateral que no fueron evaluadas clínicamente. Se realizó una reparación primaria del TR simultáneamente con una meniscectomía lateral y reconstrucción del LCA con tendones isquiotibiales.

Luego de la cirugía se inmovilizó la rodilla del paciente en extensión con una férula durante cuatro semanas. Luego de ese periodo se intensificó la rehabilitación. Durante el seguimiento, 2 años luego de la cirugía, el paciente presentaba movilidad y fuerza muscular del cuádriceps excelente. El paciente presentaba una evaluación de pivot-shift negativa pero tenía una sensación parcial de inestabilidad. Presentaba una evaluación de Lysholm de 88 puntos y un puntaje final casi normal de acuerdo con el IKDC, conforme a su evaluación subjetiva.

CASO 4
Un joven de 23 años se lesiona jugando al fútbol de su rodilla derecha. Con gran impotencia funcional inicial es trasladado a un centro asistencial donde le diagnostican una lesión severa de ligamentos y le colocan un yeso. El paciente posteriormente es derivado a nuestro consultorio. Se le realiza una resonancia magnética de la rodilla donde muestra una lesión parcial del tendón rotuliano más una ruptura total del LCA.

Se indica cirugía que fue realizada 4 meses luego de la lesión. Al momento de la operación, el paciente tenía movilidad completa con buena fuerza de flexo-extensión de la rodilla. Se realizó reconstrucción artroscópica del LCA con isquiotibiales y el tendón rotuliano había cicatrizado. El paciente lleva menos de 12 meses de seguimiento.

CASO 5
Un instructor de esquí de 47 años presenta un esguince de rodilla izquierda al trabarse el esquí en la nieve y con un giro de rodilla brusco. Es trasladado al hospital inmovilizado con una valva posterior. Se lo examina presentando gran inestabilidad, hematoma e imposibilidad de extender la rodilla (Fig. 1). Las radiografías mostraban rótula alta (Fig. 2).

Con el diagnóstico de lesión del LCA, TR, LLI y síndrome meniscal interno, se le realizó una resonancia magnética la cual confirmó el diagnóstico (Figuras 3 y 4). Se realizó una reparación primaria del TR más reconstrucción artroscópica del LCA con injerto de TR alogénico más meniscectomía parcial artroscópica (Fig. 5).

El paciente lleva menos de 12 meses de seguimiento.

 Figura 1

Figura 1. Foto clínica de la rodilla del paciente donde se visualiza el hematoma anteromedial en el momento de la consulta inicial.

Figura 2 S

Figura 2. Radiografía de perfil de rodilla donde se visualiza la migración proximal de la rótula.

 
 Figura 3
Figura 3. Resonancia Magnética corte sagital que muestra la ruptura completa del tendón rotuliano y del LCA.
 
Figura 4
Figura 4. Resonancia Magnética corte coronal que muestra el edema del compartimento interno por la ruptura del LLI.
 
Figura 5
Figura 5. Foto intra-quirúrgica de la lesión completa del tendón rotu liano. 

DISCUSIÓN

La ruptura simultánea del LCA y TR es muy difícil de diagnosticar en la evaluación inicial de una lesión de la rodilla, ya que la ruptura del TR generalmente se puede pasar por alto. Se han reportado previamente rupturas del TR omitidas, aisladas o combinadas (3,10).

Existen 8 casos publicados de esta combinación de lesiones, que incluyen 3 rupturas del TR y 2 lesiones del LCA que inicialmente se diagnosticaron de forma errónea. En 1991, Rae y Davis (9) publicaron un caso que describía la misma combinación de lesiones en donde la ruptura del TR no fue diagnosticada inicialmente. En una serie de 6 casos reportados por Lavakos y col. (7), algunas partes del diagnóstico fueron omitidas inicialmente en 4 pacientes. Nosotros hemos publicado nuestros primeros tres pacientes en la revista Arthroscopy en los cuales 2 de ellos fueron inicialmente diagnosticados en forma errónea (5).

El no evaluar la función del aparato extensor luego de una lesión del LCA o no evaluar la integridad del LCA cuando el TR se encuentra evidentemente lesionado, lleva a un diagnóstico inicial incompleto. Nuestros 5 pacientes presentaron inestabilidad anteroposterior importante con hemartrosis, dolor y contractura en flexión, dificultando el examen físico. Por lo tanto, se realizó una resonancia magnética en todos los casos. En el caso 1, la resonancia magnética confirmó el diagnóstico inicial. En el caso 2, aunque las resonancias magnéticas no fueran definitivas, fue una herramienta útil para sospechar la ruptura del TR. En el caso 3, la ruptura del TR fue evidente en el examen físico y la resonancia magnética mostró una ruptura del LCA. En el caso 4, el paciente fue derivado tardíamente a nuestro consultorio. El TR había cicatrizado y retrospectivamente se hizo el diagnóstico de la lesión simultánea. En el caso 5, la RM confirmó el diagnóstico de ambas patologías. Aunque la resonancia magnética puede evaluar ambas patologías, se pueden malinterpretar las imágenes. Cuando ocurre una lesión del LCA, la tibia se desplaza hacia delante creando una pérdida de tensión del TR. Esta imagen apenas curva del TR podría ser considerada una señal secundaria de la lesión del LCA en lugar de una señal primaria de una ruptura del TR (5).

Con respecto al tratamiento de esta lesión, debido a la poca literatura, no existe un protocolo definido. Se describió que el diagnóstico temprano y la sutura del TR brindan los mejores resultados en estos casos (6,11). Consideramos conveniente realizar la reconstrucción del LCA en la misma cirugía, teniendo en cuenta la disponibilidad del injerto, el estado de los tejidos blandos, el nivel de actividad del paciente y la experiencia del cirujano.

En 3 de los 5 casos, los tendones semitendinosos e isquiotibiales también se encontraban comprometidos. En este caso, el cirujano debe estar preparado para tratar con los diferentes injertos y tipos de reconstrucción. En los 5 casos, utilizamos diferentes técnicas para reparar la ruptura del LCA: en el caso 1, utilizamos el tercio central contralateral del TR; en el caso 2, el tendón cuadricipital; en los casos 3 y 4 los tendones isquiotibiales se encontraban disponibles; y en el caso 5 utilizamos un injerto alogénico de tendón rotuliano.

El seguimiento promedio de los 3 casos que tenían más de 2 años de seguimiento fue de 3 años y todos los pacientes presentaban una rodilla estable y un puntaje de Lysholm de 95, similar a los pacientes que presentaron una reconstrucción del LCA aislada, aunque existe una lesión más grave (4).

El diagnóstico de la ruptura del TR es importante ya que el tratamiento quirúrgico de esta lesión es más favorable que en una lesión ignorada tratada con posterioridad (2,8). Por otro lado, si hay un error en el diagnóstico inicial de la ruptura del LCA, el médico no podría estar preparado adecuadamente durante la cirugía para tratar esta lesión compleja en forma satisfactoria. Estos factores también podrían traer implicancias médico-legales.

En conclusión, en lesiones graves de rodilla con inestabilidad anteroposterior importante y gran hematoma, se debe considerar la ocurrencia de esta lesión compleja. Una evaluación clínica cuidadosa podría ser correlacionada con los hallazgos de la resonancia magnética para brindar al cirujano ortopédico la información adecuada para planificar los tiempos del tratamiento quirúrgico.


BIBLIOGRAFÍA

  1. Baker BE: O’Donogue’s triad plus patellar tendon rupture. New York State J Med 80:1436-1437, 1980.
  2. Casey MT, Tietjens BR. Neglected ruptures of the patellar tendon. A case series of four patients. Am J Sports Med 29:457-460, 2001.
  3. Cooper ME, Selesnick FH. Partial rupture of the distal insertion of the patellar tendon. A report of two cases in professional athletes. Am J Sports Med 28:402-406, 2000.
  4. Costa-Paz M, Makino A, Muscolo DL. Reconstruction of the anterior cruciate ligament in male soccer players. Two to nine year follow-up results. J Bone and Joint Surg, Orthopedic Proceedings Vol. II B, 272, 1997.
  5. Costa-Paz M, Muscolo DL, Makino A, Ayerza M. Simultaneous acute rupture of the patellar tendon and the anterior cruciate ligament. Arthroscopy 9:1143, 2005.
  6. Insall JN, Scott WN. Quadriceps and patellar tendon disruptions. In: Insall JN, Scott WN (eds): Surgery of the Knee. New York: Churchill Livingstone, 2001, pp. 1080-1086.
  7. Lavakos Y, Sherman MF, Shelbourne KD, et al. Simultaneous rupture of the anterior cruciate ligament and the patellar tendon. Six case reports. Am J Sports Med 24:498-503, 1996.
  8. Marder RA, Timmerman LA. Primary repair of patellar tendon rupture without augmentation. Am J Sports Med 27:304-307, 1999.
  9. Rae PJ, Davies DRA. Simultaneous rupture of the ligamentum patellae, medial collateral, and anterior cruciate ligaments. A case report. Am J Sports Med 19:529-530, 1991.
  10. Shepard GJ, Christodoulou L, Hegab. Neglected rupture of the patellar tendon. Arch Orthop Trauma Surg 119:241-2, 1999.
  11. Siwek CW, Rao JP. Ruptures of the extensor mechanism of the knee joint. J Bone and Joint Surg 63A:932-937, 1981.