Transplante meniscal: Indicaciones, selección del donante y resultados preliminares

Dr. Luis Muscolo, Dr. Miguel Ayerza, Dr. Arturo Makino, Dr. Matías Costa Paz, Dr. Luis Aponte Tinao


 
RESUMEN

El objetivo de este trabajo es evaluar nuestra experiencia inicial con el trasplante meniscal, analizando sus indicaciones, el método de selección del donante y los resultados preliminares.

Entre mayo de 2002 y agosto de 2003 se realizaron en nuestra institución cinco trasplantes de menisco fresco congelado. La edad promedio fue de 29 años. Se realizaron tres trasplantes de menisco externo y dos de menisco interno. Todos presentaban meniscectomías entre 3 y 24 años (promedio 9 años). Dos pacientes ya tenían reconstrucción del LCA y uno presentaba una secuela de fractura del platillo tibial. El seguimiento promedio fue de 12 meses. Todos los pacientes presentaron reducción significativa del dolor. También mejoraron las evaluaciones funcionales, dependiendo esta variable del grado de lesión del cartílago articular preoperatoria.

Hay evidencia clínica de que los trasplantes meniscales mejoran la función de la rodilla y reducen el dolor cinco años después de la cirugía. Estudios biomecánicos son necesarios para mejorar la selección del injerto y el tamaño adecuado. Los estudios de ciencias básicas sugieren que los trasplantes podrían proteger el cartílago articular y que los resultados son efectivos a corto y mediano plazo. Sin embargo, no hay certeza total de que disminuyan la artrosis a largo plazo.

ABSTRACT

The purpose of this study is to evaluate our initial experience with meniscal transplant, analyzing its indicators, the donor selection method, and preliminary results.

Between May 2002 and August 2003, five frozen fresh meniscal transplants were carried out. Mean age was 29 years old. Three were lateral meniscal transplants and two medial menisci. All presented meniscectomies between 3 to 24 years (average 9 years). Two patients already had ACL reconstruction and one presented a sequela of tibial plateau fracture. The average follow-up was 12 months. All patients reported a significant reduction of pain. They also presented improvement in functional evaluation, depending on the presurgical grade of the articular cartilage lesion. There is clinical evidence that meniscal transplants improve knee function and reduce pain five years after surgery. Biomechanical studies are necessary to improve graft selection and adequate sizing. Basic science studies suggest that transplants may protect articular cartilage and that results are effective in the short and medium term. However, it is not totally certain if they decrease arthrosis in the long term.


INTRODUCCIÓN

Los meniscos presentan un rol clave en la biomecánica de la rodilla, ya que aumentan los puntos de contacto entre las superficies articulares, mejoran la estabilidad de la articulación, distribuyen las cargas, absorben los impactos, lubrican la articulación y aumentan la congruencia articular. Existe clara evidencia en la literatura que en pacientes meniscectomizados se producen cambios degenerativos progresivos del cartílago articular que van acompañados de dolor y limitación funcional (1,2,7,9,11).

Publicaciones recientes refieren que el trasplante meniscal puede ser considerado una alternativa de tratamiento para estos pacientes con meniscectomías previas. Sin embargo, sus indicaciones son controvertidas, la selección del donante es un aspecto conflictivo y sus resultados a corto plazo son variables (3,5,6,8).

El objetivo de este trabajo es evaluar nuestra experiencia inicial con el trasplante meniscal, analizando sus indicaciones, el método de selección del donante y los resultados preliminares.

MATERIAL Y MÉTODO

Entre mayo de 2002 y agosto de 2003 se realizaron en nuestra institución cinco trasplantes de menisco fresco congelado en pacientes de sexo masculino. La edad promedio fue de 29 años (rango 22-42). Todos presentaban dolor en el compartimiento previamente meniscectomizado con más de seis meses de evolución.

La evaluación clínica preoperatoria se realizó con la escala IKDC, Lysholm y la escala analógica visual para determinar el grado de dolor. Todos fueron estudiados con radiografías de frente y perfil monopodálicas, resonancia magnética pre y postoperatoria, y secuencias especiales para cartílago.

Las imágenes de resonancia postoperatoria evaluaron el tipo de señal del menisco trasplantado, la presencia del injerto y su localización.

Indicaciones

Las indicaciones para el trasplante meniscal cadavérico son, en general, guiadas por la experiencia clínica. Varios estudios han descrito malos resultados luego de trasplantes en rodillas muy artrósicas o con mala alineación. Es clave la selección del paciente, para lo cual se requiere una cuidadosa evaluación prequirúrgica. Son necesarias radiografías de frente y perfil en placas 30 x 90 cm para evaluar el eje del miembro inferior en forma comparativa. La resonancia magnética es útil para evaluar el remanente meniscal, los ligamentos y la situación del cartílago articular.

El paciente ideal para el trasplante meniscal es joven, previamente meniscectomizado, con dolor en el compartimiento femorotibial afectado de más de seis meses de evolución y con mínimo desgaste articular. Idealmente debe tener una rodilla estable, buen eje y lesión del cartílago grado II o menor.

Algunos autores recomiendan no indicar esta cirugía en pacientes con lesión mayor al grado III del cartílago articular, aunque este límite puede ser relativo, ya que en lesiones grado IV focalizadas es posible realizar tratamientos combinados con transferencia de cartílago o cultivos celulares. En pacientes con alteración del eje, es clave realizar una osteotomía correctiva de alineación, previa o simultánea al trasplante meniscal. En casos con inestabilidad por lesión del LCA con meniscectomía previa, el trasplante meniscal puede asociarse a la reconstrucción ligamentaria.

Selección del injerto

Un punto clave del procedimiento es la selección del donante más apropiado. Para ello es necesario contar con un banco de tejidos confiable, con numerosos meniscos congelados de buena calidad. De los posibles donantes, el punto más crítico resulta la selección del aloinjerto que tenga mejor congruencia con el receptor. Se utilizan radiografías simples de frente y perfil para comparar el tamaño de las epífisis entre donante y receptor. Aunque este método hace una medición ósea y no meniscal, resulta fácil y reproducible.

La idea de obtener mediciones directas del menisco puede dar mayor precisión en la selección del injerto, pero las resonancias no son útiles para los injertos congelados del banco. Otra forma más representativa es comparar tomografías del tamaño de los platillos tibiales entre donante y receptor, midiendo los diámetros anteroposterior y lateromedial.

 Figura 1

Figura 1: Menisco externo cadavérico congelado con barra ósea previo a su colocación en la rodilla a trasplantar

Para realizar estas prácticas, es necesario contar con un banco de tejidos confiable. El Banco de Huesos y Tejidos del Hospital Italiano de Buenos Aires realizó el primer trasplante óseo en 1948. Desde 1980, la ablación de tejidos se realiza en forma sistemática junto con la dirección del INCUCAI, organismo nacional que rige la ablación de tejidos.

Contraindicaciones

Una contraindicación es la presencia de síntomas no relacionados con la insuficiencia meniscal. La contraindicación más frecuente es la lesión severa y difusa del cartílago articular en el compartimiento afectado. La edad es una contraindicación relativa: generalmente entre 50 y 55 años se considera el límite. Un índice de masa corporal mayor a 35 también es una contraindicación relativa. Otras contraindicaciones son mala alineación, inestabilidad irreductible y expectativas irreales del paciente. Infección activa y artritis reumatoidea o por cristales son también contraindicaciones.

RESULTADOS

Se realizaron tres trasplantes de menisco externo y dos de menisco interno. Todos fueron fijados con pastillas o barras óseas. Todos presentaban meniscectomías entre 3 y 24 años (promedio 9). Dos pacientes tenían reconstrucción del LCA y uno secuela de fractura del platillo tibial. Seguimiento promedio: 12 meses.

En cuatro pacientes se realizaron procedimientos adicionales: en dos se hizo un trasplante osteocondral autólogo del cóndilo femoral lesionado, en uno reconstrucción artroscópica del LCA con transferencia de cartílago autóloga, y en otro una osteotomía valguizante intraarticular por fractura previa.

La evaluación de Lysholm pasó de un promedio preoperatorio de 62 puntos (rango 54-72) a 89 puntos (rango 77-100) postoperatorios. El dolor se redujo de 7 puntos promedio a 1 punto. Todos los pacientes presentaron reducción significativa del dolor y mejoría funcional, dependiendo del grado de lesión del cartílago articular preoperatorio.

Figura 2A-F. Paciente de 29 años con meniscectomia hace 4 años con dolor en el compartimento externo de la rodilla.

Figura 2 AB

2 A, B: RM pre operatoria corte sagital y coronal donde se visualiza la ausencia de menisco externo.

Figura 2CD

2 C, D: RM post operatoria corte sagital y coronal que muestra el menisco transplantado con señal hipointensa y la transferencia de cartílago en el condllo femoral externo

Figura 2E

2 E: Visión artroscópica del compartimento externo previamente menisectomizado. Se observa resto meniscal periférico

[Figura 3: Paciente de 22 años con meniscectomía externa de 7 años de evolución]

Figura 3A

3 A: Tomografía axial computada de rodilla: corte axial donde se realizaron las mediciones prequirúrgicas para seleccionar el donante meniscal mas adecuado. 

Figura 3B

3 B: RM pre operatoria corte sagital donde se visualiza compartimento afectado con restos menlscales y lesión condral del condilo externo.

Figura 3C

3 C: RM corte sag,tal 15 meses postoperatorios donde se observa el menisco transplantado con señal hipointensa homogénea y adecuada localización.

 

DISCUSIÓN

Los resultados alejados luego de las meniscectomías han demostrado la importancia de los meniscos en la prevención de la degeneración del cartílago articular (14,15,17,23,28). Fairbank evaluó 107 pacientes con meniscectomías y describió cambios artrósicos en 67% de las internas y 50% de las externas. Jorgensen evaluó 147 atletas y observó aumento de artrosis del 40% a los 4 años y 89% a los 14 años posteriores (12).

El trasplante meniscal con injertos cadavéricos fue reportado desde 1984. Sin embargo, la técnica quirúrgica, el método de preservación y las condiciones previas varían entre estudios. Milachowski (1989) trasplantó 20 meniscos internos con una sola falla. Van Arkel y Stollsteimer reportaron puntajes de Lysholm de 75 puntos en seguimientos de 1 a 5 años (25,26). A largo plazo, no se describen problemas inmunológicos ni transmisión de enfermedades (13,27).

Los estudios estadounidenses muestran entre 70-85% de resultados buenos o excelentes en 3–5 años. La segunda artroscopía evidencia cicatrización periférica y bajo porcentaje de reducción del tamaño. Las fallas se asocian a artrosis.

Nuestro estudio muestra mejoría franca en función y dolor, aunque el número de casos es pequeño para conclusiones clínicas sólidas. Además, hubo diversidad en el grado de artrosis y cirugías asociadas, haciendo la muestra heterogénea.

En cuanto a la selección del injerto, unos milímetros de error pueden comprometer la viabilidad biomecánica. No existe método estandarizado para estimar el tamaño del menisco. Radiografías, TAC y RM han sido comparadas: la TAC es más precisa que la radiografía convencional. En nuestra institución se mide el tamaño tibial en cortes anteroposteriores y lateromediales para estimar el injerto adecuado (Fig. 3A).

Carpenter y colaboradores compararon radiografía, TAC y RM en rodillas cadavéricas y concluyeron que radiografía y TAC son superiores, salvo en altura meniscal. Otros autores lograron precisión del 35% dentro de ±2 mm y 80% dentro de ±5 mm. El menisco contralateral no fue adecuado para estimar tamaño. La combinación de métodos permite mayor determinación.

CONCLUSIÓN

Hay evidencia clínica de que los trasplantes meniscales mejoran la función de la rodilla y reducen el dolor cinco años después de la cirugía. Estudios biomecánicos son necesarios para mejorar la selección del injerto y su tamaño adecuado. Los estudios de ciencias básicas sugieren que los trasplantes podrían proteger el cartílago articular y que los resultados son efectivos a corto y mediano plazo. Sin embargo, no hay certeza total de que disminuyan la artrosis a largo plazo.


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Volumen 11 - Numero 1 - Indice

tapa

ARTROSCOPÍA

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VOLUMEN 11 - NÚMERO 1

 

 

 

 

El rol de la laxitud articular del hombro como causa de patología

 Dr. Daniel Slullitel; Dr. Sebastián Malier; Dra. Elisabeth Vaieretti; Dr. Federico Paquez; Dr. Pablo Cañas

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Lesiones del cartílago de la troclea femoral

Dr. Rodrigo Maestu, Dr. Jorge Batista y Dr. Marcelo Dupin

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Anestesia para la cirugía artroscópica de hombro

 Dr. Bollini Carlos., Dr. Butler Santiago , Dr. Barclay Fernando, Dr. Lacroze Pablo, Dr. Arce Guillermo. 

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Estabilización artroscópica de la luxación del hombro en deportistas
Estudio comparativo entre la Sutura Transglenóidea y los anclajes oseoario

Dr. Mario Larrain, Dr. Hugo Montenegro, Dr. DM Mauas , Dr. CC Collazo, Dr. HM Galante

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 Estudio anatómico de los ligamentos menisco femorales de la rodilla

Dr. Maximiliano Ranalletta, Dr. Walter Rossi, Dr. Nestor Brigatti, Dr. Aleandro Ranalletta

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Distribución de las cargas en los cóndilos femorales de la rodilla. Estudio Biomecánico en perros

Pier Francesco Indelli, Renato Vestri, John A. Szivek, Andrew Schnepp, William A

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Transplante meniscal: Indicaciones, selección del donante y resultados preliminares

D,: Luis Muscolo, D,: Miguel Ayer;:a, D,: Arturo Makino, Dr. Mafias Costa Paz, D,: Luis Aponte Tinao

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La revista ARTROSCOPIA es publicada por la Asociación Argentina de Artroscopia en conjunto con la

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ISSN 1853 - 4759

Este contenido está dirigido para profesionales de la salud.

ARTROSCOPIA | VOL. 11, Nº 1 | 2004

El rol de la laxitud articular del hombro como causa de patología

Dr. Daniel Slullitel; Dr. Sebastián Malier; Dra. Elisabeth Vaieretti; Dr. Federico Paquez; Dr. Pablo Cañas

RESUMEN:

El objetivo del trabajo es determinar cuál es el rol de la laxitud como causa de patología en el Hombro en jugadores de Rugby.

Se presentan 90 jugadores en 2 grupos: A) 25 años promedio, B) 19 años promedio. A su vez, estos grupos fueron subdivididos en 1 y 2:

1) sintomáticos,

2) asintomáticos. Los jugadores del grupo 1 padecían síntomas de inestabilidad o dolor subacromial.

Se registraron los datos, en base a los siguientes parámetros: Arco de Movilidad Total (AMT): desde una rotación máxima externa en 90º hasta una rotación máxima interna, con el brazo en abducción de 90º. Rotación Externa (RE) y Rotación Interna (RI) en ambos hombros, en abducción de 90º. Se midió el Riesgo Relativo de padecer una lesión basada en el rango de movilidad de los hombros.

Hemos encontrado que hay una diferencia muy significativa del rango de movilidad entre los Grupos A y

B: 196º versus 219º no reportada previamente en la literatura.

En el Grupo A, el RR aumenta 22.18 veces con un AMT mayor a 205º y 32.84 veces con una RE mayor a 110º. En el grupo B, el RR aumenta 3.15 veces con un AMT mayor a 255º y 2.5 veces con una rotación externa mayor a 125º. De no existir laxitud el Riesgo de tener patología en deportes de contacto disminuye a límites despreciables.

Significancia: La laxitud preexistente es el mayor factor generador de lesiones en deportistas de contacto. Datos relativos al AMT y a la RE en 90º de abducción deben der considerados como la maniobra semiológica de control.

Palabras clave: inestabilidad de hombro-laxitud de hombro-sindrome de fricción subacromial.

 

INTRODUCCION


Etimológicamente, el término "laxitud" significa “algo con poca tensión” o “flojo”, siendo entonces una desviación de un parámetro tomado como normal.
Paradójicamente, laxitud en hombros asintomáticos no implica necesariamente una presente o probable enfermedad (1, 2, 3, 4, 5, 6).

Esta laxitud ha sido encontrada en atletas profesionales que practican deportes de lanzamiento (3, 4, 5) aún no conociéndose si ésta es congénita o debido a la adaptación que debió generarse a raíz del cambio. La laxitud no ha sido investigada en la población común, ni como prevenirla, ni tampoco como ejemplo de algo que predispone a una patología existente, por ejemplo como causa predisponente de lesiones del manguito rotador en adultos o en inestabilidad de hombro. Además, esta anomalía también es difícil de detectar en chequeos de rutina y más aún si son realizados en manos de profesionales sin mucha experiencia (6).
En este trabajo, nos hemos concentrado en un deporte de contacto puro, el Rugby. Hemos recurrido a una entrevista y a un test simple para poder cotejar la laxitud pre-existente con patología provocada por trauma.
El objetivo del trabajo es determinar cuál es el rol de la laxitud como causa de patología en el Hombro en jugadores de Rugby.

MATERIAL Y METODO

Fueron examinados 90 jugadores de Rugby:
Grupo A: 43 casos / 86 hombros de 22 a 29 años / promedio 25
Grupo B: 47 casos / 94 hombros de 18 a 20 años / promedio 19 años
En ambos hombros se realizaron las medidas goniométricas, partiendo de 90º de abducción, 0º de extensión, 90º de flexión del codo y antebrazo paralelo al piso. Desde esa posición, se midieron la RE, así como también la RI, ambas con grados positivos. (Fig. 1 y 2) La suma de ambas rotaciones nos dan como resultado el (AMT) (Fig. 3). Para poder llegar al máximo rango de amplitud con ambos movimientos, los jugadores fueron ayudados por un observador.
En la entrevista que realizamos, nos concentramos en los siguientes puntos:

  • Antecedentes familiares de inestabilidad
  • Síntomas de dolor subacromial: en este caso, se consideró un dolor que aparece habitualmente y que, por este motivo, el jugador debe abandonar la práctica, no así un dolor generado por un trauma ocasional u otro que sea rápidamente reversible (5).
  • Inestabilidad: episodios de luxación, subluxación, evidente falta de estabilidad al taclear.
  • Signos: de aprehensión, relocación, de carga, de cajón, de Neers, de Hawkins.

Los grupos A y B fueron también subdivididos en sintomáticos y asintomáticos.

 

15_1_1_fig1

Figura 1: Rotación Externa

 

15_1_1_fig2

Figura 2: Rotación Interna

 

15_1_1_fig3

Figura 3: Arco de Movilidad Total

 

Dentro de los sintomáticos, incluimos a los inestables y a los casos de dolor y a su vez los dos últimos fueron divididos en bilaterales y no bilaterales.
A pesar de que algunos jugadores no presentaban síntomas, de todas maneras se registraron sus antecedentes familiares. Para calcular el riesgo relativo (RR) estadísticamente, se utilizaron los siguientes softwares: SAS for Windows (6.12) y Epiinfo 2000 Statcalc .

RESULTADOS

La primera diferencia encontrada fue que el grupo A (25 años) tuvo un AMT de 196º de promedio sin discriminación entre sintomáticos y asintomáticos, mientras que el grupo B (19 años) tuvo un AMT con un promedio de 219º. De esto se desprende, mediante un cálculo promedio sobre los datos recolectados que, hay un 95% de probabilidades que entre estas edades se produzca un cambio de 17º a 29º promedio en el AMT.

 

TABLA 1
Promedio de Movilidad Total

 

AMT

RI

RE

Grupo A

196º

87.7

108.8º

Grupo B

219º

94.5

124.5

 

En cuanto a si eran hombros derechos o izquierdos, no hubo prácticamente diferencia significativa en ninguno de los dos grupos estudiados, ni en el AMT, la RE o RI.


Grupo A: 43 casos / 86 hombros
Grupo A1: (sintomáticos) 17 casos / 34 hombros
AMT: promedio 215º (255º - 180º)


Tres hombros de ellos han sido operados y fueron incluidos en este grupo con el rango de movimiento tomado en el hombro opuesto ya que, no hubo diferencias estadísticas de movilidad entre hombros izquierdos y derechos. Cabe destacar que, 2 de estos hombros operados, presentaron síntomas contralaterales y 1 de ellos tiene antecedentes familiares. El otro no tiene síntomas en la zona contralateral y fue transferido al grupo asintomático (A2).

De los 17 casos sintomáticos, 10 tuvieron síntomas contralaterales (20 hombros) y 7 no, por lo tanto, los asintomaticos opuestos fueron transferidos al Grupo A2. El Grupo A1 quedó conformado por 27 hombros.
Grupo A2 : (asintomáticos) 17 casos / 52 hombros + 7 hombros (Grupo A1) total / 59 hombros
AMT: promedio 184,35º (220º - 170º).


Para poder calcular el RR de cada paciente, debemos agrupar la mayor parte de los pacientes sintomáticos y tomar una referencia aleatoria en un punto en el cual por arriba de éste estén la mayor parte de los casos. Si tomamos este punto en 205º de AMT, quedan 25 hombros por sobre esta línea y solo 2 por debajo. Ninguno de ellos, tenían síntomas contralaterales ni antecedentes familiares.
53 hombros asintomáticos estaban por debajo de la línea de los 205º y 6 casos estaban por arriba.
Para calcular el Riesgo Relativo (RR) se utilizó el Epi Info 2000 y tiene una certeza del 95%. De esta manera, el crecimiento de registrado, fue de 22,18 (5,63 - 87,4) en hombros con mayor movilidad que los 205º.
Por debajo de ese parámetro de movilidad (205º), el RR midio 0,05 (0,01 - 0,18), lo que significa una disminución del mismo.
En cuanto a la Rotación Interna (RI) en el grupo A.


Grupo A1: promedio 93º (120º - 70º).
Grupo A2: promedio 82.5º (100º - 70º).


La línea tomada como referente se ubica a los 95º, se produce un aumento del RR 3.27 (1.88 hasta 5.72) y en caso de menor movilidad, el RR es 0.32 (0.13 hasta 0.78).
En cuanto a la Rotación Externa (RE) en el grupo A.


Grupo A1: 121º promedio (100º - 135º).
Grupo A2: 96.65º promedio (110º - 90º).
La línea tomada como referente se ubica a los 110º, se produce un aumento del RR 32.84 (4.67 - 231.18) y en caso de menor movilidad, el RR es 0.03 (0.00 - 0.21).


Grupo A: Bilateralidad, Antecedentes Familiares, Nº de Cirugías.


De los 43 pacientes (86 hombros), 17 son sintomáticos (36%) y de estos últimos, 4 tienen antecendentes familiares y son sintomáticos. 2 fueron operados por inestabilidad, uno tenía una luxación bilateral no operable y el último tenía un dolor bilateral continuo. Los pacientes sintomáticos con trastornos bilaterales fueron el 58%. Sobre un total de 27 hombros sintomáticos, 10 eran inestables y 17 padecían dolor.


Grupo B: 47 pacientes / 94 hombros


Grupo B1: Los 17 pacientes sintomáticos (34 hombros), tuvieron un promedio de AMT de 233.66º (270º - 210º). Solo un paciente había sido operado con síntomas contralaterales. Nueve de estos casos sintomáticos, eran bilaterales y 8 no.
Los opuestos asintomáticos fueron transferidos al Grupo B2, por lo que el Grupo B1 quedó conformado finalmente con 26 hombros en total (34 - 8).
Grupo B2: Treinta casos asintomáticos (60 hombros) más los 8 del Grupo B1, suman un total de 68 hombros. El AMT es de 209º promedio (240º -
180º). 17 de estos, resultaron por arriba de la línea de los 225º y 51 por debajo de ella. Para los primeros, el RR aumentó 5.14 (2.28 - 11.58), y para los segundos el RR fue de 0.19 (0.09 - 0.44).

 

En cuanto a la Rotación Interna (RI) en el Grupo B.


Grupo B1:102º promedio (135º - 90º).
Grupo B2: 87º promedio (110º - 80º).


La línea tomada como referencia está a los 95º y el RR es de 2.50 (1.88 - 5.72), en los pacientes con menor mobilidad, el RR fue de 0.31 (0.17 - 0.53).


Rotación Externa (RE) en el grupo B.

Grupo B1:134º promedio (160º - 90º).
Grupo B2: 115º promedio (150º - 90º).


La línea tomada como referencia está a 125º. Para aquellos pacientes con menor movilidad, el RR fue de 0.4 (0.22 - 0.74).


Grupo B: Bilateralidad, Antecedentes y Nº de Cirugías.

Diecisiete pacientes sintomáticos (36%) y 6 de ellos con antecedentes familiares. De estos últimos, uno fue operado por inestabilidad y otro era inestable y
bilateral pero no fue operado.
Los pacientes sintomáticos tuvieron un 52.9% de bilateralidad. De los 26 hombros con sintomáticos, 14 mostraron inestabilidad y 12 dolor. En las tablas 3 y
4 podemos observar claramente las diferencias entre los casos sintomáticos y los asintomáticos en movilidad y RR.

DISCUSION

En la literatura, encontramos que la laxitud ha sido estudiada en los pacientes asintomáticos. Emery y col. han decripto signos de 52% promedio en adolescentes (6), pero no ha sido comprobada la conexión entre estos datos y una patología posterior. Algunos autores abarcaron el estudio a través de los distintos deportes, Mc Master (5) estudió la natación, Bigliani (3) el básket y Chandler (4) tenis, a través de distintas perspectivas, por ejemplo desde la teoría de que la laxitud puede ser causada por ese tipo de deportes o genética. De todas maneras, se concluye que esta laxitud es necesaria para el mejor rendimiento en estos deportes.
De acuerdo a Allen y Kvitne (1, 7,) la laxitud en esos deportes puede causar inestabilidad o sindrome de fricción subacromial y derivar en lesiones en el manguito rotador. Según Morgan y Burkhart (8) también se pueden generar lesiones slap, algo que es raro en Rugby, dado que no es un deporte de lanzamiento. Debido a estas consideraciones, nosotros estamos atentos a los dos síntomas, tanto al dolor como a la inestabilidad, a pesar de que ésta última es la más tenida en cuenta generalmente. Además, en el período en el que estábamos recolectando los datos, dos jugadores del “grupo con dolor”, se convirtieron en inestables y fueron intervenidos quirúrgicamente.
Definir lo que es un hombro laxo es difícil porque los tests manuales son complicados de realizar. Especialmente el de la búsqueda del cajón y el del Signo de Sulcus (9, 10, 11).
Levy (12) aparte demuestra que la variacián en intra e interobservadores ha llegado a ser de un 47%. Dispositivos mecánicos también han sido sugeridos (13, 14) pero son poco prácticos.
Nosotros hemos elegido un test muy simple: máxima rotación externa en 90º de abducción y rotación interna, porque los diferentes test biomecánicos (15,
16, 17, 18) han demostrado que la rama anterior del ligamento glenohumeral inferior es la que más restrinje la rotación externa en abducción, y su elongación ocasiona fallas en este complejo (16).

 

TABLA 2
Promedio entres las diferencias de los sintomáticos y los asintomáticos (movilidad).

 

AMT

RI

RE

Grupo A1

215º (255-180)

93º (120-70)

121º (135-100)

Grupo A2

184.35º (220-170)

82.5º (100-70)

96.5º (110-90)

Grupo B1

233.66º (270-210)

102º (135-90)

134º (160-90)

Grupo B2

209º (240-180)

87º (110-80)

115º (150-90)

 

TABLA 3
Diferencias en el Riesgo Relativo del Grupo A

 

AMT (205º)

RI (95º)

RE (110º)

Grupo A1

22.18

3.27

32.84

Grupo A 2

0.05

0.32

0.03

 

TABLA 4
Diferencias en el Riesgo Relativo del Grupo B

 

TMA (225º linea)

IR (95º linea)

ER (125º linea)

Grupo B 1

5.14

2.50

3.11

Grupo B 2

0.19

0.32

0.40

 

Por lo tanto, en este complejo, la laxitud es responsable de un aumento de la rotación externa. A su vez, la rama posterior del ligamento glenohumeral inferior es la principal responsable de restringir la rotación interna de la cabeza humeral (Obrien, Flatow) (19,
20), por lo que la laxitud puede aumentar en este tipo de rotación (22).
Los dos ligamentos juntos evitan la migración de la cabeza humeral en 90º de abducción, según Warner (16), por lo que no es difícil de pensar que la laxitud asociada pueden generan un síndrome de rozamiento subacromial.
Por otro lado, algunos trabajos citan que para luxar hacia anterior la cabeza del húmero, se debe producir una claudicación en la cápsula posterior y viceversa (21, 22).
Como todo parte del concepto del “círculo de inestabilidad” de Scwartz (23), nosotros pensamos que el aumento del rango de movilidad global del hombro es importante porque es un signo de riesgo en la práctica de deportes de contacto.

Si observamos el total de los casos sintomáticos, encontramos que la mayoría de los casos, pueden ubicarse en el Grupo A por arriba de los 205º del AMT y en el Grupo B, por arriba de los 225º. Es aquí, en estos dos puntos, que el RR alcanza su pico máximo.
Esto significa que el test manual que implementamos para detectar patologías es confiable. También consideramos que como no hay diferencias estadísticas entre los dos hombros, el hombro opuesto puede ser usado como testigo, en el caso de que sea difícil examinar el otro, por mucho dolor o por inestabilidad. De este estudio, se desprenden varias conclusiones. En principio, en los grupos estudiados, hay diferencias significativas de movilidad y laxitud dependiendo de las diferencias de edad de ambos grupos. El aumento de movilidad es mayor en el AMT y en la RE y menor en la RI (Tabla 2). De esto se desprende que es importante seleccionar un grupo homogéneo de edad, cuando se abarcan estas patologías. Esto no se observa comunmente en la literatura sobre este tema (3, 4, 5, 24). También puede ser la causa para los diferentes resultados obtenidos en cirugía de inestabilidad por arriba o por debajo de los 22 años (Torchia) (25).
Otro punto importante es el aumento del RR en el Grupo A, pero también en el Grupo B; claramente ligado a la laxitud articular. A su vez, la ausencia de esta última, hace difícil encontrar la patología. Este hallazgo se contrapone a la creencia de que la patología de hombro en Rugby es básicamente traumática. (Tablas 3 y 4).
Por otro lado, a pesar de que el número de cirugías es acotado, 3 de 4 casos han tenido inestabilidad en el hombro opuesto. Este hecho, corrobora en parte lo dicho anteriormente; que la laxitud genera la patología. Las investigaciones biomecánicas se han concentrado en como se produce la ruptura en el cuerpo del ligamento gleno-humeral inferior o en la union gleno-labral (lesián de Bankart) (Steinbeck) (22, 26) o en los dos, pero muy poco ha sido reflexionado que más que concentrarse en esa lesión, debemos hacerlo en la pre-existencia de laxitud. Otras investigaciones refuerzan la importancia de la laxitud pre-existente, cuando nos hablan de un 24% de cirugías contralaterales en hombros (27, 28) que ya han sido operados. No fueron detectados signos de hiper-elasticidad, probablemente porque éste síndrome es dificil de encontrar en un deporte como el Rugby. De todas formas, Fintersbuch (29) detectó de 100 casos con síndrome de hiper-elásticidad, solo 6 hombros, por lo que se evidencia que la búsqueda de esta patología en hombros es difícil. A su vez, Emery (6), no encontró correlación entre el síndrome y los hallazgos del hombro.
Por último, proponemos que la laxitud sea siempre tomada en cuenta aún en pacientes que van a ser operados y que practiquen deportes de contacto. Nuestra investigación nos lleva a creer que la laxitud debe ser una de la gran cantidad de fallas encontradas en este grupo de pacientes.
Una pregunta que nos quedaría por responder es cuál será el rol de la laxitud en los pacientes añosos. Tendrá un papel en las lesiones del manguito rotador? Seguramente, será necesario seguir investigando.

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ARTROSCOPIA | VOL. 11, Nº 1 | 2004

Lesiones del cartílago de la troclea femoral

Dr. Rodrigo Maestu, Dr. Jorge Batista y Dr. Marcelo Dupin

RESUMEN:

Se presenta en este trabajo 18 rodillas operadas en el período 1998-2003 por lesión del cartílago articular de la tróclea femoral.

Fueron excluidos aquellos pacientes que presentaban también patología rotuliana.

Se describe la clínica, estudios complementarios y tratamiento efectuado. Este último consistió en debridamiento, micro fracturas, injerto osteocondral o combinaciones de las mismas. Con un seguimiento promedio de 18 meses.

Los resultados finales obtenidos, fueron evaluados con el IKDC, no demuestran diferencias significativas entre las opciones terapéuticas utilizadas. Haciendo la salvedad que en los casos donde se realizó injerto osteocondral el alta promedio se prolongó.

ABSTRACT:

Eighteen knees which underwent surgery between 1998-2003 due to lesion of the articular cartilage of the femoral trochlea are presented in this paper.

Those patients who also presented patella pathology were excluded.

Clinical signs and symptoms, complementary tests and treatment performed are described. The latter consisted in debridement, micro fractures, osteochondral graft or combination of either of them. The average seguimiento was of 18 months.

The final results obtained qere evaluated with IKDC, and they do not show significant differences among the therapeutic options carried out.

With the exception of the cases where osteochondral graft was performed the average discharge time was extended.

INTRODUCCIÓN

Las lesiones condrales de rodilla son de difícil diagnóstico, el método complementario de mayor ayuda llegó con la RMN. Hay escasos trabajos en la bibliografía sobre lesiones condrales de tróclea femoral.
Las primeras descripciones las realizaron Ambroise Pare en el siglo VI y Monro Primus en 1700. Aunque mayor trascendencia tuvieron en 1870 Paget y en 1887 Konig. Todos estos autores se referían a lesiones condrales y osteocondrales de rodilla y específicamente a osteocondritis disecante. De acuerdo con la información disponible, fue con Budinger en 1906 la primera descripción de cartílago condromalásico (12,17).

El diagnóstico de certeza comenzó en 1970 cuando Robert Jackson introdujo la Artroscopía en América luego de pasar un año con el Dr. Watanabe en Japón. La causa más frecuente de lesión del cartílago articular de tróclea femoral es el deseje patelofemoral. En este trabajo excluimos los casos en donde había también lesión del cartílago rotuliano en espejo. Exceptuando las afecciones traumáticas siempre se intentó el tratamiento conservador durante 3 meses, antes de indicar cirugía.
El objetivo de este trabajo es evaluar la efectividad del tratamiento realizado para las lesiones condrales de tróclea femoral.

MATERIAL Y MÉTODO

Entre diciembre de 1998 y enero de 2003 fueron tratados quirúrgicamente 17 pacientes (18 rodillas) por lesión condral de tróclea femoral.
En nuestra casuística solo dos pacientes presentaron un antecedente franco de traumatismo. Los dos producidos por un mecanismo de hiperextensión de rodilla.

Los 17 pacientes (18 rodillas) se encontraban de alta al realizar este trabajo. Quince pacientes eran varones (uno de ellos presentaba lesión en ambas rodillas) y 2 eran mujeres.
El promedio de edad del grupo fue de 35 años con un rango entre 19 y 57 años.
De las 18 rodillas evaluadas 10 eran derechas y 8 izquierdas.
El diagnóstico se basó en la clínica y como métodos complementarios se utilizaron Rx y RMN. Clínicamente los pacientes se presentaron como un síndrome patelofemoral. Dolor anterior difuso que se relaciona con subir y bajar escaleras y prolongada flexión de rodilla, también en ejercicios de hiperpresión patelofemoral como por ejemplo estocadas. En algunos casos crepitación, hidrartrosis, sensación de inestabilidad y bloqueos por cuerpo extraño. También se observó atrofia muscular de cuadriceps (7).
Se realizaron en todos los casos previo a la cirugía radiografías bilaterales (frente, perfil y Merchant) y resonancia magnética nuclear de la rodilla afectada para evaluar la lesión y diagnosticar otras patologías asociadas.
Los hallazgos en las Rx son inconstantes. Hacemos hincapié en la proyección de perfil para pesquisar las lesiones y ver si existe displasia de la tróclea (22,23,19,8).
Técnica quirúrgica
La totalidad de las intervenciones se realizaron por artroscopía con anestesia peridural y manguito hemostático. La posición es en decúbito dorsal con la rodilla en 90 grados (con un rango de movilidad de
0 a 120). Los portales utilizados son el anterolateral y el anteromedial, salvo que se realicen injertos osteocondrales en donde agregamos un portal central transrotuliano o sobre borde externo de tróclea para toma de injerto y en ocasiones algún portal accesorio para mejor abordaje de la lesión troclear.
Luego de la exploración intraarticular de la rodilla y el tratamiento de las lesiones asociadas se evalúa la lesión según la clasificación artroscópica de la International Cartilage Repair Society (ICRS)(10,11,16). (Fig. 1) Diez pacientes correspondieron al grado III (con defecto de más del 50 % de la profundidad del cartílago) (Fig. 2) y siete pacientes (8 rodillas) se clasificaron como grado IV (hueso subcondral expuesto) (Fig. 3).

 

15_1_2_fig1

Figura 1

 

15_1_2_fig2

Figura 2

 

15_1_2_fig3

Figura 3

 

15_1_2_fig4

Figura 4

 

15_1_2_fig5

Figura 5

 

En 14 de las 18 rodillas se realizó liberación retináculo lateral rotuliano. Preferimos la radiofrecuencia por presentar menor número de complicaciones, (21,24,20) cuando no contamos con ella la realizamos con electrobisturí bajo agua. Al descomprimir la patelofemoral con la liberación comenzamos a tratar la lesión troclear. Dos de las 4 que no se liberaron presentaban un antecedente traumático franco y no presentaban deseje, un paciente se negó a la liberación y solo uno tenía lesión condral sin deseje. Según el grado y la extensión de la lesión se utilizaron dos técnicas quirúrgicas.

En 11 rodillas se resecó los fragmentos libres y se realizó un debridamiento, abrasión y perforaciones de la lesión condral (Fig. 4). Esta última con kirschner de 2 mm y/o punzón de 2,5 mm a 45 grados, con una profundidad de 10 mm. En los 7 restantes se realizó injerto osteocondral autólogo (Fig. 5). Si la superficie es menor a 3 cm cuadrados, el paciente es menor de 50 años y la lesión es aislada preferimos el injerto osteocondral ya que el cartílago que trasplantamos es de mejor calidad con respecto al fibrocartílago que se forma con el
tratamiento anterior de estimulación de las células mesenquimáticas (18,6,9,13,2,14,15). El diámetro del injerto depende del tamaño de la lesión y el largo varía de 10 a 15 mm según la profundidad del defecto. La zona dadora de elección es el intercondilo y como segunda opción el sector lateral de la tróclea femoral (5,1).
Se coloca vendaje compresivo durante 4 a 5 dias, se indica muletas durante una semana según confort del paciente. No inmovilizamos con férula la rodilla y se comienza con rehabilitación en forma inmediata. Se evita deportes y actividades violentas de 4 a 6 meses según evolución y tratamiento efectuado.

RESULTADOS

Se utilizó el formulario para la evaluación subjetiva de la rodilla del Comité internacional de documentación sobre la rodilla (IKDC) (Fig. 6) (11).
Según los resultados dividimos los pacientes en 4 grupos.

15_1_2_fig6

Figura 6

Grupo 1: Fueron los 2 casos traumáticos. No se liberó la rótula. Resultado final rodilla normal.
Grupo 2: Las otras 2 rodillas en donde no se liberó la rótula. El resultado fue rodilla anormal. Dolor residual, crepitación patelofemoral y déficit de flexión.
Grupo 3: Los 7 injertos Osteocondrales. Resultado 3 rodillas normales y 4 casi normal con crepitación y algún déficit de flexión.
Grupo 4: Iguales resultados que grupo 3.
La complicación más frecuente es la hemartrosis, en esta serie en un solo caso fue necesario realizar punción evacuadora en dos oportunidades.

DISCUSIÓN

El diagnóstico lo realizamos con la clínica y como método complementario nos es de gran ayuda la RMN (16). Para el diagnóstico de la displasia de tróclea femoral, muchas veces causante de lesiones condrales, americanos como Grelsamer y Tedder y franceses como Remy y col., utilizan RX de perfil. (8,19) Donde sí se cruzan las líneas del hueso subcondral de la tróclea con las del hueso subcondral del cóndilo femoral lateral indica una severa displasia de tróclea. Este signo fue descripto por Dejour como “crossing sign”. (4)
Creemos importante indicar tratamiento conservador por lo menos 3 meses, salvo casos agudos muy sintomáticos.
La liberación de rótula tiene indicación en la mayoría de las patologías crónicas del cartílago de la tróclea femoral. Preferimos realizarla con radiofrecuencia ya que con ésta tenemos menos complicaciones.
Los resultados fueron similares con las dos técnicas quirúrgicas efectuadas aunque cuando realizamos injerto osteocondral se retrasó el alta en un promedio de 30 dias. Los injertos autólogos osteocondrales le otorga a la rodilla un cartílago de mejor calidad con respecto al fibrocartílago que se forma con la abrasión y las microfracturas. Solicitamos de rutina un set para injerto osteocondral artroscópico a préstamo cuando operamos un paciente con posible lesión condral. Lane y col., demostraron en cabras que a los 12 meses de realizado el injerto el 95 % del cartílago era viable. (13) Hjelle y col., indica el tratamiento según la edad del paciente y el tamaño de la lesión. (10) Ahmad y col., nombra la versatibilidad del injerto para cubrir distintos tamaños de defectos Osteocondrales. (1) Hangody y col., presentaron 91 % de buenos y excelentes resultados sobre
57 mosaicoplastías. (9)
En un futuro cercano esperamos tener mayor posibilidad de contar con técnicas como el cultivo de condrocitos. Brittberg y col., sobre 213 pacientes con un seguimiento de 2 a 10 años obtuvieron buenos y excelentes resultados entre el 84 y el 90 % de sus casos. (2,3)
Pensamos que sería importante realizar trabajos multicéntricos y con seguimiento más prolongados de esta patología para manejar mayor cantidad de pacientes y por ende conclusiones con mayor valor.

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ARTROSCOPIA | VOL. 11, Nº 1 | 2004

Anestesia para la cirugía artroscópica de hombro

Dr. Bollini Carlos., Dr. Butler Santiago , Dr. Barclay Fernando, Dr. Lacroze Pablo, Dr. Arce Guillermo

RESUMEN:

En este trabajo se revisan algúnas de las diferentes alternativas anestésicas para la cirugía atroscópica de hombro, poniendo especial énfasis en las ventajas de la anestesia regional y del bloqueo interescalénico. Se hace referencia a algunas cirunstancias especiales y alternativas que pueden suceder durante la cirugía y también aspectos sobre la recuperación inmediata la analgesia postoperatoria y las complicaciones.

ABSTRACT:

In this article we review the different alternatives for the anesthesia in arthroscopic shoulder surgery , emphasizing the advantages of regional anesthesia and interescalene block. Some references are made to special circumstances and some aspects over the immediate recovery and postoperative analgesia and complications.

INTRODUCCION

Los distintos tipos de cirugía realizados en la articulación del hombro, con métodos artroscópicos, abiertos o combinados, son cada vez más frecuentes. Gracias a la evolución de los estudios complementarios, la técnica anestésica, la técnica quirúrgica y el instrumental desarrollado, los resultados de estas operaciones son cada vez más alentadores. Una anestesia moderna, debe cumplir varios requisitos para ser exitosa. Debe amoldarse a los constantes cambios y adelantos, debe brindar excelentes condiciones quirúrgicas, reducir la morbilidad, los costos y el dolor postoperatorio evitando complicaciones inmediatas o alejadas.

No existe una técnica anestésica ideal o única para todos los pacientes. Debemos considerar cada caso en particular, tipo de cirugía, material con que se cuenta y también el medio donde se va a desarrollar la cirugía. La condición médica en general, la preferencia del paciente y la experiencia y habilidad del anestesiólogo y del cirujano.

Hasta hace aproximadamente diez años, la anestesia general era considerada en el mundo como la técnica anestésica de elección para la cirugía del hombro. Con el incremento del número de cirugías y la posibilidad de que estos procedimientos fueran ambulatorios (20), la anestesia regional a través del bloqueo interescalénico del plexo braquial, ha ido paralelamente aumentando en indicación y se ha transformado hoy, en la anestesia de elección para la gran mayoría de los procedimientos que se realizan en el hombro (3,7). En nuestro país la mayoría de los anestesiólogos prefieren todavía administrar anestesia general, debido a que aun no tienen suficiente experiencia en técnicas de bloqueo regional, en parte porque estas no han sido enseñadas en la etapa formativa y en parte también, porque en muchos centros, recién se esta comenzando con este tipo de cirugía y los tiempos quirúrgicos son aun todavía prolongados.
El objetivo del trabajo es describir la técnica de Anestesia Regional del hombro con sus ventajas y complicaciones.


VENTAJAS DE LA ANESTESIA REGIONAL
Muchos factores que han contribuido para que se produzca este cambio en la indicación anestésica (29,26). Las ventajas del bloqueo interescalénico sobre la anestesia general (15,16,32,23), han sido claramente demostradas, (33,34,39). Utilizando anestesia regional, el costo es menor, se requieren menos cuidados de enfermeria, el manejo del dolor postoperatorio es más efectivo, los pacientes estan más conformes (31), interpretan que la anestesia regional tiene menos impacto sobre su organismo, es más sencilla de realizar, es más fácil colocar y mantener en posición sentada el paciente bajo anestesia regional que bajo anestesia general. La relajación muscular intraoperatoria, es adecuada (7), hay un menor sangrado intraoperatorio (15,33) por un fenómeno de redistribución sanguínea por vasodilatación simpática. Se puede realizar un mejor monitoreo de la conciencia. Los tiempos de quirófano se acortan entre un paciente y otro sobre todo si se cuenta con una sala donde realizar el bloqueo en forma segura mientras se prepara el quirófano entre un caso y otro.
Sin embargo la ventaja mayor y más significativa, de la anestesia regional, sobre la anestesia general, esta dada por el enorme beneficio de contar con una analgesia prolongada en el postoperatorio (14). Utilizando anestésicos locales de larga duración o un catéter para infusión continua de anestésicos locales.
El manejo del dolor postoperatorio en pacientes que han recibido un bloqueo regional, se realiza con analgésicos no morfinosímiles. En aquellos pacientes que recibieron anestesia general, sin un bloqueo regional previo, la administración de derivados de la morfina para calmar el dolor postoperatorio es imprescindible, estos pacientes tendrán un mayor discomfort, con nauseas, vómitos, y más períodos con dolor entre dosis. La incidencia de estas complicaciones, están en proporción directa con la cantidad de dolor y con la dosis total administrada, los efectos secundarios de los opioides resultan a su vez en una externación prolongada y la casi imposibilidad de realizar los procedimientos en forma ambulatoria.
Ya sea que el bloqueo interescalénico sea elegido como la técnica única de anestesia o que se la combine con la anestesia general, el objetivo anestésico es proveer óptimas condiciones de anestesia intraoperatorias para el cirujano, y en forma placentera y segura para el paciente. Creemos que es esencial para una anestesia del hombro satisfactoria incluir un bloqueo interescalénico del plexo braquial.


Evaluación preoperatoria:
El anestesiólogo debe tener una entrevista previa con el paciente, antes de que este llegue al quirófano. Una explicación detallada de lo que va a suce-
der, agregado a conocer a la persona que va a cuidar de uno durante la cirugía, genera confianza, disminuye la ansiedad y el miedo. La mayoría de los pacientes manifiestan temor a los pinchazos en el cuello y expresan el deseo de no "escuchar" ni "sentir" nada en quirófano. Todos estos temores se salvan con la entrevista y con una sedación intraoperatoria adecuada. Se debe establecer si el paciente está en condiciones para la cirugía, que enfermedades asociadas existen, ingesta de medicación, experiencia anestésica previa y realizar un exámen físico con especial atención hacia la vía aérea y la columna cervical, las venas yugulares externas, venas superficiales del brazo opuesto al lado a operar, el cuello en general, el hombro que se va a operar y una evaluación completa del sistema nervioso periférico a nivel del plexo braquial y sus ramas terminales, documentando cualquier déficit motor y/o sensitivo en este territorio.
En cuanto a la técnica es fundamental educar a los pacientes en cuanto a todo lo que va a suceder cuando utilizamos anestesia regional. Debemos explicarle que es lo que va a sentir antes, durante y después de la anestesia. Cuales van a ser las características de la parestesia (intensidad, características: "como electricidad", como una "onda") y hacia donde se va a dirigir (al hombro en 50%). Como avisarnos, diciendo "si" o "pare", sin moverse, ni señalar hacia donde se irradia. Debemos convencerlos de la importancia de su colaboración y las razones por las que no se lo puede hacer dormido o con una sedación profunda ( ). Cuando utilizamos una técnica con Estimulador Nervioso Periférico (ENP) debemos avisarles que van a percibir un movimiento involuntario del brazo, no doloroso, que solo durará unos segundos y que debe dejar el brazo lo más relajado posible, en estos casos podemos utilizar una sedación normal.
Ningún paciente debe ser forzado a recibir una técnica anestésica con la que no este de acuerdo.

 

Condición médica preoperatoria:
La población de pacientes programados para cirugía de hombro presentan un espectro muy grande de enfermedades asociada. Es importante tenerlas en cuenta para el manejo anestésico. sobre todo aquellos, programados para descompresiones subacromiales o rupturas del manguito rotador. Es común que estos pacientes sean mayores de 60 años y presenten algun grado de enfermedad cardiaca y/o hipertensión arterial, muchas veces también arritmias, diabetes y obesidad, debemos prestar especial atención a los paciente portadores de artritis reumatoidea por la dificultad para la intubación orotraqueal y también a los anticoagulados. Se debe posponer cualquier cirugía electiva hasta que el riesgo sea el mínimo.


Laboratorio preoperatorio:
Es tradicional solicitar una rutina de sangre, orina completo, coagulación, rayos X de tórax y electrocardiograma. Muchos anestesiólogos cuestionan con razón, la utilidad de estos estudios en pacientes jóvenes, sanos y sin historia significativa de enfermedad, sin embargo creemos que una rutina básica como la expuesta debe ser solicitada en todos los pacientes.


Premedicación y parestesia:
Tratamos de evitar una premedicación excesiva ya que el paciente debe permanecer suficientemente alerta como para avisarnos si durante la fase de identificación del plexo braquial percibe una parestesia, ya sea producida en forma voluntaria o involuntaria (5). Cuando utilizamos el ENP y este por alguna causa no funciona adecuadamente (desconexión inadvertida del electrodo a tierra, etc.) puede producirse una parestesia. La parestesia, a nivel interescalénico (25) tiene como característica distintiva, el ser suave cuando se dirige hacia el hombro y eléctrica cuando se dirige hacia el brazo y mano, solo premedicamos por vía IV, momentos antes de realizar el bloqueo, con midazolam 1-2 mg o también con fentanilo 50 microgramos. No suspendemos ninguna medicación ansiolítica, que tome el paciente en forma habitual. Realizamos cobertura antibiotica con cefalosporinas y administramos una dosis de antiinflamatorios esteroideos (dexamentasona 8 mg) y no esteroideos (diclofenac 75 mg) tratando de actuar sobre el componente inflamatorio del dolor postoperatorio.

 

Intraoperatorio
Requerimientos generales


Acceso Venoso:

Antes de realizar el bloqueo regional o la inducción de la anestesia general. Se debe colocar una vía IV, la cirugía artroscópica más compleja, en general se desarrolla con pérdidas hemáticas muy por debajo de los 500 ml o valores de reposición. Como los pacientes van a utilizar el brazo no
operado en el postoperatorio, es conveniente colocar la venopuntura en el antebrazo más que en la mano, en pacientes mastectomizadas y con vaciamiento axilar o en aquellos sin venas visibles o palpables en el antebrazo o mano se puede colocar un acceso venoso en la yugular interna o externa del cuello contralateral o también en la vena safena interna a la altura del maleolo interno, o en el dorso del pie. Es importante usar siempre una técnica estrictamente estéril.


Monitoreo Cardiovascular:
Colocamos un cardioscopio, los electrodos deben colocarse alejados del hombro a operar, en pacientes coronarios una derivación precordial V5 es útil para detectar cambios isquémicos, un esfingomanometro o presión arterial automática no invasiva son satisfactorios. En pacientes que vana a ser operados del hombro izquierdo colocamos el electrodo precordial en la espalda o bajo en la línea medio axilar a la altura de la última costilla. Colocamos una línea arterial invasiva solo en aquellos pacientes con obesidad mórbida, hipertensión severa, isquemia miocárdica o cuando se espera un sangrado rápido y abundante, enfermedad pulmonar severa, riesgo de hipertermia maligna. Colocamos un catéter venoso central en aquellos pacientes con compromiso severo cardiaco o con una pérdida hemática grande esperada.

 

Monitoreo Respiratorio:
En pacientes bajo anestesia general se puede colocar un estetoscopio esofágico o precordial, se mide ETCO2 con un capnografo y concentración de agentes anestésicos espirados.
En los pacientes bajo anestesia regional administramos O2 al 100 % a través de una cánula nasal, utilizamos un flujo de 2-4 L/min. Con un oxímetro de pulso realizamos la medición de la saturación de 02 en forma continua.

 

Posición:
La cirugía puede ser realizada en posición sentada (posición de silla de playa o "beach chair") (18,27) o también en la posición decúbito lateral (7). La elección de una posición sobre la otra está muy ligada a la escuela y preferencias del cirujano, sin embargo la posición sentada "beach chair" presentan a nuestro criterio algunas ventajas importantes y beneficios con respecto a la posición en decúbito lateral. Es más fácil colocar al paciente en posición en la mesa quirúrgica, sobre todo aquellos pacientes corpulentos o pesados, hay teóricamente menos problemas de estiramiento del plexo braquial ya que no se utiliza tracción con pesas, se obtiene una excelente visión intrarticular para todo tipo de procedimientos, es muy fácil la conversión a un procedimiento abierto, la disminución de la presión venosa que a su vez disminuye el sangrado.


POSICIÓN SENTADA O EN SILLA DE PLAYA (60 A 90 0) "BEACH CHAIR"


El paciente esta sentado como mínimo con 60 grados de flexión de la espalda con la horizontal (Fig.1,2,3). Las extremidades inferiores deben colocarse flexionadas, para minimizar el éstasis venoso, el hombro a operar debe sobresalir de la camilla, para permitir al cirujano realizar movimientos libres hacia los cuatro cuadrantes por el portal posterior. Si no se cuenta con un dispositivo especial (respaldo) (Fig 2), o una "bean bag" (colchón especial que contiene pequeñas pelotitas de tergopol, luego de colocar el paciente en posición, se aspira el aire y se forma un molde, no permitiendo que el paciente modifique la posición). Se puede colocar una sábana doblada entre ambas escápulas, esta última pensamos que es la peor de las soluciones. La cabeza debe descansar sobre una almohada, que no debe sobrepasar al lado a operar, no debe rotarse ni flexionar la cabeza hacia el lado contralateral, estas maniobras, asociadas a tracción y abducción del brazo, podrían causar el estiramiento del plexo braquial. Colocamos un brete lateral a la altura de la cadera del lado a operar, este funciona como sostén y da seguridad al paciente que se encuentra ubicado por lo general muy lateral, hacia el borde de la camilla y habitualmente manifiesta la sensación de que "se va a caer". Todas las articulaciones deben estar ligeramente flexionadas y los nervios superficiales debidamente acolchados. Una desventaja de la posición "beach chair", es tener que pasar a anestesia general o a una intubación urgente, en estos casos se deben acostar al paciente y volver a hacer los campos quirúrgicos. Las posibilidades que esto suceda son menores de 1-500.

En posición sentada y bajo anestesia general, es necesaria mucha ayuda externa para colocar el paciente en la posición, se debe tener especial cuidado al momento de sentar al paciente, con los movimientos del tubo endotraqueal, hay peligro tanto de extubación como del progreso hacia el pulmón derecho.

 

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Figura 1: BIES GA POSICION 1

 

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Figura 2: BIES GA POSICION ATRAS

 

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Figura 3: BIES GA POSICION NUEVA ATRAS

 

Se deben proteger los ojos manteniéndolos cerrados con tela adhesiva y con alguna pomada lubricante, evitando que los parpados queden abiertos inadvertidamente y presenten luego una úlcera de cornea, esta se manifiesta en forma inmediata en el postoperatorio con sensación de cuerpo extraño, fotofobia y lagrimeo profuso. Habitualmente colocamos un collar de Philadelphia que nos permite hacer movimientos de la cabeza y el tórax en bloque, en pacientes con sedación profunda nos permite fijar el cuello a la camilla evitando que la cabeza caiga hacia adelante y facilita también una buena entrada de aire ya que mantiene el maxilar inferior extendido.


Posición lateral:
En posición lateral, es muy poco común utilizar el bloqueo interescalénico como técnica única, esta posición quirúrgica es muy incomoda para el paciente. En estos casos asociamos el bloqueo interescalénico a la anestesia general con intubación orotraqueal, realizándose las técnicas en el orden descripto. Cuando el paciente esta bajo anestesia general, debe fijarse y protegerse el tubo endotraqueal, la cara y los ojos, de los instrumentos y maniobras del cirujano y sus ayudantes (Fig. 4 y 5). Se deben constatar los pulsos en el brazo que queda en posición inferior cuidando que exista una buena circulación periférica. Hay que vigilar la tracción que se realiza en el brazo que esta siendo operado, la posibilidad de distensión del plexo e injuria de etiología isquémica, esta siempre presente con pesos excesivos, se considera el límite superior hasta el 10% del peso corporal.


ELECCION DE LA ANESTESIA
Como ya fue expuesto, la anestesia regional tiene claras ventajas sobre la anestesia general. Además, tiene menor impacto sistémico, de importancia en pacientes con disturbios orgánicos. El tiempo y la calidad de la recuperación son mas cortos, hay menor incidencia de nauseas, vómitos y la retención urinaria es muy poco frecuente. El anestésico local
puede ser usado como dosis única o través de un catéter lo que permite duraciones analgésicas postoperatorias de entre 9 y 48 hs, esto es particularmente útil en aquellos pacientes que deban ser movilizados rápidamente en el postoperatorio.
Hay un menor sangrado intraoperatorio y una menor reposición hemática, debidas teóricamente a una suma de factores. Una disminución del retorno venoso, por el bloqueo simpático en la posición sentada y la ausencia de presión positiva respiratoria que puede causar distensión venosa durante la anestesia general y ventilación mecánica. Durante la anestesia general, en posición sentada, hay un incremento en la presión media intratorácica y la presión media venosa, lo que resulta en un sangrado profuso. Esta situación no se presenta en el paciente respirando en forma espontánea.
En caso de una poco frecuente cirugía de urgencia de hombro con estómago ocupado se minimiza el riesgo de aspiración del contenido gástrico.
Una sala de bloqueos acondicionada para realizar los bloqueos en forma segura es ideal para disminuir la espera entre casos mientras se prepara el quirófano. Algunos pacientes expresan su aprehensión a recibir pinchazos en el cuello o a estar despiertos durante la cirugía. La anestesia moderna a través de una adecuada sedación durante la ejecución del bloqueo y la cirugía, permite sortear estos pequeños escollos sin problemas. Aquellos pacientes que presentan una preferencia muy fuerte por la anestesia general y a pesar de conocer las ventajas de la anestesia regional no desean recibirla deben ser respetados en sus deseos.

 

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Figura 4: Hombro lateral anterior

 

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Figura 5: Hombro lateral posterior

 

La anestesia general también puede a su vez, ser usada sola, o como preferimos en combinación con el bloqueo interescalénico, en estos casos realizamos siempre primero el bloqueo interescalénico con un anestésico local de larga duración y menor bloqueo motor (bupivacaina 0.25% sin epinefrina 20 ml). Luego se administra anestesia general con intubación orotraqueal.
En pacientes en posición sentada, se debe prestar especial atención al momento de extubar al paciente. Se debe hacer siempre en posición decúbito dorsal. Durante la cirugía en posición sentada las bases pulmonares acumulan un excedente de anestésico inhalatorio, al colocar nuevamente el paciente en decúbito dorsal, el anestésico general acumulado en las bases se redistribuye hacia los vértices y la profundidad anestésica vuelve a aumentar. Un paciente que momentos antes, en posición sentada estaba aparentemente "muy superficial" vuelve a profundizarse al acostarlo, si ese paciente fue extubado sentado pensando que era el momento, al acostarlo, va a profundizarse y si esto ocurre probablemente deba ser apoyado ventilatoriamente con máscara y bolsa hasta que elimine el excedente de anestésico acumulado. No debemos realizar nunca bloqueos en pacientes bajo anestesia general o excesivamente sedados, que no puedan avisarnos de una parestesia, ni aun con neurolocalizador ya que existe la posibilidad cierta de inyección intraneural directa y lesión nerviosa inadvertida, el paciente despierto reportando la parestesia es el único aviso que tenemos antes de lesionar un nervio.

 

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Figura 6: Distrib. ?????????

 

Repaso anatómico de la región del hombro:
La articulación del hombro esta inervada por la división primaria anterior de los nervios cervicales C5-C6 y C7. La piel es predominantemente inervada por C4 y C3 pertenecientes al Plexo Cervical Superficial a través de los nervios supraclaviculares y supracromial que son puramente sensitivos. La técnica interescalénica (Fig. 6) bloquea constantemente C3-C4-C5-C6 y C7 (21). Las raíces de C8 y T1 (N. Cubital) se bloquean en un porcentaje que va del
40 al 60%. La inervación cutánea de la parte antero inferior (ventral) y la parte posterior del hombro están dadas por T2 y T3. Estas áreas se pueden anestesiar combinando el bloqueo interescalénico con un bloqueo paravertebral toráxico (T1 y T2) o lo que es más simple con la infiltración subcutánea que cubra la incisión quirúrgica del portal posterior o de la incisión de la piel si se decide realizar un procedimiento abierto.


TECNICA DE ANESTESIA REGIONAL

Bloqueo interescalénico del plexo braquial:


La mayoría de los anestesiólogos que realizan anestesia para cirugía de hombro en forma habitual, encuentran que esta técnica de anestesia regional es casi ideal para la cirugía de hombro (7,33). Esta técnica originalmente descripta por Alon Winnie en 1970 (42), aprovecha la existencia de la fascia perineurovascular, que engloba la arteria subclavia y los troncos superior medio e inferior del plexo braquial, para mantener el anestésico local confinado dentro de ésta y en contacto íntimo con el sitio de acción. El plexo braquial, se puede identificar de varias maneras, por lo general con la búsqueda de una parestesia o también con el uso de un estimulador nervioso periférico (ENP) y una aguja aislada. Ambas técnicas son válidas, sin embargo nosotros preferimos el uso del ENP ya que evitamos, de esta manera, la subjetividad del paciente en cuanto a la interpretación de la parestesia.

Antes de la cirugía, el paciente es transportado a quirófano o a la sala de bloqueos. Introducimos una cánula endovenosa en el antebrazo contralateral. Se colocan los monitores y un electrodo en el hueco infraclavicular del lado a operar (a no mas de 40 cm del lugar de punción). Confirmamos que todo el equipo y drogas están disponibles para aspiración e intubación y mantenimiento de las variables hemodinámicas. Se realiza la premedicación endovenosa habitualmente con 2 a 5 mg de midazolam o 1 mcgkg de fentanilo.

El paciente se coloca en posición supina, sin almohada y con la cabeza ligeramente girada hacia el lado contralateral, solicitamos que trate de tocar la parte lateral de la rodilla con la mano, esta maniobra separa el hombro del cuello (3).
Identificamos por palpación con el dedo índice y medio el surco entre ambos escalenos a la altura de C6 (4), preparamos la piel con tintura de Yodo y colocamos campos de tal manera de poder observar la totalidad del brazo a bloquear. Una vez que el punto de entrada es identificada la aguja es avanzada en dirección perpendicular a la piel en todos sus planos y ligeramente hacia caudal, hasta obtener una Respuesta Motora adecuada con 0.5 mA. Preferimos la respuesta del musculocutáneo solo o combinado con la del deltoides que a la del deltoides sola como prefieren otros autores (30).
Inyectamos el anestésico local, el agente elegido va a depender de la duración de acción y del tipo de bloqueo (sensitivo/motor) deseados. 40 ml de lidocaina al 1.5% con epinefrina 1:200.000 y bicarbonato de sodio 1 molar 4 ml (1,22), cuando se utiliza el bloqueo regional como técnica única, nos va a brindar 3 hs de anestesia quirúrgica. Utilizamos 20 ml de bupivacaina al 0.25% sin epinefrina cuando asociamos el bloqueo a anestesia general con el objeto de lograr una buena analgesia en el intra y postoperatorio, la duración promedio es de 9 hs (40,38). También se pueden mezclar 20 ml de lidocaina 2 % con epinefrina y 20 ml de bupivacaina 0.5 % sin epinefrina, esta combinación va a brindar un bloqueo motor mas prolongado y un comienzo de acción más lento. Preferimos no utilizar bupivacaina al
0.5% ya que el bloqueo motor promedio es más prolongado que 11 hs pero puede durar más de 24 hs. El agregado de clonidina en lugar de adrenalina puede estar indicado en pacientes hipertensos severos, la adición de opiáceos ha sido demostrado que no produce ningún efecto analgésico.
Una vez finalizada la inyección del anestésico local, y muchas veces al promediar la misma se observa la imposibilidad de elevar y abducir el brazo contra la gravedad, este signo es un indicador del éxito de la técnica.


CONSIDERACIONES ESPECIALES

Fallo del bloqueo:


El porcentaje de éxitos con este bloqueo, en manos experimentadas, es muy alto (91-97%). Si el bloqueo falla completamente, no aconsejamos repetir-
lo, ya que las dosis totales de AL serian peligrosamente elevadas. Si el fallo es completo, recomendamos administrar Anestesia General con intubación orotraqueal.
En aquello casos en los que el fallo no es completo pero la instalación del bloqueo motor es mas lenta de lo habitual, seguramente será necesaria una sedación mas profunda.


Toxicidad de los AL:
Es muy raro que ocurra, cuando sucede es generalmente debido a inyección intravascular directa no advertida.
La vigilancia permanente del paciente y el diagnóstico temprano (bostezo, somnolencia, sabor metálico en la boca, etc.) deben ser constantes y tratarse anticipadamente.


Manejo de la presión arterial y sangrado intraoperatorio:
El sangrado Intraarticular debido a presión arterial elevada es uno de los peores enemigos del cirujano artroscopista, nubla la visión directa a través de la óptica y prolonga innecesariamente el tiempo quirúrgico. Debe diferenciarse del sangrado específico de un vaso. Una presión arterial media que oscile entre 60-75 mmHg es suficiente. Debemos tener en cuenta que la mayoría de la población con síndromes de compresión subacromial y patologías crónicas del manguito rotador, son añosos, en tratamiento antihipertensivo y con antecedentes de angina de pecho o infarto de miocardio. La práctica de colocar media ampolla de adrenalina en los sueros de 3 L debe ser abandonada, esta es absorbida por los tejidos que a su vez se infiltran por una presión de bomba a veces también aumentada y puede tener un efecto sistémico no deseado de mayor presión arterial por taquicardia y vasoconstricción arterial intensa. El anestesiólogo debe aplicar sus recursos farmacológicos para lograr una baja en la presión arterial media y evitar el sangrado debido a hipertensión arterial.


Síndrome hipotensivo supino:
También conocido como Reflejo de Bezold-Jarisch (16,2,17,24), común en pacientes en posición sentada, debido a una disminución del retorno venoso asociado a un estado de contractilidad cardiaca aumentado debido a los efectos beta adrenérgicos de la epinefrina agregada a los AL, esto se traduce en una vasodilatación arterial refleja de causa parasimpática asociada a bradicardia. Típicamente de comienzo lento, se observa habitualmente entre 12 y 24 minutos y una hora de finalizado el bloqueo y se caracteriza por presentar sudoración fría, mareos, bostezo, sensación nauseosa, hipotensión arterial y bradicardia, responden rápidamente al tratamiento con efedrina 10 mg y/o atropina 0.1 mg-kg.


Utilización de líquido de infusión y presión de la bomba:
No debe ser usada Glicina u otras soluciones que no sean fisiológicas. Una excesiva presión de salida de la bomba, puede ser la causa de que el líquido diseque los tejidos e invada a través del tejido celular subcutáneo zonas no anestesiadas. En estos casos los pacientes pueden manifestar dolor axilar, por lo general de comienzo agudo y también dolor en la zona pectoral. La palpación demuestra tumefacción e infiltración de los tejidos, estos casos se debe hacer el diagnóstico diferencial del dolor precordial anginoso.


CUIDADO ANESTESICO POSTOPERATORIO
Es necesario que el anestesiólogo realice, una visita anestésica postoperatoria inmediata. En ese momento debe ser determinado y documentado si ha ocurrido alguna complicación anestésica, si ha ocurrido esto, se debe proveer una adecuada evaluación y tratamiento. Debemos avisar que tiempo va a tardar en restablecerse el retorno de la función neurológica normal, evaluar también el correcto funcionamiento de las cuerdas vocales, permitiendo la alimentación normal solo cuando la parálisis de la misma haya desaparecido. El Síndrome de Claude Bernard Horner debido al bloqueo simpático también debe ser avisado a los familiares y se disipa junto con el resto de los nervios. En el postoperatorio inmediato y mientras el bloqueo siga funcionado es fundamental que el brazo permanezca perfectamente acolchado y protegido de compresiones externas, debe ser cuidado y vigilado por el paciente y aquellos que lo cuiden. Debemos responder cuestiones acerca de la experiencia anestésica durante la cirugía. Hacer esto nos permitirá mejorar el cuidado anestésico en el futuro.


Analgesia postoperatoria:
Una vez que el efecto de la anestesia local se disipa, el dolor postoperatorio promedio reportado por los pacientes es clasificado como de moderado a severo
(> de 50 en una escala de 0-100), pero esto es variable y dependiente de muchos factores, principalmente la tolerancia individual y personalidad de cada paciente, el tipo de cirugía que se realizó y la técnica anestésica utilizada.
Los anestesiólogos están directamente involucrados con este punto y deben tener un impacto positivo haciendo que la experiencia dolorosa sea mínima o ausente.
Utilizamos una técnica multimodal y preventiva, creemos que la utilización de un anestésico local de mediana duración como la bupivacaina en baja concentración (0.25%), sumado a la infiltración de las incisiones quirúrgicas y de la bolsa subacromial al final de la cirugía, sumado al uso de antinflamatorios no esteroides y esteroideos, hielo y posición semisentada en el postoperatorio permiten un postoperatorio confortable y sin dolor en la mayoría de los pacientes, los mismos son evaluados en el postoperatorio en forma frecuente y si el dolor es severo se administran opioides de rescate. En países desarrollados es común el uso de PCA que permite que los pacientes se administren pequeños bolos prefijados de opioides para calmar instantáneamente el dolor apenas comienza a insinuarse. Se ha observado que con esta técnica se consigue un mejor alivio de dolor y menos consumo de drogas.
Bajo algunas contadas circunstancias se puede colocar un catéter interescalénico conectado a una bomba de infusión que administre anestesia local diluida o también inyección intermitente de anestésico locales diluidos en tiempos preestablecidos. Se debe tener un control estricto de los pacientes bajo estas circunstancias. En aquellos casos en los que se obtiene injerto óseo se debe infiltrar también la zona dadora.
Otra técnica de anestesia regional útil en el tratamiento del dolor postoperatorio es el bloqueo del nervio supraescapular (41), es simple, segura y efectiva, brinda algo de analgesia Intraarticular y también actúa sobre el espasmo muscular que se produce en los músculos supra e infraespinosos


COMPLICACIONES DEL BLOQUEO INTERESCALENICO Y DE LA ARTROSCOPIA DE HOMBRO
El bloqueo interescalénico presenta algunos efectos secundarios. En un 10 a 17% de los casos se puede observar una parálisis de la cuerda vocal del mismo lado del bloqueo (28), se manifiesta con carraspera, ronquera y pérdida de la fuerza vocal, estos pacientes muchas veces presentan alguna dificultad para toser cuando debido a la posición la saliva puede dirigirse hacia la glotis, no tiene consecuencias para los pacientes y es más común del lado derecho que del izquierdo, el síndrome de Horner (1) se ve con más frecuencia 60% y no tiene consecuencias para el paciente, la parálisis hemidiafragmática ocurre en el 100% de los pacientes (19,35,36,37), este efecto es independiente del anestésico local utilizado, de la concentración y del volumen y dura lo mismo que el bloqueo motor del miembro superior. Habitualmente no se traduce en sintomatología, algunos pacientes se quejan de falta de aire lo que se trata con O2 nasal y sedación. Debido a la parálisis hemidiafragmática y a la reducción en los valores de capacidad vital y volumen espiratorio en el primer segundo, este bloqueo esta contraindicado en aquellos pacientes con insuficiencia respiratoria severa o aquellos que no puedan tolerar una reducción en la función pulmonar de más del 25%. La hipotensión arterial de causa vagal que se presenta en un 17 a 24% de los bloqueos ya fue mencionada anteriormente. Existen otras complicaciones descriptas, algunas muy poco frecuentes, el broncoespasmo, la inyección intraarterial (vertebral), bloqueo bilateral, bloqueo peridural y toxicidad sistémica.
La embolia aérea es un problema potencial ya que el sitio quirúrgico en posición sentada esta sobre el nivel del corazón, esto debe ser tenido en cuenta en pacientes con shunt de izquierda-derecha.
En algunos casos en los que se utiliza una presión excesiva en la bomba de irrigación y esto coincide con una ruptura capsular, se produce la disección de los tejidos con el agua de irrigación, los pacientes se quejan de dolor en zonas no anestesiadas adyacentes al hombro, como la axila, el pectoral y el cuello. No se debe utilizar solución de glicina al 1.5%, se han descripto complicaciones cardiovasculares y neurológicas, con trastornos visuales y un caso fatal por edema cerebral, esto es debido a que la glicina produce una hiperglucemia y disminución del sodio en plasma

CONCLUSIONES

El bloqueo interescalénico del plexo braquial, es la técnica de anestesia regional, que sola, complementada con una sedación adecuada o combinada con anestesia general, brinda las mejores condiciones para la realización de la cirugía artroscópica de hombro en posición sentada y decúbito lateral.

 

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ARTROSCOPIA | VOL. 11, Nº 1 | 2004

Estabilización artroscópica de la luxación del hombro en deportistas

Dr. Mario Larrain, Dr. Hugo Montenegro, Dr. DM Mauas , Dr. CC Collazo, Dr. HM Galante

Estudio comparativo entre la Sutura Transglenóidea y los anclajes oseoario

INTRODUCCIÓN

A mediados de los 90, en nuestras series de las inestabilidades de hombro en deportistas jóvenes los buenos resultados obtenidos inicialmente con la técnica transglenoidea modificada (1) parecían deteriorarse con el tiempo. A pesar de una rigurosa selección de pacientes esto parecia ser mas evidente en las inestabilidades crónicas. La aparición de la técnica de sutura anclajes óseos (2) fue muy promisoria porque combinaba la versatilidad de las suturas capsulares con la solidez de la fijación directa a hueso. Las publicaciones sobre reconstrucciones artroscopicas en general mezclaban en sus evaluaciones diferentes técnicas, con poblaciones no uniformes y criterios de selección no bien definidos.
El objetivo de este estudio es comparar dos diferentes técnicas artroscopicas utilizadas para la estabilización del hombro en deportistas jóvenes (la Sutura transglenoidea vs. Anclajes óseos) tanto en el primer episodio como en casos crónicos, evaluando el mecanismo de producción, los hallazgos quirúrgicos, los tipos de lesiones y los resultados obtenidos.

MATERIAL Y MÉTODO

Realizamos un estudio prospectivo desde mayo del ´95 a mayo del ´98 incluyendo deportistas entre 15 y 30 años de edad operados por inestabilidad traumática anterior de hombro. Todas las cirugias fueron realizadas por el primer autor. Los criterios de exclusión fueron: pacientes con antecedentes de cirugías previas, inestabilidad multidireccional o hiperlaxitud congénita y aquellos que presentaban defectos óseos (Hill-Sachs > º, fractura glenoidea >= 25% (pera invertida), sme. de fricción subacromial, lesión del manguito rotador, variantes anatómicas del complejo cápsulo labral y/o desinserción humeral de ligamentos glenohumerales.

De los 76 pacientes seleccionados, 28 casos fueron en el primer episodio (luxación anterior traumática aguda), 14 de estos con sutura transglenoidea y los otros 14 casos con anclajes óseos. El segundo grupo de 48 pacientes con inestabilidad crónica de hombro se dividió de la misma manera con 24 casos para cada técnica. De los 76 pacientes evaluados, 72(95%) son de sexo masculino y 4(5%) de sexo femenino. El promedio de edad fue de 21 años (rango 15 a 30). El deporte predominante (Tabla 1) fue el rugby con
53 casos (70%).
Técnica Quirúrgica
Operamos el paciente en decúbito lateral con 10ºde inclinación posterior, realizamos un examen de la estabilidad bajo anestesia general y colocamos el miembro superior en abducción de 60 a 70º, con 10º de flexión y con tracción de aprox. 7% de su peso(Fig. 1).
Comenzamos la evaluación artroscópica: identificamos y clasificamos la lesión labrocapsular, efectuamos la medición de la superficie glenoidea para constatar deficit óseos, buscamos y evaluamos la lesión de Hill-Sachs o su equivalente y exploramos completamente la cavidad articular. Realizamos la liberación de las estructuras blandas para permitir su reducción en el sitio deseado efectuando un debridamiento de la cápsula y sus ligamentos para su reinserción en el reborde glenoideo anterior previamente abrasionado (Fig. 2).

 

11_1_4_fig1

Figura 1: posicion quirurgica

 

11_1_4_fig2

Figura 2: lesion tipo III


En la Sutura Transglenoidea realizamos doble túnel óseo en la unión osteocartilaginosa (Fig. 3) y tomamos 2 grupos de 3 puntos cada uno, con PDS Nº.1, tomando cápsula y rodete, (Fig. 4) los cuales pasamos con aguja y anudamos en la fascia del infraespinoso.
Los anclajes óseos son colocados en la unión oteocartilaginosa (Fig. 5) sobre el cartílago en tres puntos, aproximadamente correspondiente a horas 5, 4 y 2 (hombro derecho), dependiendo de la lesión; realizamos la toma capsular y del rodete con Ethibond Nº. 2, el pasaje de los hilos requiere de un “shutter-relay” o otros tipos de pasa-suturas. Utilizamos nudos deslizantes o no deslizantes según necesidad y, un empujanudos para llevar las estructuras capsulo-ligamentarias al sitio deseado.(Fig. 6). Con ambas técnicas realizamos plicaturas capsulares con los mismos puntos de la sutura transglenoidea o los anclajes óseos.

 

11_1_4_fig3

Figura 3: doble tunel oseo

 

11_1_4_fig4

Figura 4: toma capsular de la pinza de caspari

 

11_1_4_fig5

Figura 5: colocacion cartilaginosa

 

11_1_4_fig6

Figura 6: sutura con ancllajes oseos

 

En los casos de grandes bolsillos capsulares hacemos plicaturas capsulares extras. Ante la presencia de sulcus se realiza el cierre del espacio correspondiente al intervalo de los rotadores.
Postoperatorio
En ambos grupos los tiempos de inmovilización fueron de 2 a 3 semanas, fisioterapia con ejercicios de flexo-extensión de codo. Hacia la 4 semana, movimientos pendulares y a partir de la 5 semana en anclajes óseos y 6 en transglenoideos activos asistidos monoplanares. Los ejercicios con movilidad compleja y fortalecimiento muscular suave se comienzan a partir de la 9 y10 semanas postoperatorias.

Se autorizó la vuelta al deporte luego del 4to. Mes para los casos de 1er episodio agudo y el 6to. para
la inestabilidad crónica.
Para el grupo de los Transglenoideos: la complicación más frecuente fueron los dolores en la fosa del infraespinoso de baja morbilidad y que remitieron con aines. Tuvimos dos casos de parestesias postoperatorias con neuropraxia cubital que remitieron espontáneamente.
Con respecto a los tratados con anclajes óseos, tuvimos una rotura del anclaje durante la colocación y tres casos de corte de los hilos al realizar el nudo. No tuvimos complicaciones graves como infecciones o lesiones neuro-vasculares.

RESULTADOS

El principal mecanismo de lesión constatado fue la caída en flexión, abducción y rotación externa (58%), seguida por el traumatismo con el miembro superior en extensión abducción y rotación externa (33%).
Con respecto a los hallazgos quirúrgicos en agudo se clasificaron en 3 grupos (3,4): Lesión tipo III (lesión capsular con desinserción completa del labrum)
20 casos (71 %), tres de estos con defecto óseo menor en glena, Lesión tipo II (lesión capsular con desprendimiento parcial del labrum) 7 casos (25%), y lesión tipo I (sin desinserción capsular) solo 1 caso (4%), la lesión osteocondral de Hill-Sachs fue hallada en el 75 % de los casos.
En los pacientes con inestabilidad crónica encontramos un desprendimiento parcial o completo de ligamentos glenohumerales en un 93,7% (45 casos),
41% (18 casos) de ellos en forma de A.L.P.S.A., con compromiso capsular en todos los casos. 6,3 %(3 casos) con bolsillo capsular. Con un 18,7% (9 casos) de defectos óseos glenoideos, encontramos la lesión osteocondral de Hill-Sachs en el 95% de los casos. El promedio de seguimiento fue de 6 años y 10 meses, con un rango de 5 años y 7 meses a 8 años y 7 meses.
Los 76 pacientes fueron evaluados periódicamente aplicando los criterios de la escala de Rowe. (Tabla 2). Hemos obtenido en la inestabilidad aguda de hombro resultados excelentes entre el 85 y el 92% para técnicas con sutura transglenoideas y anclajes óseos respectivamente, con un índice de recurrencia del 7,1%. En ambos grupos hubo 1 caso de recidiva relacionado con la práctica del rugby y con traumatismos indirectos con brazo en abdución rotación externa.
Para la inestabilidad crónica los resultados fueron excelentes entre el 79,1 y el 91,6% para técnicas con sutura transglenoideas y anclajes óseos respectivamente, con un índice de pobres y malos resultados del 20,8% (5 casos, 4 reluxaciones) para la sutura transglenoidea y 8,3% de pobres y malos (1 caso de reluxación) con anclajes óseos. De las 4 recurrencias del grupo de los transglenoideos uno se produjo una vez reiniciada la práctica deportiva y por un trauma violento durante un tackle, con el brazo en abducción. Otro se produjo luego de los 2 años postoperatorios. Y los restantes 2 casos tuvieron recurrencias progresivas de su inestabilidad al realizar actividades con la mano por sobre la cabeza y deporte de contacto, en el postoperatorio más alejado. En el grupo de los pacientes operados con técnica de fijación con anclajes óseos tuvimos un mal resultado (5.5%) debido a subluxación traumática durante la práctica deportiva del rugby a los 3 años postoperatorio.

DISCUSIÓN

Numerosas publicaciones se refieren a los resultados en el tratamiento artroscópico de las inestabilidades de hombro (5,6,7). Los resultados de dichos estudios fueron diversos con una gama de éxitos muy variada y dispar (54 a 100%). Muchas de estas publicaciones incluyen diferentes técnicas, con poblaciones muy diversas en número y características y con diferentes métodos de fijación desde engrampados hasta los anclajes óseos por lo que no permiten sacar conclusiones acerca de una determinada técnica. Por otro lado tampoco hay una clara selección de los pacientes. Coincidimos con Burkhart y DeBeer (8) en que los considerables deficit oseos son un factor de mal pronóstico en el tratamiento de las inestabilidades, siendo uno de nuestros principales factores de exclusión en deportistas de contacto para el tratamiento artroscópico puro.
Los resultados publicados en diferentes estudios en deportistas para inestabilidades de hombro, muestran que la incidencia de fallas en la reconstrucción con técnicas artroscópicas, como la sutura transglenoidea y las grapas biodegradables, oscila entre un 17% y un 21% (9,10,11). Bacilla y col. (12) publicaron en 1997 en una serie de 40 deportistas con alta demanda tratados con anclajes óseos, con un seguimiento de 30 meses, una recidiva del 7,5%.
seguimientos alejados por lo que muchos cirujanos han abandonado esta técnica. Warren y col.(6) publicaron una evaluación retrospectiva con un seguimiento alejado de 5 años en 41 pacientes con una recidiva global del 19%, siendo un 30% en deportistas de contacto. Tanto Caspari (13) como Savoie (14) publicaron resultados iniciales con fallas que oscilaban el 4% al 9% pero a largo plazo estas rondaban el 20%. Arciero (15) publica inicialmente en reparacion de primer episodio una recidiva del 14% con técnica de sutura transglenoidea y luego en una segunda publicación (16) una recidiva del 12%, en una poblacion en la cual no excluye a los pacientes con laxitudes y mala calidad de tejidos (hiperlaxos).
Al identificar las poblaciones de luxación primaria y crónica constatamos que en esta ultima es mucho mayor la frecuencia de deficit oseos y deformidad plastica de los tejidos capsuloligamentarios. El potencial de cicatrización y calidad de tejidos es mejor en las inestabilidades agudas.
Nuestros resultados en inestabilidad aguda son similares con ambas técnicas, con un mejor porcentaje de excelentes resultados para anclajes óseos. Por otro lado existe una clara tendencia a mejores resultados con estos últimos en la inestabilidad crónica, esta tendencia se fue manifestando hasta hacerse evidente en el transcurso del seguimiento alejado. Las caracteristicas de los anclajes óseos, de fijación directa sobre el sitio de lesión en diferentes puntos, utilización de suturas de gran resistencia-no absorvibles y la mejor posibilidad de reconstituir la biomecánica versus las características de la sutura transglenoidea como la fijación de nudos a distancia, 2 puntos de fijación en el sitio de la lesión y suturas de menor resistencia, podrian ser los responsables de estas diferencias.

Con la técnica de sutura transglenoidea los resultados iniciales parecían alentadores pero se vio con el paso del tiempo el desmejoramiento de los mismos con resultados publicados que oscilan el 25% de fallas en

CONCLUSIONES

Creemos que el mejor momento para tratar la inestabilidad de hombro en deportistas jóvenes es luego del primer episodio, pudiendo obtener con ambas técnicas un bajo indice de recidiva ( 7%) .
En la inestabilidad crónica la calidad de los tejidos es inferior. La técnica con anclajes óseos nos muestra una clara tendencia a mejores resultados respecto a la sutura transglenoidea. Utilizando una adecuada selección de los pacientes, identificando tipo y caracteristica de la lesión, y una correcta técnica quirurgica de anclajes oseos se pueden obtener mas de un 90% de excelentes resultados.

 

Tabla 1

11_1_4_tabla1

 

Tabla 2

11_1_4_tabla2

 

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* Mansilla 2686. P.B. (9-10)

Tel: 4961-0717 Fax: 961-0713. Cap. Fed.


ARTROSCOPIA | VOL. 11, Nº 1  | 2004

Estudio anatómico de los ligamentos menisco femorales de la rodilla

Dr. Maximiliano Ranalletta, Dr. Walter Rossi, Dr. Nestor Brigatti, Dr. Aleandro Ranalletta

RESUMEN:

Los ligamentos meniscofemorales se extienden desde el cuerno posterior del menisco externo a la cara lateral del cóndilo medial del fémur. Son considerados como ligamentos accesorios y estructuras inconstantes por la mayoría de los autores.

Para establecer la incidencia de los ligamentos meniscofemorales, cuarenta rodillas cadavéricas fueron disecadas. En todas las rodillas examinadas, el menisco externo se encontraba conectado al fémur. El ligamento meniscofemoral anterior se presentó como una estructura constante y el ligamento meniscofemoral posterior se encontró en 28 de las 40 rodillas. Al menos un ligamento meniscofemoral fue encontrado en todas las rodillas, con ambos presentes en el 70%, siendo una incidencia más alta que las previamente reportadas. Palabras Claves: Rodilla, anatomía, menisco externo, inserción meniscal.

ABSTRACT:

The meniscofemoral ligaments extend from the posterior horn of the lateral meniscus to the lateral aspect of the medial femoral condyle. They are considered accessory ligaments and inconstant structures by most of the authors.

Forty cadaveric knees were dissected to establish the incidence of the menisco- femoral ligaments. In every joint examined, the lateral meniscus was connected to the femur. The anterior menisco-femoral ligament was a constant structure and the posterior menisco-femoral ligament was present in 28 of the 40 knees.

A menisco-femoral ligament was found in all knees, with both present in 70% of the knees, a higher incidence than previously reported.

INTRODUCCIÓN

Cuando se explora el cuerno posterior del menisco externo, además de su inserción directa en la tibia, se encuentran fibras que nacen desde el menisco y se extienden hasta la cara externa del cóndilo femoral medial. Estas fibras, consideradas ligamentos accesorios de la rodilla, se denominan ligamentos meniscofemorales.

Se reconocen un ligamento meniscofemoral anterior (LMFa) o de Humphry, que recorre la cara anterior del ligamento cruzado posterior (LCP), y un ligamento meniscofemoral posterior (LMFp) o de Wrisberg que discurre por la cara posterior del LCP.
Si bien en las publicaciones estos ligamentos son bien reconocidos, su descripción ha demostrado una gran variación en cuanto a su morfología, función y en especial en cuanto a su frecuencia (1-11).
El propósito de este trabajo es determinar la frecuencia de aparición de los ligamentos menisco- femorales en un grupo de rodillas cadavéricas.

MATERIAL Y MÉTODO

Se evaluaron cuarenta rodillas cadavéricas sin evidencias de cirugías previas y con indemnidad del cuerno posterior del menisco externo y ambos ligamentos cruzados.
Se utilizaron técnicas de disección convenciona les. Después de remover la piel y el tejido celu lar subcutáneo, se resecaron todas las partes blandas incluyendo planos musculares y estructuras vasculonerviosas. Se expuso la articulación respetando las inserciones de los complejos ligamentarios interno y externo.
Abordaje anterior: Con la rodilla en 90º de flexión, se abordó el intercóndilo desde anterior. Se resecó el ligamento cruzado anterior, la bolsa adiposa y sinovial que separa ambos ligamentos cruzados y se expuso la cara anterior del LCP. Se inspeccionó las estructuras que conectaban el menisco externo al fémur para evaluar el LMFa de Humphry.
Abordaje posterior: Con la rodilla en extensión, se resecó la cápsula articular posterior y se expuso la cara posterior del LCP y el cuerno posterior del menisco externo para verificar la presencia del LMFp de Wrisberg.
Ambos ligamentos meniscofemorales fueron disecados desde el menisco hasta su inserción femoral.


RESULTADOS

En las 40 rodillas disecadas, el cuerno posterior del menisco externo presentó conexión con el cóndilo femoral medial. El ligamento meniscofemoral anterior (Humphry) fue encontrado en las cuarenta rodillas examinadas (100%) (Fig.1).

11_1_5_fig1

Figura 1: Vista anterior de rodilla derecha. Con el ligamento cruzado anterior resecado se identifica el LMFa por delante al LCP.

11_1_5_fig2

Figura 2: Vista posterior de rodilla derecha. Nótese el LMFp discurrientdo en forma oblicua al LCP

Nace en el cuerno posterior del menisco externo por detrás de su inserción directa en la tibia y discurre por delante del LCP. Se inserta en la cara externa del cóndilo femoral medial, anterior al ligamento cruzado posterior, en un área que corresponde a un tercio de este último.
El ligamento meniscofemoral posterior (Wrisberg) estuvo presente en 28 de las 40 rodillas estudiadas (70%) (Fig.2). Tiene un origen común con el ligamento de Humphry y corre por detrás del LCP insertándose en el fémur, posterior e inferior al ligamento cruzado posterior. En 12 rodillas el LMFp estuvo ausente (30%) (Fig.3).

11_1_5_fig3

Figura 3: Vista posterior de rodilla derecha. Se objetiva la ausencia del LMFp y la presencia del LMFa.

DISCUSIÓN

En el presente trabajo, la incidencia de aparición los ligamentos meniscofemorales es más elevada que en reportes previos. Desde su primera descripción por Poirier y Charpy en 1892, numerosos autores publicaron estudios anatómicos sobre estos ligamentos. Su descripción ha demostrado una gran variación en especial en cuanto a su frecuencia (1,11) (Tabla 1).

Tabla 1: Tabla comparativa de la incidencia de los ligamentos meniscofemorales

 

Número de rodillas

Humphry

Wrisberg

Ambos

Heller y col. JBJS Br 1964

140

36%

35%

6%

Yamamoto y col. Kobe J Med Sci 1991

100

76%

73%

49%

Wan y col.

Clin Anat 1995

60

33%

93%

23%

Poyton y col. JBJS Br 1997

42

83%

90%

64%

Gupte y col. JBJS Br 2002

78

74%

69%

50%

Los Autores

40

100%

70%

70%

Las diferencias en la incidencia reportada para estos ligamentos impresiona tener un origen multifactorial. Algunos autores (5) realizan un abordaje por vía anterior para identificar ambos ligamentos y la dificultad en diferenciar el LMFp por esta vía podría explicar su baja incidencia de aparición. En nuestro estudio, un abordaje anterior para disecar el LMFa y un abordaje posterior para identificar el LMFp fueron utilizados para obtener visión directa de ambas estructuras.
Otra causa para las diferencias encontradas en la literatura podría deberse a que lesiones meniscales o del LCP pueden comprometer los meniscofemorales, sin embargo la mayoría de los trabajos son realizados en rodillas de adultos en los que no se especifica el estado del menisco externo o del LCP (1,11). En nuestro trabajo, los meniscos y ambos ligamentos cruzados no presentaban lesiones o evidencias de cirugías previas.
Otra explicación de las variaciones reportadas podría deberse a diferencias raciales. Cho y col.1 en un estudio cadavérico de población asiática encuentran ausencia de LMFa en todas las rodillas disecadas. En contraposición un trabajo que evalúa el mismo ligamento en otra población encuentra una incidencia del 83% (9) y en nuestro estudio fue del 100%. Lahlaidi y col. (7) describen una explicación embriológica a estas diferencias. Sugieren que los ligamentos meniscofemorales nacen como una sola expansión y la posición del LCP durante el desarrollo determinaría la división de ésta estructura en 2 ligamentos en algunas rodillas. Sin embargo estas observaciones no han sido repetidas.
Las causas de la discrepancia en la aparición de los ligamentos menisco-femorales está en discusión. La anatomía del cuerno posterior de menisco externo y sus expansiones es compleja y todavía en constante revisión. Según nuestro conocimiento la incidencia presentada en nuestro estudio es la más alta de las reportadas en la literatura. Al menos un ligamento meniscofemoral fue encontrado en todos los especimenes disecados, el LMFa se presentó como una estructura constante y el LMFp se presentó en el 70% de las rodillas.

Agradecimientos: Al Sr. Ricardo Vieta por su colaboración en la realización del trabajo.

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Maximiliano Ranalletta. Medicina del Deporte SA. Pedro Goyena 217, CP 1424,

Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Argentina.

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ARTROSCOPIA | VOL. 11, Nº 1 | 2004

Distribución de las cargas en los cóndilos femorales de la rodilla. Estudio Biomecánico en perros

Pier Francesco Indelli, Renato Vestri, John A. Szivek, Andrew Schnepp, William A

RESUMEN:

El objetivo de este estudio fue determinar las “áreas de contacto” y el “estrés localizado” en la interfase Femoro-meniscal durante el rango de movimiento fisiológico y con sobrecarga axial en la rodilla de tres perros de caza, y además, determinar la influencia de la meniscectomía parcial y total. Ambas rodillas congeladas de 3 perros, fueron evaluadas en una maquina de evaluación universal configurada para aplicar una carga axial de 90 y 120 N. Las mediciones del área de contacto y del estrés localizado, fueron realizadas en 3 ángulos de flexión de la rodilla (30º, 50º y 70º), y con ambos meniscos intactos, luego de realizar una meniscectomia parcial, y luego de una meniscectomia total. La distribución de la presión fue calculada utilizando un film sensitivo de presión insertado sobre el menisco.

Luego de la Meniscectomía Parcial, el área de contacto disminuyó aproximadamente un 25 % en ambos cóndilos femorales, mientras que el estrés localizado aumentó un 30 % en el cóndilo femoral interno, pero se mantuvo invariable en el cóndilo femoral externo.

Luego de la Meniscectomía Total, el área de contacto disminuyó aproximadamente un 75 % en ambos cóndilos femorales, y el estrés localizado, aumentó un 60 % en el compartimiento interno y un 100 % en el externo. Estos datos sugieren que luego de una meniscectomía parcial, el menisco ofrece un “efecto espaciador” suficiente para proteger el cartílago del cóndilo femoral. Los valores del área de contacto y el estrés localizado difirieron mínimamente en la rodilla intacta y luego de la meniscectomía parcial cuando fueron evaluadas con poca carga axial en la posición fisiológica (50º), pero una notable disminución del área de contacto, y un aumento marcado del estrés localizado se encontraron cuando la meniscectomía fue total.

ABSTRACT:

The objective of this study was to determine the contact areas and local contact stresses at the menisco-femoral interface during physiologic range of motion and axial-loading in the canine knee, and to determine the influence of a partial or total meniscectomy. Both fresh-frozen knees of 3 hound-type canines were tested in a universal testing machine configured for an axial-load of 90-120 N. Measurement of the contact area and the local contact stress was done at three different knee angles (30(; 50(; 70() and with both menisci intact, after partial meniscectomy, and after total meniscectomy. Pressure distribution was estimated using pressure sensitive film inserted above the menisci. After partial meniscectomy, contact areas decreased approximately 25% on both femoral condyles, and local contact stress increased 30% on the medial femoral condyle but remained unchanged on the lateral. After total meniscectomy, contact areas decreased approximately 75% on both femoral condyles, and local contact stress increased approximately 60% on the medial compartment and 100% on the lateral compartment. These data suggest that also partially excised menisci offer a sufficient "spacer effect" to protect the cartilage covering the femoral condyles. The values of the contact area and the local contact stress differ minimally, both in the intact knee and after partial meniscectomy when tested with low loads during physiologic gait. A dramatic decrease of contact area followed by an increase of local contact stress was noted after a total meniscectomy.

INTRODUCCIÓN

La función de los meniscos en preservar el estrés localizado en la articulación de la rodilla, fue tema de estudio a lo largo de los años. Luego de las observaciones de King (12) y Fairbank (6), varias técnicas fueron utilizadas para demostrar la capacidad de los meniscos en distsribuir el peso.
Distintos estudios, utilizando mediciones directas (1,7,18), demostraron cómo los meniscos ayudan en la transmisión y en la distribución del peso sobre los platillos tibiales, aumentando la superficie de contacto sobre la cual se transmite el peso. El efecto de una meniscectomía parcial o total en el cartílago de los platillos tibiales fue reportada como una disminución en el área de contacto y un aumento del estrés localizado (9), llevando a cambios degenerativos en el futuro. Existen muy pocas publicaciones sobre la influencia de los meniscos en la distribución del estrés sobre los cóndilos femorales, especialmente con cargas fisiológicas.
El propósito de este trabajo, fue evaluar y predecir la distribución del estrés y el área de contacto a nivel menisco-cóndilo femoral en forma in vitro en la rodilla de perros con meniscos intactos, luego de meniscectomías parciales y totales. 

MATERIAL Y MÉTODO

Ambas rodillas congeladas de 3 perros de caza, de16 a 24 Kg de peso, seleccionados en forma randomizada, fueron sometidos a una evaluación biomecánica. Luego del sacrificio indoloro de los 3 perros, ambos miembros inferiores posteriores fueron desarticulados a nivel de la cadera. Todos los tejidos blandos del fémur y de la tibia, fueron disecados, dejando intactos el aparato extensor, el LCA, y el LCP. Todas las articulaciones fueron embebidas en gasas húmedas con solución salina para evitar que se secaran los tejidos blandos. Fémur, tibia, y peroné, fueron seccionados a 10 cm de la superficie articular, fijados con un steiman y montados en una manga cilíndrica con pegamento. Cada rodilla se colocó en una máquina de evaluación universal (MTS 810, MTS Systems Corporation, MN) (Fig.
1). Una cuerda de tensión fue atada al tendón cuadricipital, y una fuerza de 3 N fue aplicada para simular la función del aparato extensor. La máquina de evaluación universal fue configurada para aplicar una carga axial de peso de 90-120 N (9-12 Kg), aplicada en un ciclo de 6 segundos. Todos los especimenes fueron evaluados en posición neutra (50º), en hiperextensión (30º), y en flexión (70º). Los patrones de carga aplicada fueron monitoreados, para asegurar una carga uniforme, por un sistema de adquisición de datos computarizado (Labview 501, Nacional Instruments, TX). Las mediciones del Area de Contacto y del estrés localizado en la articulación, fueron realizadas en 3 situaciones diversas: con ambos meniscos intactos, luego de meniscectomías parciales bilaterales resecando la mitad del cuerno posterior, y luego de realizar la meniscectomía total bilateral (Fig. 2 y 3).

 

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Figura 1: Máquina de Evaluación Universal en donde se fijaron las rodillas para la evaluación.

 

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Figura 2: Meniscectomia Parcial realizada, en donde se reseco la mitad del cuerno posterior de ambos meniscos

 

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Figura 3: Meniscectomia Total externa no realizada

 

Luego de la aplicación de una carga axial, la distribución de la presión fue estimada usando un film sensitivo de presión con una sensibilidad de 5-25 kgf/cm2 (Pressurex SuperLow, Sensor Products Inc.,NJ) insertados sobre el menisco a través de 2 incisiones realizadas en la cápsula articular anteromedial y poeteromedial (Fig. 4). Para mantener el film seco dentro de la articulación lubricada por el líquido sinovial, los 2 films fueron envueltos por dos hojas de polietileno de 0,05 mm de espesor, formando un “paquete”(3,8). Se aplicó la carga sobre las rodillas, el film fue removido, y el patrón de presión resultante en el film, se grabó usando un densitómetro (Image J 1.29X, Nacional Institute of Health, MD) (Fig. 5).

 

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Figura 4: Film sensitivo de presión que se colocó sobre el menisco, y que registró los distintos patrones de presión

 

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Figura 5: Densitometria utilizada para convertir intensidad de dolor a presión y analizar el area de contacto

 

El densitómetro estuvo precalibrado para convertir intensidad de color a estrés (presión) en Megapascales (MPa). A través de la medición del pico de intensidad en cada distribución, se obtuvo una estimación del estrés localizado. A partir de los patrones de presión y esquemas obtenidos, se calcularon las áreas de contacto.
El análisis estadístico se realizó usando el Test de ANOVA. La diferencia fue estadísticamente significativa cuando P<0,05.

RESULTADOS

- Menisco Interno a 50º (posición de pie): El promedio del Area de Contacto disminuyó de 2,1 cm2 en la rodilla intacta (rango 1,2 a 2,8 cm2) a 1,6 cm2 luego de la Meniscectomía Parcial (rango 0,9 a 2,2 cm2), y a 0,5 cm2 luego de la Meniscectomía Total (rango 0,2 a 0,7 cm2) con una p=0,002.
El promedio del Estrés Localizado aumentó de 1,3 MPa en la rodilla intacta (rango 0,9 a 1,5 MPa), a 1,7 MPa luego de la Meniscectomía Parcial (rango 1,3 a 2,7 MPa), y a 2,1 MPa luego de la Meniscectomía Total (rango 0,9 a 3,0 MPa), con una p=0,296. (Tabla 1)
- Menisco Interno a 30º: El promedio del Area de Contacto disminuyó de 1,7 cm2 en la rodilla intacta (rango 0,8 a 2,4 cm2) a 1,3 cm2 luego de la Meniscectomía Parcial (rango 0,7 a 2,0 cm2), y a 0,4 cm2 luego de la Meniscectomía Total (rango 0,2 a 0,7 cm2) con una p=0,002.
El promedio del Estrés Localizado aumentó de 1,2 MPa en la rodilla intacta (rango 0,6 a 1,4 MPa), a 1,5 MPa luego de la Meniscectomía Parcial (rango 0,7 a 2,1 MPa), y a 2,5 MPa luego de la Meniscectomía Total (rango 0,9 a 3,4 MPa), con una p=0,046.
- Menisco Interno a 70º: El promedio del Area de Contacto disminuyó de 2,4 cm2 en la rodilla intacta (rango 1,9 a 3,0 cm2) a 1,7 cm2 luego de la Meniscectomía Parcial (rango 1,2 a 2,4 cm2), y a 0,5 cm2 luego de la Meniscectomía Total (rango 0,1 a 0,7 cm2) con una p=0,001.
El promedio del Estrés Localizado se mantuvo en 1,7 MPa en la rodilla intacta (rango 1,1 a 2,4 MPa) y luego de la Meniscectomía Parcial (rango 1,1 a 2,7 MPa), pero aumentó a 2,3 MPa luego de la Meniscectomía Total (rango 0,8 a 3,4 MPa) con una p=0,692.

 

11_1_6_tabla1

Tabla 1. Resultado de la evaluación en posición Fisológica del Menisco Interno donde se observa que a medida que disminuye el area de contacto (cm2), la presión localizada (Mpa) aumenta.

 

11_1_6_tabla2

Tabla 2. Resultados de la evaluación enposición Fisiológica del Menisco Externo en donde se observa que luego de la mensicectomía parcial, el area de contacto (cm2) disminuye y la presión localizada (Mpa) se mantiene invariable, mientras que luego de la meniscectomía total, la presión aumento en forma considerable.

 

- Menisco Externo a 50º: (posición de pie): El promedio del Area de Contacto disminuyó de 3,3 cm2 en la rodilla intacta (rango 2,2 a 4,3 cm2) a 2,4 cm2 luego de la Meniscectomía Parcial (rango 1,9 a 3,0 cm2), y a 0,7 cm2 luego de la Meniscectomía Total (rango 0,5 a 0,8 cm2) con una p=0,002.
El promedio del Estrés Localizado se mantuvo en 1,5 MPa en la rodilla intacta (rango 0,9 a 2,1 MPa) y luego de la Meniscectomía Parcial (rango 1,0 a 2,0 MPa), pero aumentó a 2,9 MPa luego de la Meniscectomía Total (rango 1,9 a 3,8 MPa) con una p=0,008. (Tabla 2)
- Menisco Externo a 30º: El promedio del Area de Contacto disminuyó de 3,0 cm2 en la rodilla intacta (rango 2,6 a 3,9 cm2) a 2,3 cm2 luego de la Meniscectomía Parcial (rango 1,8 a 3,3 cm2), y a 0,5 cm2 luego de la Meniscectomía Total (rango 0,2 a 0,8 cm2) con una p<0,001.
El promedio del Estrés Localizado se mantuvo en 1,3 MPa en la rodilla intacta (rango 0,7 a 2,0 MPa) y luego de la Meniscectomía Parcial (rango 0,8 a 1,7 MPa), pero aumentó a 2,4 MPa luego de la Meniscectomía Total (rango 0,7 a 3,7 MPa) con una p=0,473.
- Menisco Externo a 70º: El promedio del Area de Contacto disminuyó de 3,2 cm2 en la rodilla intacta (rango 2,8 a 4,0 cm2) a 2,4 cm2 luego de la Meniscectomía Parcial (rango 2,0 a 3,0 cm2), y a 0,8 cm2 luego de la Meniscectomía Total (rango 0,5 a 1,1 cm2) con una p<0,001.
El promedio del Estrés Localizado aumentó de 1,4 MPa en la rodilla intacta (rango 0,7 a 1,7 MPa), a 1,6 MPa luego de la Meniscectomía Parcial (rango 1,0 a 2,0 MPa), y a 2,9 MPa luego de la Meniscectomía Total (rango 1,0 a 3,5 MPa), con una p=0,040.

DISCUSIÓN

En este trabajo se estudió la transmisión de carga fémoro-meniscal en la articulación de la rodilla del perro, bajo 3 situaciones distintas: Con meniscos intactos, luego de realizar una meniscectomía parcial resecando la mitad del cuerno posterior, y luego de realizar la meniscectomía total. Los resultados muestran que la resección parcial del menisco, ofrece un efecto “espaciador” suficiente como para proteger el cartílago que recubre a los cóndilos femorales. Los valores del Area de Contacto y del estrés localizado variaron minimamente cuando la evaluación se realizó en la posición fisiológica y con carga, en la rodilla del perro, con meniscos intactos o parcialmente resecados. Una importante disminución del Area de Contacto, seguida de un aumento marcado del estrés localizado se encontró cuando la meniscectomía realizada fue total.
Numerosos investigadores intentaron demostrar la disminución del Area de Contacto y el aumento localizado de la concentración del estrés en los platillos tibiales luego de una meniscectomía, utilizando diversas técnicas (16), pero pocas se focalizaron en el espacio fémoro-meniscal. La artrografía (10), métodos con yesos articulares (14,18,19), y técnicas de films sensitivos de presión, fueron los métodos mas utilizados (3,7,9). El objetivo en este trabajo, fue exclusivamente el espacio fémoro-meniscal, diferenciándose así de los trabajos previamente publicados. Los resultados obtenidos demuestran que el Area de Contacto y el estrés localizado pueden ser medidos firmemente en la interfase fémoro-meniscal en la rodilla de perros, utilizando films sensitivos de presión, al menos con cargas de peso bajas. El film es delgado y flexible, y puede ser insertado sobre el menisco, con suficiente conservación de la anatomía, y puede generar estimaciones del área de contacto y de la distribución del estrés durante la carga. Las mayores desventajas de esta técnica, son, el limitado rango de respuesta (5-25 Kgf/cm2), la sobreestimación del área de contacto y del estrés cuando se aplican fuerzas combinadas sobre un radio de curvatura pequeño como el de los cóndilos femorales, especialmente con cargas elevadas.
En la rodilla intacta, con bajas cargas de peso (90-
120 N), poco o nada de contacto se evidenció en el cartílago femoral expuesto, ya que la gran mayoría ocurrió en el propio menisco.
Los aumentos en la flexión de la rodilla, de 30º a 70º, demostraron un cambio progresivo posterior en el área de contacto, con un correspondiente cambio en la localización del estrés.
La meniscectomía parcial, le permite al menisco una función de distribuir cargas considerables, protegiendo al cartílago que recubre a los cóndilos femorales.
El valor del Area de Contacto disminuyó aproximadamente un 25 % luego de la meniscectomía parcial interna o externa cuando las rodillas se evaluaron en la posición fisiológica de 50º de flexión (p=0,002); mientras que el valor del estrés localizado aumentó un 30 % luego de la meniscectomía parcial medial (p=0,296), pero se mantuvo invariable (o no cambio) luego de la meniscectomís parcial lateral (p=0,001).
Luego de la meniscectomía total a 50º de flexión, es decir, en la posición fisiológica del perro, el valor del Area de Contacto disminuyó un 75 % en ambos cóndilos femorales interno y externo (p=0,002), mientras que el estrés localizado aumentó un 60 % en el compartimiento medial (p=0,296), y un 100 % en el compartimiento lateral (p=0,008).
Los datos presentados del Area de Contacto y del estrés localizado durante los distintos rangos de flexión, son similares a los reportados previamente por otros autores con respecto a los platillos tibiales, quienes informan que luego de la meniscectomía parcial, el Area de Contacto tibial disminuyó entre un 7 % y un 20 % (3,9), mientras que luego de la meniscectomía total la disminución del área de contacto resultó entre un 17 % y 75 % (2,3,9,14). El estrés de contacto tibial fue demostrado que aumentó luego de una meniscectomía parcial entre un 67 % y un 300 % (3,17). Se debe considerar que las cargas aplicadas en estos estudios previos, eran 20 veces mayores a las aplicadas en este trabajo.
El estrés de contacto tibial, fue demostrado que aumentó, luego de una meniscectomía total en rodillas de seres humanos, entre un 15 % y un 300 % (1,3,4,13,14), mientras que el estrés de contacto femoral, fue demostrado que aumentó un 200 % luego de una meniscectomía total en rodillas de seres humanos cuando se aplicó una carga de 1000 N (16).
Las limitaciones de este trabajo son el uso de carga axial inferior a la aplicada en otros trabajos publicados de estudios en animales y seres humanos, y la
posibilidad de crear artefactos en el film, debido al pequeño radio de curvatura de los cóndilos femorales. Analizando el uso de la aplicación de una baja carga axial en este estudio, 2 trabajos previos analizaron la distribución del peso en los miembros inferiores de perros, durante la postura fisiológica: Kimura y colaboradores (11), reportan un porcentaje promedio de carga axial del peso corporal en las patas traseras del perro del 45 %; Budsberg y col (5), reportan en estudios similares, valores del 20 %. Numerosos trabajos (4,14,18) reportan que el tamaño del área de contacto en rodillas humanas aumenta rapidamente con baja carga axial (<500 N), pero luego, gradualmente este rango de crecimiento, disminuye.
Estos estudios (4,5,11,14,18) sugieren al presente trabajo, que el uso de una elevada carga axial, no es probablemente fundamental en el orden para tener resultados similares a los in vivo.
En conclusión, este trabajo, demuestra que luego de una meniscectomía parcial conservativa, y bajo una carga de peso de hasta el 50 % del peso corporal, el remanente meniscal conserva función considerable de distribución del peso, protegiendo así al cartílago que recubre a los cóndilos femorales.

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* Departamento de Ortopedia y Traumatología

 

Gruppo C.R.E.A Milán, Italia

** Orthopaedic Research Laboratory, Department of

Orthopaedic Surgery, University of Arizona, Tucson, AZ, USA

*** Servicio de Ortopedia y Traumatología

Clinica Espora Adrogué Buenos Aires, Argentina

Pier Francesco Indelli

Departamento de Ortopedia Gruppo C.R.E.A Milán Italia

Via Beatrice D´Este, 17 20122 Milano

Tel: 00-39-02-5830-6944 E-mail: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.